El pasado once de marzo, los groenlandeses votaron su nuevo parlamento. Apenas 28.620 votos (casi el 71% de participación) repartieron los 31 escaños del Inatsisartut [lit. «aquellos que hacen la ley»] entre 5 partidos. La formación del gobierno se ha atascado un poco, pero después del varapalo que recibieron las izquierdas, se espera que el centro derecha de Demócratas encabece el nuevo gobierno.

Como Trump puso a la isla en medio de la controversia internacional, estos comicios han recibido una atención sin precedentes del resto del mundo. Ahora, no todos los corresponsales se han tomado la molestia de documentarse un poco antes de hacer valoraciones…

“El pasado once de marzo, los groenlandeses votaron su nuevo parlamento o Inatsisartut

Los comentarios más desnortados acaban resumidos en «¡Han ganado los independentistas!» y «¡Ha ganado el partido pro negocios!».

A ver, en Groenlandia, salvo el Atassut [Cohesión] con sus dos escaños y sus dos mil votos, todos partidos son independentistas. Ahora bien, no todos muestran la misma impaciencia o ahínco en perseguirla.

Después del referéndum de autogobierno de 2008, se aprobó, un año más tarde, el Acta de Autogobierno cuya sección §21 abre la puerta a un referéndum de independencia, aprobado por el Inatsisartut y autorizado por el parlamento danés. Copenhague ha manifestado reiteradamente que no bloqueará el proceso independentista, prefiriendo optar por un acuerdo de buenas relaciones si esta se materializa.

“en Groenlandia, salvo el Atassut [Cohesión] con sus dos escaños y sus dos mil votos, todos partidos son independentistas”

La pasada década existió cierto fervor independentista. En especial, muchos groenlandeses veían en el 2021, fecha en que la colonización danesa cumplió tres siglos, un momento óptimo para alcanzar la independencia…, desde el punto de vista simbólico. El problema es que la isla todavía carece de una economía diversificada, de las suficientes estructuras de estado y, a día de hoy, su población se beneficia de los subsidios daneses.

Por otro lado, si bien en 1985, Groenlandia abandonó la entonces Comunidad Económica Europea, para preservar sus soberanías pesqueras –el mismo motivo que llevó a Islandia a descolgarse de su proceso de adhesión en 2015–, como ciudadanos daneses, los groenlandeses siguen siendo ciudadanos europeos. Por tanto, gozan de libertad de movimiento dentro de la UE. Abandonar el Reino de Dinamarca les privaría, en principio, de tales libertades.

“muchos groenlandeses veían en el 2021, fecha en que la colonización danesa cumplió tres siglos, un momento óptimo para alcanzar la independencia”

El año pasado, una comisión de Inatsisartut redactó el borrador de una constitución nacional para una futura independencia. Aunque el hecho tuvo bastante resonancia, no pasó de proyecto de estudio. Ni siquiera se votó como declaración.

En general, los partidos independentistas groenlandeses tienen una cosa clara: no van a hacer la independencia para empeorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. Pensemos que hasta hace unas pocas décadas, el nivel de vida en la isla era bastante malo, sobre todo en términos de acceso a servicios. Nadie quiere que vuelvan esos malos tiempos.

“los partidos independentistas groenlandeses tienen una cosa clara: no van a hacer la independencia para empeorar las condiciones de vida de sus ciudadanos”

En general, tampoco se busca una ruptura radical con Dinamarca. Existen reivindicaciones históricas contra la colonización y el maltrato a la población nativa, los inuit, pero, en las últimas décadas, el antagonismo contra la metrópolis ha decrecido bastante.

De hecho, en estas elecciones, un mejor titular habría sido «¡Ganan los menos independentistas!». Si bien no renuncian a la independencia, los Demócratas la ven como un objetivo a largo plazo. Su prioridad es diversificar y mejorar la economía, la calidad de los servicios y apuestan por facilitar las inversiones en la isla.

“un mejor titular habría sido «¡Ganan los menos independentistas!»”

Ahora bien, cuidado, porque el partido no renuncia a la idiosincrasia groenlandesa. Me explico, la isla se encuentra sujeta a una estricta regulación económica en lo tocante a la explotación de los recursos, existen numerosas ayudas públicas a la población y una estricta regulación sobre el suelo. Puedes comprar una casa en Groenlandia o una nave industrial, pero nunca serás propietario del terreno. Este pertenece al gobierno.

Liderados por Nielsen, los Demócratas proponen, en efecto, reformas para facilitar la vida empresarial en la isla. No obstante, han dejado claro que no habrá virajes bruscos ni cambios drásticos, sino un programa paulatino estudiado y consensuado.

“los Demócratas proponen, en efecto, reformas para facilitar la vida empresarial en la isla”

La mayoría absoluta del Inatsisartut se encuentra en los 16 escaños. Aunque los Demócratas han subido de 3 a 10, siguen necesitado otros 6 escaños. Aritméticamente, hay tres posibilidades: una coalición con los 8 escaños del centro-populista de Naleraq [Punto de Orientación]; un pacto con el Inuit Ataqtigiit [Comunidad de Personas] del aún Primer Ministro, Egede, que cuenta con 7 diputados; o un tripartito con los 4 escaños del Siumut [Adelante] y los 2 de Atassut.

En la práctica, la segunda y la tercera opción se antojan improbables, sino imposibles. El Atassut se negaría a apoyar un gobierno independentista –aunque lo sea de manera tibia. Más importante aún, el Inuit Ataqtigiit y el Siumut, los partidos de la actual coalición gubernamental, se han dejado 5 y 6 escaños, respectivamente. No muestran muchas ganas de entrar en el próximo gobierno, perdiendo su rol de alternativa.

“La mayoría absoluta del Inatsisartut se encuentra en los 16 escaños”

Respecto al Naleraq, tiene un punto de incógnita. Se define como partido independentista, populista –quizás mejor traducirlo como «popular»– en y de centro. Estos términos, tal vez, no sean fáciles de extrapolar al contexto español. Aquí el centro es un sinónimo de derecha. El Naleraq, en cambio, se ha mostrado capaz de pactar a izquierda y derecha, tanto a nivel insular, como en las distintas municipalidades.

Tanto aritmética como ideológicamente, la coalición Demócratas & Naleraq resulta la opción más factible. Como alternativa, es posible pactar algún acuerdo de legislatura entre estos partidos, o incluso entre ellos y el tercero en importancia, el Inuit Ataqtigiit, para permitir un gobierno Demócrata en minoría.

“Tanto aritmética como ideológicamente, la coalición Demócratas & Naleraq resulta la opción más factible”

En lo que ya existe un consenso entre todos los partidos groenlandeses, tanto los independentistas, como los unionistas del Atassut, es en que la isla no está en venta. Si finalmente cortan amarras con Dinamarca será para buscar un futuro como nación independiente, no para incorporarse a otro Estado. Menos aún, para verse absorbidos por un país como Estados Unidos, sin los mínimos estándares de bienestar público que los groenlandeses ya disfrutan. Incluso se va concretando un acuerdo en torno a las medidas a adoptar medidas contra las empresas americanas que ahora mismo explotan recursos minerales en la isla, si persisten las provocaciones del inquilino de la Casa Blanca.