La semana pasada, la ira contra Javier Milei se disparó en las calles y en las redes argentinas. ¿Y la novedad? Ya sabemos que al inquilino de la Casa Rosada no le faltan incondicionales, pero tampoco detractores. Pues, lo peculiar es que las críticas le llueven entre algunos de sus apoyos tradicionales: pequeños empresarios y cryptobros. ¡Ah! Y por vez primera, la oposición ha puesto sobre la mesa el procedimiento de impeachment o destitución del Presidente argentino.

Todo comenzó, el viernes 14 de febrero, con un tuit que Milei publicó recomendando una nueva cryptomoneda, $LIBRA. Muchos argentinos metieron sus ahorros en esta supuesta inversión, que resultó ser una estafa. Apenas pasaron unas horas desde el apoyo presidencial, cuando $LIBRA empezó a desplomarse. El lunes 17, los afectados –aproximadamente 40.000habían perdido alrededor de 80 millones de dólares.

“el viernes 14 de febrero, con un tuit que Milei publicó recomendando una nueva cryptomoneda, $LIBRA”

Consciente de donde se había metido, ya no como Jefe de Estado, sino a nivel de responsabilidad personal, Milei se apresuró a publicar otro tuit asegurando que él tampoco conocía los pormenores de $LIBRA. Por lo que sea, esto de que el Presidente vaya por el mundo recomendado productos de inversión, sin ni siquiera cercenarse de que no se trate de una estafa, no fue la mejor línea de defensa. No pasó ni un día antes de que ese tuit y el primero, donde recomendaba $LIBRA, fueran borrados de la red.

Por suerte para Milei, la sofisticada tecnología del «pantallazo» aún no se ha desarrollado. Así que no es como que nos queden mil y una copias de sus mensajes en las redes.

“Apenas pasaron unas horas desde el apoyo presidencial, cuando $LIBRA empezó a desplomarse”

En un nuevo giro, por no decir volantazo, el Presidente argentino ha anunciado que el gobierno investigará la estafa de $LIBRA directamente. Eso sí, se ha guardado un bochornoso silencio cuando se le ha preguntado al propio Milei o a sus ministros si el líder del ejecutivo también será objeto de la esa investigación gubernamental. Poco extrañará que semejante sinvergonzonada haya encendido aún más el malestar de los afectados.

Negligente o convencida, la publicitación del Jefe del Estado, sin duda, ayudó a engordar la magnitud de la estafa. Con este argumento por bandera, la oposición ha planteado la apertura del procedimiento de destitución.

“Milei se apresuró a publicar otro tuit asegurando que él tampoco conocía los pormenores de $LIBRA”

Viendo la escuálida presencia de que Libertad Avanza, el partido de Milei, goza en las cámaras, uno podría pensar que el mandatario debería temer por su cargo. Nada es imposible. No obstante, en Argentina, las restricciones constituciones al cese parlamentario del Presidente no sólo dificultan que el impeachment prospere, sino que eche a andar.

El procedimiento de destitución de un alto cargo a través del parlamento surgió en Estados Unidos. Allí la acusación de impeachment ha de aprobarla la cámara de representantes por mayoría absoluta. La última palabra, sin embargo, le corresponde al senado que debe aprobar la destitución por mayoría cualificada de 2/3. Semejante hándicap explica por sí solo que ninguno de los cuatro impeachments contra un Presidente estadounidense hayan salido adelante.

“Negligente o convencida, la publicitación del Jefe del Estado, sin duda, ayudó a engordar la magnitud de la estafa”

Aunque inspirados por su vecino norteño, los países latinoamericanos han acogido la figura del impeachment de manera desigual. Buena parte lo han incorporado sin alternaciones. Los países unicamerales, como Perú, Ecuador o Costa Rica, a la fuerza, han tenido que adaptar el procedimiento a su propia arquitectura constitucional, huérfana de senado. La Venezuela de Chávez desterró el impeachment, sustituyéndolo por un referéndum revocatorio. Algo así como una votación para dejar vacía la presidencia y convocar nuevas elecciones –las garantías electorales del país caribeño ya son harina de otro costal.

Bajo la actual constitución argentina resulta aún más difícil destituir allí al Jefe del Estado que en Estados Unidos. El motivo es sencillo. En Argentina no sólo el senado debe aprobar la destitución por mayoría de 2/3, sino que, previamente, la cámara de representantes también tiene que aprobar la acusación por mayoría de 2/3.

“la oposición ha planteado la apertura del procedimiento de destitución”

¿Salen los números? De los 257 diputados de cámara, el gobierno de Milei únicamente cuenta con 42 escaños. A los que podemos sumar 43 de varios partidos que se han aliado con su gobierno. La oposición la conforman dos bloques, cada uno con distintos partidos. La oposición dura, acaudillada por el peronismo, controla 104 escaños. Los 68 restantes pertenecen a distintos partidos de los llamados dialoguistas. A veces apoyan al gobierno y otras, no. Si toda la oposición vota en bloque, la acusación, en principio, saldría adelante por dos votos más de los necesarios. Ahora bien, muchos escaños de la oposición dialoguista distan de estar amarrados.

En el senado, Libertad Avanza únicamente dispone de 6 senadores de un total de 72. A los que podemos sumar otros 15 de cuatro partidos aliados de Milei. La oposición controla 51 escaños: 33 para la oposición dura y 18 para los dialoguistas. Aunque toda la oposición votara en bloque –lo que repetimos, dista de ser un hecho– Milei salvaría la cabeza por un voto que faltaría para alcanzar los 2/3.

“Bajo la actual constitución argentina resulta aún más difícil destituir allí al Jefe del Estado que en Estados Unidos”

Para postres, tengamos en cuenta que el éxito del impeachment no implica un cambio de línea política en el gobierno –como la moción de censura en Alemania o en España– ni tampoco un adelanto el electoral a la venezolana. Lo único que ocurriría de prosperar la destitución de Milei es que su vicepresidenta, Victoria Villarruel, de su misma cuerda, accedería a la presidencia. Esto también quita incentivos a los partidos dialoguistas para tirar adelante con la maniobra de destitución.