Pese a décadas de encarnizada hostilidad, Pakistán y la India aún comparten algunas cosas. Por ejemplo, en ambos países existe una eufórica pasión por criquet, comparable a la que aquí despierta el fútbol. ¿Otro rasgo en común? El arsenal nuclear. Y este nos lleva a un tercer rasgo en común, junto a Israel y Sudán del Sur (independiente desde 2016), son los dos únicos países del mundo que nunca han firmado el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares –Corea del Norte, actualmente, ya no es parte de este acuerdo internacional, aunque lo fue durante algún tiempo.
Si a tan explosiva combinación le añadimos que este 2025 ha empezado la quinta guerra desde 1947 entre ambos, poco nos sorprenderá que el mundo mire con inquietud a Cachemira y al resto de la frontera indio-pakistaní.
“Pakistán y la India aún comparten algunas cosas [como un] arsenal nuclear”
La lista de países con arsenal nuclear es, por increíble que resulte, incierta. Sabemos que los EE.UU. la inauguraron en 1945, año en que se produjeron los dos únicos ataques nucleares documentados Cuatro años más tarde, la URSS se unía al club.
Reino Unido obtuvo su primera atómica en 1952, Francia en 1960 y China en 1964. Diez años más tarde, la India sumaba su nombre a esta lista.
También en los años setenta del siglo pasado estamos seguros de que Israel obtuvo arsenal nuclear, probablemente, con ayuda inglesa. Las mediciones de radiactividad en el desierto de Néguev, al sur del país dejan lugar a pocas dudas. Tel Aviv nunca ha confirmado ni desmentido su posesión de un arsenal nuclear.
“Reino Unido obtuvo su primera atómica en 1952, Francia en 1960 y China en 1964. Diez años más tarde, la India sumaba su nombre a esta lista”
En una fecha igualmente incierta, sabemos que Sudáfrica comenzó a desarrollar su programa nuclear. Su principal objetivo era preservar el régimen del apartheid de cualquier agresión armada de sus vecinos. No obstante, en 1989, el Presidente, De Klerk, puso fin al programa nuclear, haciendo de Sudáfrica el único país hasta la fecha que, después de haber fabricado armas nucleares, haya renunciado voluntariamente a su posesión. Esta decisión pesó, por supuesto, el coste del mantenimiento de las ojivas nucleares para una economía golpeada por las sanciones internacionales, pero también las presiones ultras de los supremacistas. Si De Klerk quería poner fin al apartheid, de acuerdo, pero no podía dejarles armas nucleares a los negros…
Parecidos son los casos de Kazajistán y Ucrania. Después del desmoronamiento de la URSS, ambos países acabaron renunciando a los arsenales nucleares heredados del antiguo imperio comunista. Hoy muchos cuestionan la sensatez de Kiev al desarmarse nuclearmente, pero lo cierto es que para ambos países el coste que suponía mantener operativo el arsenal nuclear resultaba inasumible.
“Sudáfrica [es] el único país hasta la fecha que, después de haber fabricado armas nucleares, haya renunciado voluntariamente a su posesión”
Mientras las ex repúblicas soviéticas se desarmaban, Pakistán testaba con éxito su primera bomba atómica en 1998. En 2006, Corea del Norte se convertía en el último país en adquirir el fuego nuclear. No obstante, hay indicios de que Arabia Saudita, cuyas autoridades han manifestado su deseo de armarse nuclearmente, ya podría tener la bomba en su poder. Pese a la oposición internacional, Irán no termina de abandonar su propio programa.
Como decimos, Islamabad y Nueva Deli arrastraban una larga historia de desencuentros. Cuando Londres se avino a negociar la independencia del Raj Británico enseguida advirtió que se enfrentaba a problemas dentro de problemas. La inmensa colonia abarcaba toda la costa desde Irán hasta Tailandia.
“Pakistán testaba con éxito su primera bomba atómica en 1998”
La principal organización anticolonial era el hindú Partido del Congreso, capitaneada por el futuro primer ministro Neru, y dirigida espiritualmente por Gandhi. Cómo cualquier gran organización, el Congreso tenía muchas corrientes, no solo diversas, sino a menudo contradictorias. No obstante, se imponía una línea religioso-nacionalista que quería un Estado hindú, donde el islam y otros grupos religiosos fueran minorías oficiales.
