Las elecciones al Consejo de Seguridad suelen pasar inadvertidas, año tras año. Considerando cómo funciona el organismo, la verdad es que la renovación de sus miembros parciales trae pocas novedades. Con todo, los comicios de este año nos dejan un par de datos curiosos que vale la pena comentar.

Recordemos que el Consejo de Seguridad es la única institución de Naciones Unidas que disfruta de poder real sobre los Estados. A diferencia de la Asamblea General, sus órdenes sí hay que cumplirlas.

«Las elecciones al Consejo de Seguridad suelen pasar inadvertidas, año tras año»

De sus quince integrantes, son titulares de una membresía permanente los cinco vencedores de la Segunda Guerra Mundial: Rusia, Francia, Reino Unido, Estados Unidos y China. Además, los cinco grandes disfrutan de derecho de veto. Si uno de ellos vota «no», el Consejo de Seguridad se bloquea y ninguna decisión puede adoptarse, aunque los otros catorce países votasen a favor.

La entrada en el Consejo de Seguridad como miembro no permanente, desde luego, no es irrelevante. Se tendrá voz y voto en el foro internacional más poderoso del mundo. Sin embargo, la posición privilegiada de los cinco grandes minimiza bastante la capacidad de influencia de los miembros electos.

«son titulares de una membresía permanente los cinco vencedores de la Segunda Guerra Mundial: Rusia, Francia, Reino Unido, Estados Unidos y China»

Los diez asientos electivos se renuevan, por mitades, o sea cinco, cada año. Los elegidos, ejercen el puesto por un bienio. A fin de mantener un equilibrio, entre las distintas regiones del mundo, en 1963, la Asamblea de Naciones Unidas aprobó la Resolución 1991 (XVIII) que distribuye así los diez asientos:

  • África: 3
  • Latinoamérica y Caribe: 2
  • Asia y el Pacífico: 2
  • Europa Occidental, Canadá, Australia y Nueva Zelanda: 2
  • Europa Oriental: 1

Existe, además, un acuerdo informal o pacto de caballeros (gentelmen’s agreement), para el llamado «asiento árabe». Uno de los cinco asientos de África y Asia se adjudica a un país árabe –no musulmán, árabe– de modo que esta etnia siempre disponga de presencia en el Consejo.

«A fin de mantener un equilibrio, entre las distintas regiones del mundo, en 1963, la Asamblea de Naciones Unidas aprobó la Resolución 1991 (XVIII)»

La Asamblea General escoge a los miembros no permanentes, por mayoría de 2/3. Conviene aclarar que los 2/3 no computan necesariamente sobre los 193 miembros de la ONU, sino únicamente de aquellos presentes y votantes. A menudo, muchos países, se niegan a participar, como protesta silenciosa, cuando ven que se impondrá un candidato que no es de su agrado.

Las votaciones son secretas y se hacen candidatura a candidatura. Para obtener el asiento en el Consejo de Seguridad hay que alcanzar esa mayoría cualificada. De no alcanzarse, se sigue votando entre los candidatos con más votos, hasta que alguien resulte elegido. En periodos de fuertes tensiones internacionales, este sistema no ha escapado a situaciones de bloqueo que ha costado disipar.

«La Asamblea General escoge a los miembros no permanentes, por mayoría de 2/3»

En las elecciones de este año, se renovaban: 1 asiento africano, 1 de Asia-Pacífico, 1 de Latinoamérica y Caribe, amén de dos de Europa Occidental. ¿Países elegidos? Zimbabue, Kirguistán, Trinidad y Tobago, Portugal y Austria.

¿Y las sorpresas? Casi todo el mundo esperaba que Alemania fuese elegida en esta ocasión. Contra la mayoría de pronósticos, nuestro vecino luso ha impuesto su candidatura. ¿Motivos? Pues, son diversos, pero el cierre de filas germano en favor de Israel parece haberle costado no pocas simpatías.

«¿Países elegidos [en 2026]? Zimbabue, Kirguistán, Trinidad y Tobago, Portugal y Austria.»

La otra sorpresa, por partida doble, la da Kirguistán quien no sólo ha vencido a Filipinas, contra lo esperado, sino que entrará por primera vez en el Consejo de Seguridad. Los otros cuatro candidatos ya habían ingresado en anteriores ocasiones. Para Austria y Portugal es la cuarta vez, para Zimbabue la tercera y para Trinidad y Tobago la segunda.

¿Qué significa el éxito de Kirguistán? Pues bien, el básicamente refleja un fuerte acercamiento a China, país que más está compitiendo por extender su influencia en Asia Central, desde hace unos años. Además de importantes inversiones financieras, Pekín muestra con este gesto cuán lejos llega su influencia diplomática.