Manuel Muñoz, el talentoso compositor y productor, nos desvela los secretos detrás de su nuevo sencillo «Llévame» y el proyecto «Oxígeno». Tras tres años de introspección, Muñoz busca transmitir mensajes positivos a través de sus canciones, abordando temas que van desde el amor hasta la gratitud. Hablando sin tapujos sobre sus vivencias, comparte su experiencia colaborando con Pedro Pimentel y revela sus planes para el 2024, lanzando seis cautivadores temas a lo largo del año. La música, según Muñoz, es esencial como el oxígeno, y su retorno promete marcar un hito en su carrera.

Cuéntanos sobre tu nuevo single, «Llévame». ¿Qué tiene de ti y de tus vivencias está canción?

El proyecto en sí se llama «Oxígeno». Lo he querido así porque llevo tres años componiendo, un poquito desconectado de todo este mundo musical y reencontrándome. Las canciones me han llevado a un punto de mensajes positivos, con buen rollo, y esta habla de lo que es ese amor y esas personas que te llevan a lugares, y tú te dejas llevar sin pensarlo. Es: «llévame que contigo me voy a donde quieras», con esa locura y confianza en alguien. Me pongo en tus manos, sin miedo a nada.

Como compositor y productor del sencillo, ¿cómo fue colaborar en la creación de este tema junto a Pedro Pimentel? 

Pedro Pimentel es guitarrista y director musical, y para mí ha sido una gozada poder trabajar con él porque estaba buscando el camino de encontrar una sonoridad para lo que yo quería expresar. Y después de haber trabajado con muchos productores, llegué a él y me dio el rollo que necesitaba, la confianza y el ánimo, porque en estos tres últimos años he estado un poco apartado de la música. Entonces fue mágico, porque me dio mucho cariño, el empujón que necesitaba, y musicalmente es un maestro. Fueron los ingredientes para que saliera el «puchero» bueno.

Es una declaración de amor en toda regla. ¿Qué opinas de él en estos tiempos? 

Está un poco en extinción. Hablo de la confianza plena, porque cuando tú le dices a alguien «me voy contigo donde quieras, te espero donde tenga que esperarte para volver a verte», eso hoy en día, en el amor, es complicado encontrarlo. La confianza y no tener miedo a sufrir porque muchas veces el amor está ligado al sufrimiento y nos da mucha miedo de que nos hagan daño y nos ponemos una coraza. A mí me ha salido esta canción porque estoy en un momento de amor y eso te conecta con poder escribir canciones así.

Aunque estemos en extinción en eso de enamorarnos, creo que todavía hay esperanza. Hay gente que tiene ganas y que se ilusiona por poder tener una pareja y disfrutar de la vida.

¿Estamos hartos de canciones de amor?

Es un tema muy explotado, pero según la forma de expresarlo. No me gusta escribir canciones de amor del estilo «muero por ti y tus besos, sin ti no podría vivir». Soy de maquillarlo para que quede más artístico y que no suene empalagoso.

Tengo un tema en este proyecto sobre la vida, en la que hay momentos buenos y malos, cada día amanece de nuevo y tenemos un nuevo folio para poder seguir avanzando. Hablo también de superación, de creer en uno mismo, y hay otra canción que se llama “Gracias” que habla de cómo nos olvidamos de dar gracias a la gente que tenemos alrededor, con los que trabajamos, con los que vivimos porque vamos muy deprisa. Es una palabra muy enriquecedora para quien lo recibe y me gusta tocar diferentes temas.

Es el adelanto de tu próximo proyecto, «Oxígeno». ¿Cómo eliges qué canciones presentar como adelanto?

