Hay artistas que necesitan apenas unos minutos para transmitir que lo suyo con la música va en serio. Caluu C. es una de ellas. Cercana, espontánea y humilde, habla de su carrera sin poses y con unas ganas de trabajar y triunfar que terminan siendo contagiosas.
Criada en un ambiente musical, viendo actuar a sus padres desde pequeña, ha construido su camino entre estudios, trabajos, cambios de ciudad y muchas horas dedicadas a componer. Tras unos primeros pasos en el reguetón, encontró en el afrobeat un territorio mucho más cercano a la artista que quiere ser: más melódico, libre y abierto a la experimentación.
Hoy Caluu C. se perfila como una de las grandes promesas del afrobeat hecho en España. Pero lo más interesante es que habla como si todo estuviera todavía por hacer. Quiere mejorar, actuar, conectar con el público y vivir la música de una manera intensa.

Tus padres son músicos. ¿De ahí te viene tu relación con la música?
Sí. Mis padres se mudaron a Canarias y yo crecí básicamente viéndolos actuar. Yo veía cantar a mi madre, veía a mi padre y me encantaba todo aquello: la interpretación, animar a la gente, verlos actuar…
Es verdad que cantar siempre me daba un poco de vergüenza. Lo que sí me gustaba muchísimo era bailar. A lo mejor cantar no, pero por subirme a un escenario a bailar lo daba todo. Era como un sueño para mí.
¿Qué música se escuchaba en tu casa?
Merengue, salsa, también pop… Pero en el día a día, sobre todo, merengue y salsa.
Empiezas estudiando Publicidad y Relaciones Públicas, pero terminas dejándolo…
Sí. Empiezo con 18 años en Málaga porque me daba vergüenza admitir que quería dedicarme a la música. Pero llegó un momento en el que firmé con una discográfica y estaba haciendo música y estudiando al mismo tiempo. Llegó un punto en el que no era capaz de llevar las dos cosas a la vez.
Me quedaban unas pocas asignaturas, pero entre la música y trabajar aparte no me daba para todo. Así que tomé la decisión y dije: «Ya está, para adelante»
¿Y después de Málaga?
Estuve viviendo allí varios años. Después decidí irme con mi productor a Mallorca, que era donde estaba la discográfica en aquel momento, y estuvimos allí unos seis meses.
Después me mudé a Gran Canaria porque conocí a una videógrafa muy conocida allí, Mariana, que ha trabajado con Quevedo en sus álbumes y otros proyectos. Comencé a trabajar con ella. En Gran Canaria intentamos mover el proyecto, pero yo estaba trabajando a la vez y compaginar las dos cosas era complicado. Fue un poco una locura. Al final acabé marchándome y me fui a Madrid.
«Empecé a escuchar a Tyla, que es una artista que me gusta mucho y que me ha influido muchísimo durante estos años, y decidí probar con el afrobeat»
Comenzaste haciendo reguetón, pero hace unos dos años decides cambiar y meterte de lleno en el afrobeat. ¿Por qué esa evolución?
Desde el principio quería que mis canciones fueran un poquito más cantadas. Cuando empecé en la música me dijeron que el R&B no funcionaba en España y que había que cantar en inglés, así que descartaron esa posibilidad y me dijeron que hiciera reguetón. Por eso empecé con el reguetón. Pero cuando terminé con aquella discográfica decidí buscar otros caminos donde me sintiera más cómoda.
Empecé a escuchar a Tyla, que es una artista que me gusta mucho y que me ha influido muchísimo durante estos años, y decidí probar con el afrobeat. Además, dentro del género urbano estaban apareciendo varios artistas que empezaban a tocar ese sonido. Me gustó muchísimo y quiero seguir investigando por ahí.
Si alguien no supiera absolutamente nada de ti, ¿qué canción tuya le pondrías para que te conociera?
Actitud.
¿Hay canciones antiguas que escuches ahora y pienses que ya no eres tú?
Sí, claro. Todas con las que empecé. Las siento como una etapa pasada. Es un recuerdo bonito, pero ya no hago ese tipo de música…
¿Cómo te gusta componer? ¿Necesitas estar enamorada, enfadada, contenta…?
Me baso muchísimo en mi día a día y en lo que estoy viviendo en ese momento. Si, por ejemplo, tengo algún encuentro amoroso con alguien, trato de crear una canción a partir de eso. Si hay alguien que me gusta, también.
Entonces, ¿tus canciones son bastante autobiográficas?
Sí. Escribo mucho según cómo se va dando mi vida. Mis canciones son muy «yo», son parte de mi vida.
«Escribo mucho según cómo se va dando mi vida. Mis canciones son muy «yo», son parte de mi vida»
Peón ha alcanzado alrededor del millón de reproducciones. ¿Supuso un antes y un después para ti?
No. Primero porque me llegó en un momento de mi carrera en el que yo todavía no tenía una imagen, no tenía un público, no tenía nada realmente construido.
