Entre las aguas del golfo pérsico emerge la isla de Kharg. Con apenas 8.000 habitantes, sus 24 km² conectan varios oleoductos. Cuenta, además, con instalaciones para el almacenamiento y embarque de importantes cantidades de crudo. ¿Importantes, digo? El 90% del crudo iraní, casi el 4’5% de la producción mundial, hace escala en la islita. Hasta ahora se la había dejado de lado en los ataques, pero ayer, Estados Unidos cambió de estrategia…

Conviene ser prudente. Las confusas informaciones sobre el ataque a Jark de ayer tarde-noche no se han vuelto más claras esta mañana. La versión más verosímil es que ayer se bombardeo de manera inmisericorde la isla de Kharg. El alcance de los daños es incierto, pero parece que será muy grave. Y sí, esto tendrá un gravísimo impacto en los precios del petróleo crudo y de la gasolina.

«El 90% del crudo iraní, casi el 4’5% de la producción mundial, hace escala en la islita»

Durante la primera oleada de ataques, cuando se abatió a Jamenei, la isla de Kharg recibió algún proyectil menor. Aunque las versiones de Teherán y Washington se contradicen, parece que hubo algunas víctimas civiles y daños materiales, pero las infraestructuras vinculadas al petróleo quedaron, más o menos, indemnes.

Si la miramos sobre el mapa, vemos que la isla de Kharg, carente de una defensa antiaérea rival para los misiles americanos, fácilmente, se podría haber convertido en un tiro al blanco para la coalición estadounidense-israelí. La negativa a golpearla con dureza se había interpretado como un gesto de prudencia, para evitar que saltara por los aires el precio del petróleo.

«Durante la primera oleada de ataques, cuando se abatió a Jamenei, la isla de Kharg recibió algún proyectil menor»

¿Qué ha cambiado? Habría dos factores principales: el régimen aguanta y se ha minado el estrecho de Ormuz. Ni uno ni otro pueden decirse que fueran inesperados. Es muy difícil hacer colapsar el gobierno de un país tan grande y poblado exclusivamente con ataques aéreos. La cúpula del régimen mantiene su negativa a compartir poder con la oposición, así como su firme hostilidad contra Israel y Estados Unidos.

Cuando la flota iraní quedara diezmada, la única vía que tendría la guardia costera iraní para cerrar el estrecho de Ormuz serían las minas. Conviene aclarar que no hablamos de las antiguas minas estáticas, que se dejaban en medio del agua y a veces podían detonar contra alguno de tus propios barcos. Las minas modernas pueden teledirigirse o programarse para que, dentro de un diámetro, seleccionen a sus objetivos. También pueden desactivarse o, algunos modelos, incluso remolcarse a tierra.

«Un talón de Aquiles de la armada estadounidense es la escasez de buques cazaminas»

Un talón de Aquiles de la armada estadounidense es la escasez de buques cazaminas o dragaminas –denominación de modelos más antiguos. Estos barcos están diseñados para buscar minas y removerlas o eliminarlas, o sea detonarlas de forma controlada. Por increíble que parezca, la flota de Estados Unidos apenas cuenta con tres de estos buques, con diseños de última generación.

La explicación es bien sencilla. Desde hace más de medio siglo, la apuesta estadounidense se centra en una flota marina y submarina capaz de lanzar misiles mar-tierra de gran envergadura, como los Tomahawk, o, incluso, ojivas nucleares. También una flota capaz de mover y apoyar fuerzas aéreas, vaya portaviones. Las minas no han sido una preocupación histórica… hasta ahora.

«la apuesta estadounidense se centra en una flota marina y submarina capaz de lanzar misiles mar-tierra de gran envergadura»

Muchos oficiales del Pentágono debieron de avisar que no estaban preparados para un eventual minado del estrecho. Todo apunta a que han sido ignorados.

Ante la desesperación de ver que Ormuz se cierra, el ataque a Kharg tiene algo de tiro en el pie. La medida busca presionar al régimen iraní, malogrando más si cabe su ya maltrecha economía, sacudida por décadas de sanciones. La paradoja es que, aunque Irán tirara la tolla y cediera ante Washington, aunque cambiara el régimen, en definitiva, aunque el estrecho se reabriera mañana, si los daños en la isla fueran tan severos como parecen, el tráfico normal de petróleo tardaría meses en recuperarse.

¿Quién consume el petróleo iraní? En su mayor parte, un 80%, China. Ahora el gigante asiático, segundo consumidor mundial de petróleo, tendrá que buscar otros mercados para abastecerse. Entre ellos, quizás también acuda al petróleo estadounidense. Claro, eso significa que se quedará con petróleo que hasta ahora compraban otros países, otras empresas otros consumidores y usuarios…

«durante el mandato de Biden, Trump repetía que la subida de la gasolina era un desastre económico»

Ya sabemos cómo funciona la ley de la oferta y la demanda… El resultado es que llenar el depósito se encarecerá todavía más.

Aún recuerdo cuando, durante el mandato de Biden, Trump repetía que la subida de la gasolina era un desastre económico. Hace tres días, en una entrevista, cambiaba de idea. Ahora que él es Presidente y que el barril sube muchísimo más de lo que jamás lo hizo bajo Biden, la subida es buena. Como gran productor, Estados Unidos, sale beneficiado. Si por Estados Unidos se entiende sus grandes petroleras, Trump está en lo cierto. Pero dudo que sus votantes compartan su optimismo…