La semana pasada Israel consumó una maniobra diplomática que llevaba largo tiempo gestando: reconocer a Somalilandia como Estado independiente. Es el primer país en el mundo en dar este paso.

Desde los años noventa esa región somalí funciona de facto como un Estado independiente. Tras el colapso Estatal de Somalia, al terminar la larga dictadura de Siad Barre (1969-1991), el país se derrumbó en medio de una guerra civil que perdura a nuestros días. Pese a los esfuerzos internacionales, por dotar de efectividad de nuevo a su gobierno, gran parte de Somalia sigue en manos de los señores de la guerra. De hecho, el gobierno legítimo, esto es, el reconocido internacionalmente, apenas controla la capital, Mogadiscio.

«La semana pasada Israel reconoció a Somalilandia como Estado independiente »

Somalilandia es la excepción en este panorama desolador. Ha consolidado un sistema político y económico independiente, con moneda propia, ejército rudimentario pero autosuficiente e instituciones propias. Con muchas carencias, su gobierno es democrático. El territorio vive en paz y unas condiciones sociales muy superiores a las del resto de Somalia.

Muchos países y organizaciones internacionales, entre ellas la UE, han tanteado informalmente a las autoridades de Somalilandia. Aunque hay importantes diferencias, su situación admite cierto paralelismo con Taiwán. Pero al último le reconocen 12 países. Además, la mayor parte del mundo mantiene relaciones comerciales con Taipéi, mientras que Hargeisa no tiene, ni de lejos, tanta suerte.

«Desde los años noventa esa región somalí funciona de facto como un Estado independiente»

Como concepto, el «reconocimiento estatal» resonó bastante en el debate político internacional de 2025 y no muy lejos de Israel, precisamente. España, Noruega, Francia, Reino Unido o Canadá dieron el paso de reconocer el Estado Palestino.

Al echar a andar el 2026, el número de países que reconocen a Palestina como Estado ha subido 157. A Israel, le reconocen le reconocen 163, aunque a raíz de la ofensiva sobre Gaza, 9 han roto relaciones de diplomáticas con Tel Aviv. ¿Entonces…? ¿Palestina lleva ventaja diplomática? Eso parecería.

«Aunque hay importantes diferencias, su situación admite cierto paralelismo con Taiwán»

Comparada con Palestina, la situación de Somalilandia parece desoladora. De 194 Estados soberanos, únicamente, uno la reconoce como país. Pero, como ya se sabe las apariencias engañan…

La lluvia de reconocimientos otorgados a Palestina no ha ido seguida de ninguna política diplomática materialmente sólida. Después de la aprobación del Plan de Paz para Gaza (2025), impulsado por Trump, las promesas de embargos a Israel, que nunca fueron demasiado decididas, se han apagado discretamente. Los comunicados diplomáticos de disgusto son hoy la sanción más severa que encaja el Estado Hebreo. Todo compromiso con los palestinos se ha estancado en lo puramente simbólico.

«La lluvia de reconocimientos otorgados a Palestina no ha ido seguida de ninguna política diplomática materialmente sólida»

Por el contrario, Israel ya ha anunciado un riego de inversiones en Somalilandia. Además, le suministrará tecnología y asistencia en defensa. El Presidente somalilandés ha manifestado su intención de sumarse al espacio político-económico construido en torno a los Acuerdos de Abraham (2020).

Estos pactos nacieron bajo el impulso de Estados Unidos para normalizar las relaciones entre Israel y varios países árabes: Emiratos Árabes, Baréin, Marruecos y Sudán –si bien, la guerra civil le ha impedido ratificarlo. La crisis de Gaza llevó a Arabia Saudita a desistir de sumarse. Aunque no era su fin primordial –al menos, no oficialmente–, en torno a estos acuerdos se ha tejido una atractiva red de relaciones comerciales. No en vano, el año pasado, Kazajistán los firmó normalizando relaciones con Tel Aviv.

«Israel ya ha anunciado un riego de inversiones en Somalilandia. Además, le suministrará tecnología y asistencia en defensa»

Somalilandia ha realizado lo que derecho internacional llamamos acto u obligación unilateral. Se ha comprometido a compartir todos los puntos de los Acuerdos de Abraham, pero, como sólo le reconoce Israel, sus relaciones con los demás Estados firmantes quedan, parcialmente, en el limbo.

Ahora bien, el silencio de todos estos países y otros es muy elocuente. Quizás no lleguen al reconocimiento oficial, pero parecen dispuestos a abrirse comercialmente al país africano.

«la decisión de Tel Aviv no ha entusiasmado a todo el mundo»

Por supuesto, la decisión de Tel Aviv no ha entusiasmado a todo el mundo. De hecho, por unos días, se desató un cierto pánico, entre muchos países, ante la posibilidad de que Estados Unidos siguiera a su aliado hebreo. Un suspiro de alivio resonó en la ONU cuando la embajadora estadounidense clarificó que su gobierno carece de tales intenciones, durante una reunión del Consejo de Seguridad, el lunes pasado.

Estados Unidos tiene tropas en Somalia, junto a una coalición internacional, que integramos, entre otros, los países europeos. Nuestra presencia en la zona busca por una parte apoyar al frágil gobierno somalí y combatir la piratería en el Índico. En esas condiciones, habría sido demasiado incoherente reconocer a Somalilandia y mantener la presencia en militar en Somalia.

«El Presidente somalilandés ha manifestado su intención de sumarse al espacio político-económico construido en torno a los Acuerdos de Abraham (2020)»

¿Los más disgustados con Israel? Por supuesto, la propia Somalia que se niega a reconocer la secesión unilateral de parte de su territorio. Para su desgracia, como Estado fallido, ha tenido que asistir impotente a la consolidación de Somalilandia como un territorio fácticamente independiente durante las últimas décadas. Con la misma impotencia, asiste ahora a la decisión de Israel.

¿Qué va a hacer? Por no poder, ni siquiera puede adoptar medidas simbólicas. Somalia nunca ha reconocido el Estado de Israel. Así que ni con romper relaciones puede amenazarle.

«Yibuti y Egipto también han protestado sonoramente, pero si alguien se ha molestado de verdad es Turquía.»

Yibuti y Egipto también han protestado sonoramente, pero si alguien se ha molestado de verdad es Turquía. En 2015, Ankara abrió la base militar Camp Turksom en Somalia. Con capacidad para 1.500 soldados, es la mayor base militar turca fuera de sus fronteras. Una medida de apoyo a los somalíes y una demostración de poder en el Cuerno de África. Turquía aspiraba a ser una de las grandes beneficiadas de la estabilización somalí, escenario que parece hoy (aún) más lejano que ayer.

¿Cuál intereses estratégicos mueven a Israel? El más inmediato es consolidar su presencia en la boca sur del Mar Rojo, frente a sus enemigos hutíes en Yemen. En el medio plazo, Netanyahu fantasea con la posibilidad de deportar a Somalilandia a los gazatíes y, quién sabe, si a todos los palestinos…