¿Cómo ha obtenido el partido Laborista una super mayoría con el 33% de los votos? ¿Cómo el Agrupamiento Nacional de Le Pen es la primera fuerza en votos, pero la tercera en escaños? Reino Unido y Francia escogen a sus diputados por un sistema de mayoritario bastante similar. La gran diferencia es la doble vuelta de Francia que ha propiciado este resultado aún más alocado.

No hay leyes electorales perfectas, pero, sin duda, algunas resultan más cuestionables que otras. En los sistemas proporcionales, como el Congreso español –a excepción de Ceuta y Melilla–una serie de escaños se asignan a un territorio, una circunscripción. Según los votos emitidos, la ley electoral asigna esos escaños a los diferentes partidos que se presentaron a la circunscripción.

“¿Cómo ha obtenido el partido Laborista una super mayoría con el 33% de los votos?”

El sistema mayoritario, en cambio, no distribuye. Lo más habitual es que sus circunscripciones sean unipersonales. El ganador se queda con todo. Aunque sea por un solo voto, se lleva el escaño. El senado español, por cierto, constituye una rareza. Es una de las pocas cámaras del mundo cuyos miembros se escogen por un sistema mayoritario no unipersonal. Cada provincia escoge a cuatro senadores, los cuatro nombres más votados, en la práctica, los tres candidatos del partido ganador en la provincia y el cuarto del segundo.

En Inglaterra y Francia, rigen sistemas mayoritarios unipersonales. En Reino Unido todo se decide en una vuelta. El partido que gana en votos se lleva el escaño. En Francia, si alguien obtiene la mayoría absoluta del voto escrutado en la primera vuelta se queda el escaño. En caso contrario, esa circunscripción repetirá elecciones, la segunda vuelta.

“¿Cómo el Agrupamiento Nacional de Le Pen es la primera fuerza en votos, pero la tercera en escaños?”

La convención francesa es que en la segunda vuelta sólo se presentan los dos partidos con más votos en la primera. Sin embargo, ninguna norma legal obliga a esto. En la segunda vuelta, el ganador en votos se llevará el escaño.

Entre las ventajas de los sistemas mayoritarios suelen citarse:

  1. Favorecen las mayorías estables de gobierno.
  2. Propician una relación más directa entre representados y representante.
  3. Aminoran el control del partido sobre los candidatos y fomentan la independencia de los diputados.

Aunque el partido sigue siendo importante, ya que mucha gente vota a por la marca, no al individuo, si un diputado logra arraigo en su circunscripción, podrá desafiar al partido para conservar su escaño. Este es el caso del ex líder laborista, Jeremy Corbyn, expulsado de su partido y que ha concurrido como independiente a las elecciones.

“si un diputado logra arraigo en su circunscripción, podrá desafiar al partido”

Por la misma razón, un diputado, a menudo prioriza congraciarse con sus votantes que con la directiva de su partido. El efecto principal de esta tendencia es una menor rigidez de la disciplina de partido, en las votaciones parlamentarias.

Esto no significa que la disciplina parlamentaria no exista. Ni tampoco que el partido carezca de poder sobre sus candidatos. No puede relegarlos a posiciones difícilmente elegibles de una lista electoral, pero, del mismo modo que puede premiarlos con circunscripciones fáciles de ganar, si un diputado cae en desgracia, lo exilia a un distrito donde siempre gana otra fuerza.

“Esto no significa que la disciplina parlamentaria no exista. Ni tampoco que el partido carezca de poder sobre sus candidatos.”

Bueno, revisemos un poco los resultados. Empecemos por el Reino Unido:

 

Partido Diputados Votos
Laboristas 411 + 1 (Speaker) 33’7%
Conservadores 121 23’7%
Liberal Demócratas 72 12’2%
Partido Nacionalista Escocés 9 2’5%
Sinn Féin 7 0’7%
Reform UK 5 14’3%
Unionismo Democrático 5 0’6%
Partido Verde de Inglaterra y Gales 4 6’4%
Plaid Cymru 4 0’7%
Partido Laborista Socialdemócrata 2 0’3%
Alianza del Norte de Irlanda 1 0’4%
Partido Unionista Ulster 1 0’2%
Voz Unionista Tradicional 1 0’2%
Independientes 6 2%

 

En la Cámara de los Comunes, el Speaker o Presidente ocupa una posición especial. Su elección recae en una figura de consenso. No es inusual que una mayoría de gobierno ceda el puesto a un diputado de la oposición. De resultas, los grandes partidos suelen facilitar su reelección dejando su circunscripción fuera de la contienda electoral. Por eso, se le contabiliza aparte. A cambio, el Speaker mantiene una estricta imparcialidad.