Es complicado. En estos tres años no sé cuántas canciones he podido componer para después quedarme con las que voy a sacar, que tuvieran una concordancia y sentido porque en estos años atrás estaba un poquito más perdido en ese aspecto. No nos centramos, y en mi caso, en la música, como teníamos que centrarnos. Sacaba una canción más lenta, más rápida, otra que fuera más popera, otra que fuera un poco más flamenca, y estaba perdido. Por eso, este año he querido preguntarme: «¿a dónde vamos?», y voy componiendo para que tengan sentido a nivel musical, de arreglo y de ritmo. Aquellas que desecho, las guardo para un futuro, incluso se las puedo dar a otras personas, que al menos les puedan venir bien, o a veces les doy otra vuelta y me han servido.

Después de un periodo de retiro en 2020, ¿qué es lo que echabas más de menos de ser artista?

Los conciertos y directos porque lo importante es tener contacto con el público. También el trabajo con los músicos, he estado en otro proyecto con Alejandro Sánchez, y he estado siempre en público ligado con la música, he estado en la hora de los ensayos con la banda, la producción o la promoción, que es intensa pero todo son ventanitas que nos dejan abrir para poder presentar estas cosas. He tenido ganas de componer y también de no coger la guitarra, y llegar a conclusiones sobre la música. Han sido momentos complicados porque fue en el COVID y a nivel cultural no se salvaba nada. Cuando terminé de estudiar en 2019, a principios de 2020 me quedé trabajando como sanitario y no estuve mal a la hora del trabajo, porque estaba centrado en eso.

Estuve en el Hotel Alcora, en Sevilla, e hicimos un hospital de campaña. Yo estuve como celador pero también hice un concierto en el que canté un antiguo EP, y así pude estar ligado con la música estando con los pacientes.

Después estudié musicoterapia, y he hecho muchas cosas intentando encontrarme un poquito y sintiéndome realizado de otras maneras. Era lo que necesitaba, para volver más fuerte porque la vida depende de parar, y ver las cosas desde otra perspectiva. Vamos rápido por todos lados y con la gente. Parece muy burro y tú dices: «¿qué quieres, de verdad? Quiero parar un poquito y hacer esto, o seguir con la música, quiero irme a vivir a Londres. No lo sé».

Encontrarnos, porque la sociedad nos hace así y todos tenemos que pasar por ahí.

¿Cómo ha sido el recibimiento del público y qué expectativas tenías con tu vuelta? 

Por ahora es muy guay. Sé que es un proceso lento y después de tanto tiempo la gente se tiene que enganchar otra vez y tampoco tengo prisa. Vamos a sacar seis temas este año y tenemos dos conciertos en el mes de enero. En Lucena del Puerto y en Huévar del Aljarafe. Estaba loco por cantar y, por ahora, toda la gente que escucha el proyecto y la canción, le mola. No me gusta hablar del futuro, aunque vamos sembrando cosas, pero que salgan buenas o no, ya con el tiempo se va viendo.

¿Por qué decidiste este título?

Por mis tres años de oxigenación. Es lo que he estado haciendo, oxigenándome a nivel de todo. Más que nada a nivel salud mental, que ahora ya tampoco hay tanto tapujo, ni miedo y estigma. Trabajo en hospitales, lo cual me ha hecho consciente de la importancia de cuidar mi salud mental. Es esencial sentirse bien con uno mismo, aunque mantenerse completamente estable todo el tiempo sea complicado. Cuando logramos cierta estabilidad, podemos avanzar mejor. La palabra «oxígeno» ha sido significativa para mí, y la incorporo incluso en mi proyecto de libro, que también me entusiasma.

¿Es la música tu oxígeno para vivir?

La música es esencial para mí, como mi propio oxígeno. Sin embargo, considero que obsesionarse sería perjudicial y tóxico. La obsesión no es saludable en ninguna situación. A pesar de que trabajo como sanitario, también soy músico y seguiré tocando piano, componiendo y haciendo música. A lo largo de estos tres años, he encontrado realización en ambos ámbitos. Creo que cada uno de nosotros guía nuestra vida hacia donde queremos estar. He estudiado y elegido trabajar como sanitario, y durante este tiempo, he desarrollado un proyecto musical gratificante, utilizando la música para ayudar a personas con depresión y otras patologías mentales. Encontrar estabilidad en estas pequeñas cosas es más beneficioso que obsesionarse con la perfección de las letras.

