La guerra civil siria cumplió trece años el pasado marzo. Durante este tiempo, el conflicto se ha cobrado alrededor de 600.000 vidas, más de la mitad, civiles no combatientes. Las armas han forzado a seis millones de personas al exilio y se cuenta el mismo número de desplazados internos. Después de la caída de Al Asad, se abre para Siria un futuro incierto.

No es alentador que Israel haya aprovechado el momento para expandir el territorio sirio bajo su control desde los Altos del Golán. El papel de Turquía y Estados Unidos prioriza siempre sus propios intereses a los de los sirios. Sin embargo, los principales riesgos se encuentran dentro.

“La guerra civil siria cumplió trece años el pasado marzo.”

¿Cómo se ha derrumbado tan rápido el gobierno de Al Asad? Apenas hace una semana mantenía el control de la mayor parte del país. Contra todo pronóstico, el dictador sobrevivió a la Primavera Árabe, cuando la presión estadounidense y occidental era mucho más agresiva. Mantenía el apoyo de Moscú y Teherán. Más importante aún, en estos últimos meses, había conseguido una readmisión parcial en la comunidad internacional. Después de suspenderlo durante años, la Liga Árabe acogió de nuevo al embajador de Al Asad. Los países europeos, si bien se mantenían ambivalentes, cada vez se mostraban más partidarios de la distensión, reanudando relaciones diplomáticas.

Hace dos semanas los rebeldes lograron ocupar la ciudad de Alepo. Este fue el primer movimiento serio del frente en años. Sin duda era un revés para Al Asad, pero nada hacía prever el derrumbe inmediato de su Estado.

“Durante este tiempo, el conflicto se ha cobrado alrededor de 600.000 vidas, más de la mitad, civiles no combatientes.”

Entonces ¿qué ha ocurrido? A grandes rasgos, sus tropas han roto filas. Muchos medios occidentales hablan de que los soldados estaban hartos de verse en guerra y mal pagados. Hay que añadir que un buen sueldo hoy día en Siria no garantiza el acceso a productos básicos. No es que en los territorios rebeldes se viviera mejor, pero, en este escenario, quien luche por ideales –correctos o equivocados– dispondrá de una motivación más sólida, que el soldado profesional.

El golpe de gracia lo dio Rusia, cuando se negó a bombardear a las fuerzas rebeldes para frenar su avance. Las posibilidades de éxito para esta estrategia se antojaban remotas, sin un ejército terrestre que protegiera Hama, Homs o la propia Damasco. Así las cosas, el Kremlin exploró otras vías para proteger sus intereses, ni que fuese en precario.

“los soldados estaban hartos de verse en guerra y mal pagados”

Por ahora, el gobierno de transición permite a Moscú mantener sus bases militares en las ciudades costeras de Latakia y Tartus. Hacia allí se dirigen los remanentes del gobierno Ba’athista, demasiado involucrados con la dictadura para escapar a las represalias. Pese a este acuerdo provisional, la caída de Al Asad no es una buena noticia para los intereses rusos en la zona, ni tampoco, para los iraníes.

La impopularidad rusa entre los sirios es quizás más alta que la del propio Al Asad. El sirio medio agradeció, al principio, que el Grupo Wagner y los aviones del Kremlin arrollaran al Estado Islámico. Pero este capital social se dilapidó enseguida con su apoyo cerrado al dictador caído.

“el gobierno de transición permite a Moscú mantener sus bases militares en las ciudades costeras de Latakia y Tartus”

Desde 2015, la población local percibe a los rusos como carniceros extranjeros a sueldo de Al Asad. De ahí que en el corto plazo sea difícil para Rusia ganar aliados dentro de Siria. Podrá darse por satisfecha si conserva sus bases militares en el Mediterráneo.

¿Al Qaeda queda al frente del gobierno de transición? El líder del gobierno, efectivamente, ha militado en Al Qaeda. Sin embargo, Abu Mohammad al Julani rompió con el grupo terrorista hace tiempo. Primero para montar su propio grupo yihadista, pero enseguida abrazó posiciones que, aunque ultraconservadoras, se apartaron del radicalismo islamista.

“El líder del gobierno, efectivamente, ha militado en Al Qaeda”

¿Al Julani sigue siendo un yihadista de corazón? La verdad es muy difícil responder a eso. La racionalidad y el pragmatismo no suelen ser características de los fanáticos. Por supuesto, no podemos negar esa posibilidad, pero no deberíamos dejar de considerar otra hipótesis: que fuese un árabe suní conservador que se adentró en el yihadismo como opción más convincente en los primeros años de lucha contra Al Asad.

Su movimiento, actualmente conocido como Gobierno Sirio de Salvación, ha integrado a numerosos ex combatientes de Al Qaeda y Estado Islámico, junto a árabes suníes conservadores. Esta mezcla, sin duda, resulta peligrosa, más aún si tenemos en cuenta que el suyo ha sido el grupo rebelde con mayor autonomía respecto a cualquier gran potencia extranjera y el que tomó Alepo, precipitando así la caída de Al Asad. En los territorios bajo su control se ha impuesto un gobierno rudimentario basado en el islam suní.