“En la Cámara de los Comunes, el Speaker o Presidente ocupa una posición especial. Su elección recae en una figura de consenso”

Como vemos, en Reino Unido, el partido más votado obtiene la mayoría de la cámara. El segundo partido en votos, los conservadores, también se convierten en la segunda fuerza más votada. Sin embargo, a partir de aquí encontramos ciertas anomalías.

Pese a ocupar la tercera posición en votos, el partido de Farage, Reform UK, desciende a la sexta fuerza en escaños. Esta es una vieja y desagradable experiencia para los partidos apadrinados por el excéntrico millonario euroescéptico. De hecho, es una mejora. Los dos predecesores directos de Reform, UKIP y Brexit-Party siempre quedaban tercera fuerza en votos, pero sin un escaño en la Cámara de los Comunes.

“Pese a ocupar la tercera posición en votos, el partido de Farage, Reform UK, desciende a la sexta fuerza en escaños”

Paradójicamente, en las elecciones europeas, donde todos los países concurrimos con un sistema proporcional, sí obtenían buenos resultados –y lo mismo le ocurría a Le Pen en Francia. Hasta ahora, la de eurodiputado había sido el único cargo político ocupado por el ideológico del Brexit.

El otro gran perjudicado por la ley electoral serían los Verdes. Con más de 6% del total de los votos, acaban en escaños, por detrás de partidos que literalmente no alcanzan el 1% de los votos.

“El otro gran perjudicado por la ley electoral serían los Verdes”

¿Motivo? En los sistemas mayoritarios no es tan relevante tener un gran porcentaje de votos, sino concentrarlos en algunas circunscripciones. Esto lo vemos claro en los diferentes partidos norirlandeses: el Sinn Féinn, izquierdista partidario de la reunificación republicana de Irlanda; el unionismo tradicional y conservador del Ulster, así como sus escisiones derechistas y radicales de Voz y Unionismo Democrático; y el unionismo centrista y moderado de Alianza. Por separado, ninguno alcanza el 1% de los votos del Reino Unido. Sin embargo, su concentración en las circunscripciones de Irlanda del Norte sobredimensiona su presencia en el parlamento.

Con matices, lo mismo podríamos decir del Plaid Cymru, partido regionalista galés, y los nacionalistas escoceses. Si bien, estos últimos han experimentado una sustancial caída en votos y escaños, habiéndose hecho los laboristas con la victoria en el Reino de Alba –denominación gaélica de Escocia.

“En los sistemas mayoritarios no es tan relevante tener un gran porcentaje de votos, sino concentrarlos en algunas circunscripciones”

Vamos a echarle un vistazo a Francia, porque aquí los resultados sí rozan el surrealismo. La diferencia entre votos y escaños resulta llamativa, más allá incluso de que el primer partido en votos sea el tercero en escaños.

 

Partido Votos (2ª vuelta) Diputados
Agrupamiento Nacional 37’06% 142
Nuevo Frente Popular 25’80% 180
Ensemble 24’53% 159
Republicanos 5,41% 39
Derecha Diversa 3’60% 27
Izquierda Diversa 1’47% 12
Centro Diverso 0’65% 6
Regionalistas 1’06% 9
Ecologistas 0’14% 1
Ultraderecha diversa 0’9% 1
Independientes 0’14% 1

 

Los sistemas mayoritarios disfrutan de gran popularidad en sociedades con arraigado bipartidismo entre los votantes. La razón es sencilla, si una mayoría de votantes se decanta siempre por dos opciones, no se percibe como un agravio que la ley electoral facilite las mayorías claras. Incluso, gran parte de la población lo ve como una ventaja.

“Los sistemas mayoritarios disfrutan de gran popularidad en sociedades con arraigado bipartidismo entre los votantes.”

Ahora bien, cuando el bipartidismo se evapora en el electorado, la ley electoral empieza a propiciar mayorías artificiales o, aún peor, genera representaciones parlamentarias sin correspondencia con las preferencias de los votantes.

Por no hablar de que gran parte de los votos se pierden en el conteo. Así lo vemos con claridad en los sistemas de una vuelta. Si se presentan 10 partidos a una circunscripción y el ganador sólo obtiene el 20% de los votos, literalmente, pierden representación el 80% de los votantes.

“cuando el bipartidismo se evapora en el electorado, la ley electoral [mayoritaria] empieza a propiciar mayorías artificiales”

No es difícil entender por qué tantos franceses y británicos prefieren un sistema proporcional.