El conflicto entre Tailandia y Camboya se viene presentado en los medios como una disputa fronteriza. Lo cual es cierto. Pero, así expresado, da a entender que ambos países batallan por ciudades o regiones, cuando, en realidad, su disputa se reduce a algo mucho más pequeño: el templo de Preah Vihear.

¿Qué tiene este templo para que merezca la pena derramar sangre por él? Ninguna riqueza material. No hay pozos de petróleo ni oro en sus inmediaciones. Se trata de una cuestión de orgullo nacional, retroalimentado, por décadas de conflicto.

«El conflicto entre Tailandia y Camboya se viene presentado en los medios como una disputa fronteriza»

Construido en el S XI, este templo hindú dedicado al dios Shiva abarca algo más de 800 m2. Su autoría pertenece Imperio Jemer (802-1431), potencia dominante en la región durante quinientos años. Aunque no era el templo más grande del antiguo imperio, sí podemos decir que llegó a ser el más suntuoso en objetos decorativos.

Tailandia y Camboya, por distintas razones, se consideran así mismas el heredero legítimo del Imperio Jemer. Esto quedaría en una anécdota para debates entre historiadores y chistes sociales, si en Preah Vihear no degenera en una espiral de nacionalismo agresivo.

«su disputa se reduce a algo mucho más pequeño: el templo de Preah Vihear»

¿El origen del conflicto? Conforme colonizaba Indochina (actuales Vietnam, Laos y Camboya), Francia empezó a acariciar la posibilidad de añadir Tailandia a sus dominios asiáticos. El problema es que Reino Unido, que ya controlaba la India y Birmania, había pensado lo mismo…

Incapaces de ponerse de acuerdo en quién se quedaba con Tailandia, o cómo partirla, decidieron permitir que Bangkok conservara su independencia. Eso sí, por la izquierda y por la derecha, le impusieron diversas clarificaciones fronterizas. Vamos, le obligaron a ceder varios territorios.

«Construido en el S XI, este templo hindú dedicado al dios Shiva abarca algo más de 800 m2. Su autoría pertenece Imperio Jeme»

Concretamente, París legitimó la anexión de Preah Vihear, a su colonia camboyana en 1907. Técnicamente, la anexión fue resultado de un tratado franco-thailandés de 1904 que creó una comisión especial para delimitar las fronteras. Aunque, si somos objetivos, Tailandia no se encontraba en condiciones de mostrarse muy exigente. Nunca aceptó oficialmente las fronteras de 1907, pero tampoco se opuso expresamente.

Después de que Camboya accediera a la independencia en 1954, Tailandia aprovechó su superioridad militar y ocupó Preah Vihear, se llevó todos los objetos de valor artístico que allí se atesoraban, a la vez que denunciaba la nueva frontera fijada por los franceses. Incapaz de contractar por la vía armada, en 1959, Camboya llevó el caso ante la Corte Internacional de Justicia.

«Después de que Camboya accediera a la independencia en 1954, Tailandia aprovechó su superioridad militar y ocupó Preah Vihear»

Tres años después, el tribunal fallaba que Preah Vihear, pertenece a Camboya, en una sentencia 9 votos contra 3. Sin afirmar ni negar las presiones sufridas por Tailandia durante la colonización, la sentencia establece que Tailandia nunca cuestionó esas fronteras durante décadas, ni siquiera mediante una protesta diplomática. Por no hablar de que cuando por fin la denunció, usó la fuerza militar contra Camboya.

Las sentencias de la Corte Internacional de Justicia han de cumplirse «en virtud del principio de buena fe» según fija la Carta de Naciones Unidas. ¿Y hubo buena fe en este caso? Abreviando la historia, Tailandia sigue controlando el templo.

En un primer momento, Bangkok aseguró que acataría la decisión del tribunal. No obstante, hay motivos para dudar de sus buenas intenciones.

«en 1959, Camboya llevó el caso ante la Corte Internacional de Justicia»

Como se puede imaginar, la sentencia cayó como una bofetada en la opinión pública tailandesa. Los grupos más nacionalistas no tardaron en reivindicar a su gobierno que no la cumpliera. Pronto un grupo de jóvenes anunció que marcharía de Bangkok hasta Preah Vihear para reivindicar el dominio tailandés del templo. Hoy estamos casi seguros de que el gobierno de Bangkok apoyó, entre bambalinas, esta marcha y otros movimientos civiles en apariencia espontáneos.

