La reconocida cantante argentina Flor Bertotti, se encuentra inmersa en una gira que incluirá una actuación en el Wizink Center de Madrid el 30 de junio. En una entrevista exclusiva, comparte sus emociones al celebrar este hito después de tantos años en la industria musical. Desde su último álbum «Canciones a medida», destaca «La vida es hoy» como la canción que más ilusión le hace cantar durante sus presentaciones. Además, revela su sorpresa por la conexión continua con las canciones de «Floricienta», reconociendo cómo estas piezas musicales han quedado eternizadas en lindos momentos y recuerdos.
Estás inmersa en una gira que va a pasar por Madrid el 30 de junio. ¿Qué significa para ti actuar en España?
¡Eso es una gran emoción! Celebrar después de tantos años es maravilloso.
De tu último disco «Canciones a medida», ¿qué canciones te hace más ilusión cantar?
Bueno, de las que están en el show, que son varias, la que más representa el espíritu del show y el mensaje que quiero dar es «La vida es hoy». Esta canción habla de que no importa que no exista un momento perfecto, sino que hay que bailar.
No es un mensaje de paz o positivismo superficial, sino más bien de aprender a disfrutar lo que tenemos y tratar de construir en la dirección en la que queremos que vaya nuestra vida. Es nuestra responsabilidad no esperar el momento perfecto, sino transformar lo que nos toca en lo mejor que podamos, ¿no?
Vas a presentar también canciones de «Floricienta». ¿Te sorprende que siga habiendo esa conexión con la serie después de tantos años?
Creo que entiendo un poco que las canciones quedaron eternizadas en lindos momentos y recuerdos. Es el «efecto Ratatouille» cuando pruebas la música después de 6 años. Creo que hay algo que pasa con el show, con las canciones, con la discusión, que es eso, te transportan en un acorde a un momento de felicidad, ingenuidad e inocencia, donde el mundo tenía otros tiempos. Eso nos genera una sensación de nostalgia y de ilusión que creo que nos hermana a todos los que pasan por lo mismo.
Es como un momento cápsula de… «esto es atemporal».
¿Cómo te preparas tú mental y físicamente para una gira internacional?
Me preparo en las emociones, y bueno, con mucha conciencia. Y después, físicamente, repartiendo el tiempo y todo lo que eso significa.
Creo que es clave el descanso, la buena alimentación y respetar el tiempo y el cuerpo de cada uno. Yo realmente tenía una espalda que ya no tengo pero intento mantenerme en forma.
Has actuado ya en muchos países como Costa Rica, Perú o México. ¿Hay algún recuerdo en específico de los conciertos que has hecho hasta ahora que quieras recordar siempre?
El nivel de disfrute de la gente, el nivel de fiesta, de baile, de emoción, de llorar cantando. Veo gente sonriéndome durante toda la noche e incluso cuando se les caen las lágrimas porque asocian una canción a una pérdida, a un ser querido o a un momento que ya no va a volver. Creo que eso es lo que me sorprende: la vigencia de esa emoción tan presente y tan latente. Tengo miles de recuerdos.
Son como momentos donde toda la gente se pone de acuerdo y levanta un corazón, trae una botellita, una bandera o un globo. Creo que es eso, las ganas de devolvernos algo. Y, en realidad, si yo pierdo lo que disfruto en el escenario, no hace falta nada. Pero creo que es eso, lo que me sigue sorprendiendo y que sigo valorando un montón.
La emoción de la gente, la emoción genuina, orgánica y desinteresada de la gente. Eso es una fortuna, una bendición enorme.
¿Notas mucha diferencia entre los públicos de distintos países? Aquí en España, por ejemplo, somos muy intensos
Para mí, eso es una fiesta. Es un espacio para que llores, para que dejes salir tus emociones, para que grites y cantes conmigo. Siento que hay algo muy genuino en no estar midiéndose, y eso es común en todos los públicos y en todos los shows.
Desde arriba, nosotros alentamos esa libertad y, al final, lo que vuelve es absolutamente genuino y verdadero. Es algo que me llena de vida.
¿Cómo te sentiste al lograr múltiples sold outs en el Movistar Arena de Buenos Aires?
Yo sabía que quería cerrar en Argentina, pero, ¡ay! Me daba miedo no hacerlo bien, y tardé mucho en fijar las fechas en Argentina. De hecho, no sé si había mil personas afuera esperándonos, no lo teníamos claro. Fue con mucha emoción, y todavía no puedo creer que tengamos tantas fechas.
Estoy muy agradecida, realmente muy agradecida.
Haciendo un balance de todos estos años de carrera, ¿cómo sientes que has crecido personalmente y profesionalmente desde tus inicios?
Te lo piden desde afuera y a veces se siente como una obligación, pero en realidad lo haces porque sientes que te va a nutrir, a construir, a sumar, y es una experiencia que quieres vivir. A veces, cuando uno está en cierto lugar, se siente más observado, y eso te impulsa a arriesgarte, a mirarte a ti mismo y a hacer algo que te desafíe. Hay más presión, más miedo al fracaso, a que sea un papelón, pero también está más presente la oportunidad de crecer.
Siempre quiero correr hacia esas posibilidades, porque me permite jugar, probar, y trazar un camino único. Creo en la magia, en la autenticidad. Todos estos años me han servido para estar centrada en lo que quiero ser y animarme a probar. Cada vez me siento más segura de experimentar y explorar nuevas facetas en mi carrera.
Cuando todo es orgánico y genuino, te encuentras abriendo puertas que ni siquiera sabías que estaban ahí. Puedes descubrir un disfrute inesperado o recibir el reconocimiento de alguien que valora lo que haces. Creo que ese es el mayor crecimiento: detenerte y preguntarte por qué estás haciendo lo que haces, y si eso realmente te está enriqueciendo.
¿Sigues escribiendo durante la gira? ¿Se viene música para cuando termine o un descansito?
Siempre anoto las cosas que se me ocurren. A veces, con la evolución y el paso del tiempo, se vuelve más frecuente. Así que sí, seguramente haga algo porque siempre estoy trabajando.