Representa la unión de 17 años de carrera musical. ¿Cómo están presentes el Manuel de sus inicios y el de la actualidad para que no pierda su esencia? 

Es una mezcla de mi estilo en mi inicio en el grupo Sinlache, más enfocado en el flamenco, y con un toque pop. Es la fusión de esos momentos con otros músicos, resultando en la creación de estas canciones. Aunque mantiene un matiz flamenco, incluye giros, elementos poéticos y hablados, y un cante más personal. Cada aspecto ha contribuido para llegar a este punto.

Como artista independiente, has recurrido a crowdfundings para financiar tus proyectos. ¿Cómo crees que esta vía de financiamiento ha influido en tu libertad creativa y conexión con tus seguidores?

Lo conocí por la financiación de la película «Carmina» mediante crowdfunding. Juanito Macandé también ha lanzado varios proyectos mediante esta modalidad. De algún lado hay que sacar, aunque el crowdfunding es un trabajo exhaustivo que implica preparar todo, desde marketing y publicidad hasta la gestión de merchandising, dinero y envíos, ha sido gratificante para mí. Los dos proyectos que realicé, el primero con alrededor de 6 mil euros y el segundo con más de 11 mil, cumplieron con todas las metas de financiación que establecí. Fue gratificante.

En 2016 te presentaste «La Voz» y ganaste una gran popularidad. ¿Volverías a participar en un programa musical? 

No me gusta porque no encajo con muchos programas y me siento un poco fuera de lugar. Tendría que verlo dependiendo del formato. Surgió la oportunidad de ir a otro programa, y lo hice porque quería vivir la experiencia, especialmente como músico independiente. Fue una ventana de promoción que no podría costearme, aunque no me arrepiento. Pero al final me decepcionó porque no respaldan el arte de los participantes. Se centran más en la audiencia y en lo que les interesa. Si realmente quisieran apoyar el arte español, permitirían a los concursantes interpretar sus propias canciones en lugar de cantar éxitos de otros artistas. Aunque tuve la oportunidad de conocer a Alejandro Sanz, incluso de ser su telonero y grabar coros para su último disco, y fue una gran oportunidad vivir esa experiencia con él porque para mí es un referente.

En tu trayectoria, has colaborado con artistas como Andreas Lutz y Miguel Poveda. ¿Cómo ha enriquecido estas colaboraciones tu visión artística y cómo seleccionas a quienes invitas a participar en tus proyectos?

He aprendido muchísimo. Pasé un día en el estudio con ellos, compartiendo diferentes perspectivas musicales. Andreas, por ejemplo, es un músico que admiro mucho. Su estilo es increíble, y también una persona genial que me brindó apoyo en este complicado mundo en el que todos nos retroalimentamos mutuamente. Lo más bonito es compartir y aprender, cada uno contribuyendo al crecimiento de los demás.

¿Qué podemos esperar de ti este año que acaba de comenzar?

Después del disco, mi idea es seguir trabajando. Tenemos seis temas grabados con sus respectivos videoclips, pero en lugar de lanzar un disco, optaremos por singles. Actualmente, los discos tienen desafíos en cuanto a ventas, y el panorama se mueve mucho en lo digital. Así que iremos lanzando estos seis temas a lo largo del año, comenzando con cuatro en enero, febrero, marzo y abril. Luego, los dos restantes, posiblemente a mediados de verano y hacia finales de año, dependiendo de cómo vaya surgiendo. No me gusta hablar del futuro, prefiero vivir el presente. Cada día me despierto con ilusión y daré lo mejor de mí, pero no me gusta planificar demasiado a largo plazo. Además, hay una colaboración sorpresa en febrero, una balada que considero la más bonita del proyecto, y planeamos lanzarla a finales de febrero, seguida de otra a finales de marzo. Y así sucesivamente.