La canción llegó al millón gracias también al artista con el que colaboraba, Dani J. Fuimos número uno en Italia, pero a quien conocían era a él. La cara femenina no era conocida. Me subieron los seguidores, sí, pero no tuvo una repercusión que me cambiara la vida. Eso se está produciendo más ahora, conforme pasa el tiempo y vas creando tu propio nicho.
¿Ha habido alguna canción cuyo funcionamiento te haya sorprendido?
111 BPM. Fue una canción que se lanzó muy rápidamente. El productor la subió, pero fue todo un lanzamiento bastante raro. Creo que está alrededor de las 170.000 reproducciones. Tiene muchísimas reproducciones prácticamente sin promoción. Es como si a la gente le hubiera gustado por sí sola y, además, es de las canciones que menos promoción ha tenido.
¿Y alguna canción que te encante y que creas que debería haber funcionado mejor?
La última, Volver a repetir. Creo que es un temazo, pero siento que podría haber tirado muchísimo más en redes sociales. Aunque también es verdad que acaba de salir y hay que seguir dándole. Nunca se sabe.
¿Hasta qué punto son importantes hoy las redes sociales para un artista?
Las redes sociales son el currículum que tenemos los artistas para enseñarnos a la gente ahora mismo. Sobre todo cuando no tienes un gran presupuesto, las redes sociales son la mejor vía.
¿Te han dicho alguna vez que deberías cambiar tu estilo o tu imagen?
Sí, claro. Desde que empecé, todo el mundo tiene que opinar. Todo el mundo opina y todo el mundo considera que deberías hacer un tipo de música u otro. Es inevitable… Todo el mundo piensa que tiene derecho a opinar.
En la música urbana existe además una sexualización muy fuerte de la mujer. ¿Has sentido esa presión?
Sí. No sé cómo será en otros géneros, pero puedo hablar de lo que noto dentro de la música urbana. Yo soy una persona que no se sexualiza. No me gusta sexualizarme. Creo que tengo muchas cualidades para que a la gente le guste lo que ve y lo que escucha y siento que no tengo que mostrarme o tener una actitud muy sexualizada. Mi imagen y mi música no se basan en enseñar para vender.
«El tema de la imagen siempre ha sido un problema para mí porque soy una persona muy espontánea. Mi música se basa mucho en cómo me siento y con la imagen me pasa un poco lo mismo»
¿La construcción de una imagen artística ha sido complicada para ti?
El tema de la imagen siempre ha sido un problema para mí porque soy una persona muy espontánea. Mi música se basa mucho en cómo me siento y con la imagen me pasa un poco lo mismo.
Siento que todavía no he conseguido llevar mi música hacia un color o hacia algo que me encasille y haga que se me reconozca inmediatamente. A Karol G, por ejemplo, puedes asociarla con el color rosa. Pero llegó un momento en el que dije: «Vamos a ver, Caluu, yo lo único que quiero es hacer música y divertirme. Y a ver qué podemos conseguir con esto».
Decidí dejar de comerme la cabeza pensando que tenía que seguir un color, una marca o unas determinadas pautas y empecé a fluir un poquito más. Desde que tomé esa decisión, creo que la gente lo percibe de otra manera y se siente mucho más conectada con lo que soy y con lo que hago.
¿En qué crees que todavía puedes mejorar?
Me encantaría mejorar en composición. Me gustaría tener la capacidad de componer más rápido y con más calidad. También me encantaría conseguir una imagen mucho más cuidada porque, como te decía, soy demasiado espontánea y hay muchísimas cosas y estilos diferentes que me gustan.
Y quiero seguir conectando con la gente, mantener esa parte cercana.
¿Cómo reaccionarías si alguien te dijera directamente que una canción tuya es malísima?
[Ríe]. Pues le diría: «Bueno…». De momento no me lo han dicho.
¿Cómo te ves dentro de diez años?
Cien por cien dedicada a la música. Y viviendo en una casa muy grande en la que estén mi madre y mi padre conmigo, haciendo una barbacoa.
También has tenido alguna experiencia como actriz. ¿Cómo surgió?
Fue increíble y además ocurrió de una manera muy loca. Yo estaba haciendo un casting para encontrar a dos bailarinas para un videoclip. Me hice muy amiga de las dos chicas y una de ellas me dijo: «Caluu, vente mañana, que hay un casting».
Le pregunté de qué era y no tenía ni idea, pero fuimos. La persona que me acompañaba empezó a decir allí que yo era cantante. Nosotros no teníamos ni idea de qué era aquel casting, pero se interesaron por mí y me buscaron. Después me citaron otro día en otra localización y descubrí que era un casting para una serie de Amazon Prime y Mediaset España para trabajar con María Pedraza. Así fue básicamente. Y me encantaría volver a hacerlo.
«Me encantaría compartir escenario con Karol G»
¿Con quién te gustaría compartir escenario?
Con Karol G.
¿Cuál es el mejor concierto al que has ido?
El de Tiago PZK en Málaga.
¿Y un artista español que te guste especialmente?
Rosalía.
Uno de tus fuertes es el directo… da la sensación de que es donde mejor te expresas.
Me encanta el directo, conectar con la gente, interpretar, vivir la música…