Camboya trató entonces de explorar una solución diplomática, dando por olvida la sentencia. Hay que decir que en Tailandia hubo autoridades dispuestas a llegar a un acuerdo. Se barajaron opciones tales como partir el templo, coadministrarlo juntos o quizás cederlo, a cambio de otra compensación territorial. No hubo manera.

«Camboya trató entonces de explorar una solución diplomática, dando por olvida la sentencia»

Para colmo, en 1970, Estados Unidos lanzó un ataque a gran escala sobre Camboya, intentando acabar con las líneas de aprovisionamiento de las bases que Vietnam del Norte tenía en Vietnam del Sur. Aunque la invasión duró menos de tres meses, sus efectos condujeron al colapso del gobierno camboyano y al auge de los jemeres rojos.

El pequeño país se sumió en una guerra civil y entre 1975-1979 vivió la feroz tiranía genocida de Pol Pot quien asesinó a cerca de un tercio de sus habitantes –entre 1’5 y 2 millones de 8 millones de habitantes. La dictadura de Pol Pot cayó gracias a la intervención de Vietnam –irónicamente también había llegado al poder gracias a Hanoi. Pero el retorno a la estabilidad política se hizo esperar para los camboyanos.

«en 1970, Estados Unidos lanzó un ataque a gran escala sobre Camboya»

En tan atroces circunstancias, se entenderá que la reclamación sobre Preah Vihear quedara en segundo plano en la vida política camboyana. No obstante, hacia finales de los noventa, la situación entró en una calma tensa. Ningún país renunciaba a su soberanía sobre el templo, pero las autoridades tailandesas facilitaron la entrada de camboyanos que quisieran rezar allí.

Poco después de que Preah Vihear se declarara Patrimonio de la Humanidad (2008) por la UNESCO, se reavivaron las tensiones. Entre 2008 y 2011, la violencia se disparó, produciéndose varios enfrentamientos violentos en zonas próximas al templo. Tengamos en cuenta que ninguno de los dos países desea dañarlo, así que las escaramuzas armadas ocurren en zonas próximas, incluso en otros templos de menos valor como de Ta Krabey o Ta Moan Thom.

«entre 1975-1979 vivió la feroz tiranía genocida de Pol Pot quien asesinó a cerca de un tercio de sus habitantes»

En febrero de este año se produjo un hecho sin precedentes. Los guardias tailandeses de Preah Vihear prohibieron a los peregrinos camboyanos cantar su himno nacional dentro del templo. Las protestas se fueron agravando en los meses sucesivos desembocando, el 24 de julio, en varios incidentes armados en la frontera. Según las informaciones de Bangkok, ese día murieron 13 civiles y hubo 32 heridos. Ambos reinos culparon al otro de la violencia.

Ahora mismo es muy difícil decir quién atacó primero. Sin embargo, mutuas movilizaciones militares han seguido a la tragedia del 24 de julio.

Ninguno de los dos países parece interesado en una guerra abierta iniciando una invasión a gran escala. Por otro lado, ambos mantienen versiones contradictorias acerca del avance de sus tropas. Parece un hecho que ambos han cruzado la frontera del otro y tomado algunos enclaves, pero, por ejemplo, ambos aseguran controlar los templos de Ta Krabey o Ta Moan Thom y sus alrededores.

«el 24 de julio, en varios incidentes armados en la frontera»

Esta propaganda va de la mano de un cierto juego al gato y al ratón. Sí, hay enfrentamiento y hay muertos, pero se evita entrar en una batalla abierta. En parte por prudencia, en parte porque, aunque ambos Estados parecen dispuestos a sacrificar algunas bajas, no quieren padecer los peores efectos para su economía que comportaría una guerra. Sí, esto hace esas muertes aún más absurdas e innecesarias.

Aunque la mediación de Malasia, iniciada el 27 de julio, de momento no ha prosperado, parece que ambos países buscan una de esas llamadas «salidas honorables» cuanto antes. Ojalá la encuentren antes de que se vierta más sangre…