“El líder del gobierno, efectivamente, ha militado en Al Qaeda”

Nada de esto invita a un optimismo excesivo. Ahora bien, es importante comprender que, a diferencia de Al Qaeda o ISIS-DAESH, el Gobierno de Salvación es un complejo entramado de milicias populares, sin una ideología unificadora. A diferencia de una organización yihadista característica, sus divisiones internas son marcadas, así como su cadena de mando resulta mucho más difusa.

Por otra parte, Al Julani es consciente de que, aunque sus hombres han asestado el final a Al Asad, la victoria no les pertenece en exclusiva. Si aspira a gobernar todo el país, necesita negociar con los demás grupos. ¿Quiénes serían estos?

“a diferencia de Al Qaeda o ISIS-DAESH, el Gobierno de Salvación es un complejo entramado de milicias populares, sin una ideología unificadora”

Hacia el norte del país dos regiones separadas se encuentran bajo la autoridad oficial del llamado Gobierno Interno Sirio. En la práctica, se trata de territorios ocupados por Turquía. Pese a reivindicarse como legítimo poder provisional en toda Siria, hasta antes de ayer, los dirigentes de este grupo son títeres o, como mínimo, rehenes de la influencia de Ankara.

¿Qué interés tiene Turquía en Siria? En su origen, Turquía estuvo especialmente preocupada por la expansión del Estado Islámico, que aprovechó la debilidad de Siria e Irak, para amasar un extenso territorio en pocas semanas. Entre 2013 y 2017, el grupo terrorista se erigió en una auténtica entidad estatal haciendo de Raqqa, la capital de su califato.

“¿Qué interés tiene Turquía en Siria?”

Tras la reducción de ISIS a un grupo terrorista sin grandes territorios bajo su poder, el interés de Ankara ha mutado a un doble objetivo. Por una parte, desea devolver a los refugiados sirios que alberga a su país de origen. Los territorios del Gobierno Interino ya han empezado a cumplir poco a poco esa función. Más le importa su segundo objetivo: prevenir la aparición de una entidad política kurda. Ahí empiezan sus problemas.

El este del país se encuentra bajo control de la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria. Como grupo rebelde, la Administración Autónoma manifiesta un carácter independiente y heterogéneo. Si bien le ha llegado ayuda estadounidense, esta tampoco ha sido sustancial. Aunque sus filas las engrosan grupos diversos, existe una presencia kurda dominante, junto a lo que podríamos denominar oposición progresista.

“El este del país se encuentra bajo control de la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria.”

Como gobierno, la Administración Autónoma se declara laica y democrática. Reivindica su autonomía territorial dentro de Siria y, en cierto modo, se viene desentendiendo del resultado global de la contienda, mientras el ganador le conceda eso que Turquía desea impedir: la pervivencia de un gobierno kurdo. Erdogan teme la agitación de las zonas étnicamente kurdas del este de Turquía, reavivando el terrorismo y/o el movimiento político kurdo dentro de sus fronteras.

Como anécdota, hasta la fecha, la Administración Autónoma sólo ha obtenido el reconocimiento de… el Parlament de Catalunya. Vaya, la reconoció en una resolución política sin efectos prácticos. Quizás bienintencionada, pero terminó resultando algo frívola para gente que literalmente está muriendo en una guerra.

“la Administración Autónoma sólo ha obtenido el reconocimiento de… el Parlament de Catalunya”

Al sur del país, hace años que diversos grupos opositores libraban una guerra de guerrillas contra Al Asad. Etiquetarlos es… complicado. Entre ellos abunda una buena cantidad de drusos, religión sincrética entre islam, cristianismo y judaísmo. Aunque también hay grupos musulmanes moderados, guerrillas laicas y grupos con participantes cristianos.

Pese a que el pasado día seis se unificaron bajo la denominación Teatro de Operaciones Meridional, carecen de organización y estructuras de mando. Esto relega a todos estos grupos a un rol secundario en la construcción del nuevo régimen.

“Al sur del país, hace años que diversos grupos opositores libraban una guerra de guerrillas contra Al Asad”

Por último, al sudeste de Siria se encuentra el autodenominado Ejército Revolucionario. Se trata de una guerrilla de apenas 300 hombres, pero que bajo la protección estadounidense se han revelado un cuerpo de élite en la lucha contra Al Asad. Su relación con Washington no se ha visto exenta de tensiones. Varias veces han renegado de los americanos, acusándolos de no proporcionarles el material o recursos prometidos. Sus operaciones se han caracterizado por una violencia extrema y escasos reparos morales, poniéndose casi al nivel de ISIS o del propio Al Asad en su opresión sobre la población civil.