Por algún motivo, semejante el proyecto no entusiasmó demasiado a los musulmanes. Sí, había más hindúes que musulmanes, pero estos suponían algo más de un tercio de la población total del Raj, por no mencionar que eran nítidamente dominantes en diversas regiones del país.
“Cuando Londres se avino a negociar la independencia del Raj Británico enseguida advirtió que se enfrentaba a problemas dentro de problemas.”
Para los ingleses se hizo evidente enseguida el riesgo de una guerra civil post independencia. Así que el virrey de la India, Lord Mountbatten propuso una partición del Raj:
-Un Estado hindú, la India.
-Un Estado musulmán, Pakistán que se compondría de una parte oriental, el actual Bangladesh y otra occidental, el Pakistán de hoy.
-Sri Lanka y Birmania seguirían como colonias inglesas algunos años más.
La idea de que Pakistán y Bangladesh funcionaran como un único país, pese a una separación terrestre de más de 2.200 de kilómetros nos parece surrealista y, en realidad lo es. Sin embargo, había una lógica –bastante cuestionable– detrás.
“Lord Mountbatten propuso una participación del Raj”
Con la partición del Raj se pretendía separar a musulmanes e hindúes para prevenir conflictos. Esto exigía que un ingente número de personas se desplazaran de un territorio a otro.
No hace falta decir que el plan no tuvo éxito. Hoy los musulmanes siguen siendo una importante minoría en la India –207 millones, el 14% de la población. Aunque sí es cierto que millones de seguidores de Mahoma migraron hacia Pakistán y Bangladesh desde el centro del subcontinente indio. De ahí que, para facilitar la avalancha migratoria, se optara por crear dos territorios musulmanes en cada extremo del país.
“millones de seguidores de Mahoma migraron hacia Pakistán y Bangladesh desde el centro del subcontinente indio”
Tras la independencia, enseguida estallaron tensiones. La controversia se centró en Cachemira. Pese a que ser una región de mayoría musulmana, esta se dividió, quedando en más de la mitad bajo soberanía india. Pocos meses de la independencia, estalló la primera guerra de Cachemira. Pakistán trató de apoyarse en las tribus pastún de la zona para propiciar la conquista del territorio.
A finales de 1948, la guerra terminó, sin alteración de las fronteras. Apenas independizadas, ambas naciones carecían de medios para sostener una guerra a largo término. En 1965, Pakistán intentaría repetir la jugada utilizando a insurgentes y grupos pastún locales. La segunda guerra de Cachemira duró unos pocos meses, concluyendo de nuevo sin éxito para Islamabad.
“La controversia se centró en Cachemira”
En 1971, la India apoyó activamente a Bangladesh en su lucha por la independencia. Esta se alcanzó, gracias a una grave crisis en la política interna en Pakistán, de golpes y contragolpes de Estado, agravada por el nuevo conflicto con Nueva Deli. Los bengalíes, sin embargo, pagaron un alto precio, ya que las tropas pakistaníes perpetraron un salvaje genocidio con millones de muertos y miles de millones de violaciones a mujeres y niñas.
Poco después ya hemos visto que la India adquirió su arsenal nuclear. Desde entonces, las relaciones se mantuvieron relativamente tranquilas hasta 1998. Cuando Pakistán se hizo con sus propias bombas de destrucción masiva, para sorpresa del mundo, estalló un nuevo conflicto a través de guerrillas en una parte de Cachemira. La comunidad internacional contuvo el aliento al ver a dos potencias nucleares entrar en guerra, aunque fuera de manera indirecta.
“En 1971, la India apoyó activamente a Bangladesh en su lucha por la independencia”
La buena relación entonces existente entre Estados Unidos y Rusia facilitó entonces que el cese de hostilidades se produjera en semanas. Ahora mismo, claro, las cosas han cambiado bastante.
No se trata únicamente del serio deterioro de las relaciones entre Moscú y Washington. Desde hace años, la India está gobernada por el primer ministro populista y antimusulmán, Modi, que para colmo no pasa por su mejor momento de popularidad interna. Ya se sabe lo bien que vienen esta clase de conflictos para estos gobernantes.
“La buena relación entonces existente entre Estados Unidos y Rusia facilitó entonces que el cese de hostilidades se produjera en semanas”
¿Va a estallar una guerra nuclear? Parece improbable. Nadie saldría beneficiado, pero la situación indica que las cosas pueden deteriorarse bastante, antes de empezar a mejorar, en forma de refriegas fronterizas.