En gran media, el Ejército Revolucionario y los demás grupúsculos de la zona apoyados por los Estados Unidos se pueden considerar como los grandes triunfadores de la pasada semana. Tras años de inacción, han aprovechado el derrumbe de la dictadura para en pocos días duplicar su territorio y participar de la toma de Damasco. No obstante, sus limitadas filas y su escasísima cohesión ideológica le imposibilitan para erigirse en un agente hegemónico, aunque sí necesario en le corto plazo.

“el Ejército Revolucionario y los demás grupúsculos de la zona apoyados por los Estados Unidos se pueden considerar como los grandes triunfadores de la pasada semana”

Con semejantes elementos sería ingenuo imaginar que Siria celebre una ordenada transición a una democracia liberal. Sin embargo, no hay que tirar la toalla. La imposibilidad de cualquier facción de imponerse a las otras las obliga a llegar a acuerdos.

En el horizonte inmediato, el gobierno de transición debe definir tres posiciones políticas que determinarán si, con democracia o sin ella, la vida de los sirios mejora bajo el nuevo régimen: los derechos de la mujer, los derechos de las minorías étnicas no árabes y la libertad de los diferentes credos religiosos.

“el gobierno de transición debe definir: la posición de la mujer, los derechos de las minorías étnicas no árabes y la libertad de los diferentes credos religiosos”

Sobre la primera cuestión, Al Julani ha prometido no inmiscuirse en la vestimenta de las mujeres, ni revocar sus derechos al trabajo o a la propiedad. Menos firme es su compromiso con los kurdos y los no árabes. En cuanto a la tolerancia religiosa, el régimen de los Al Asad prescribía que el islam, sin apellidos, era la religión oficial y la fiqh o jurisprudencia musulmana antigua fuente de derecho. Sin embargo, mostró una tolerancia sólida hacia cristianos y drusos.

Con la guerra civil, esto cambio. La minoría cristiana se ha visto maltratada por casi todos los contendientes, sobre todo en los primeros años, cuando eran las víctimas predilectas del Estado Islámico y Al Qaeda. Ahora bien, antes de la guerra, el principal problema religioso no lo tenía los cultos minoritarios, sino, paradójicamente, la fe mayoritaria.

“La minoría cristiana se ha visto maltratada por casi todos los contendientes, sobre todo en los primeros años, cuando eran las víctimas predilectas del Estado Islámico y Al Qaeda”

Casi el 60% de la población siria practica el islam suní, sin embargo, Al Asad y su círculo pertenecen al islam alauita, una vertiente del islam chií, credo musulmán dominante en Irán, Irak y entre los musulmanes libaneses. De hecho, durante décadas, se ha contrastado la situación entre Siria y su vecino Irak. Mientras los Al Asad concentraban el poder militar, político y financiero en el 15% de la población chií, en Irak, una minoría suní hacía lo propio bajo Sadam Hussein, marginando a la mayoría chií.

Esto nos lleva a otra cuestión clave para el futuro sirio: ¿qué será de los chiíes? Más importante aún ¿qué pasará con los que han trabajado para el viejo régimen? En tales ámbitos, está resultando clave un pequeño país: Qatar.

“Casi el 60% de la población siria practica el islam suní, sin embargo, Al Asad y su círculo pertenecen al islam alauita, una vertiente del islam chií”

Junto a Estados Unidos y Turquía, Qatar ha mantenido un rol sumamente activo en la crisis siria. Como agente diplomático viene facilitado las conversaciones entre el gobierno saliente y el de transición. Al Julani y otras facciones rebeldes parecen sensibles a sus consejos de no desmantelar el Estado ni ahondar en una represión feroz.

Con bastante elocuencia y sin tapujos, el gobierno qatarí insta a los sirios a no repetir los errores cometidos en Libia o Irak. Hay que mantener las estructuras administrativas e irlas traspasando al gobierno de transición, limitando las purgas funcionariales a quienes estuvieran estrictamente implicados en las peores actividades del régimen de Al Asad. Igualmente, hay que conceder a los grupos partidarios del dictador un espacio en el nuevo régimen.

“el gobierno qatarí insta a los sirios a no repetir los errores cometidos en Libia o Irak”

Al Julani, de nuevo, ha dado señales alentadoras. Promete limitar los juicios a torturadores y criminales de guerra. Además, no ilegalizará el partido, de Al Asad, el Baaz Árabe Socialista Sirio, única fuerza legal durante su régimen. Podrán concurrir a las próximas elecciones.

El último gran reto es la economía y el narcotráfico. Van ligados. Durante sus últimos años, Al Asad abrazó formas propias de lo que se conoce como “narcoestado” a fin conseguir ingresos para su precaria economía. Ahora, a la tarea titánica de reconstruir la economía nacional y afrontar el regreso de los exiliados se suma la necesidad de cortar esos lazos con los narcotraficantes, para no verse totalmente atrapado en sus redes.