Aimar Habibi, el talentoso artista que fusiona el flamenco-árabe con tonos urbanos. Desde sus inicios a los siete años hasta ser finalista en «Se Llama Copla» a los 16, Aimar comparte su viaje de autodescubrimiento a través de la música. En una entrevista reveladora, aborda la complejidad de abrirse paso internacionalmente con la fusión flamenca, destacando la importancia de explorar los orígenes culturales. Con experiencias en festivales de Marruecos, Dubai y Egipto, Aimar Habibi nos invita a un viaje musical sin fronteras. Además, anticipa emocionantes proyectos, incluyendo una colaboración internacional que promete mezclar dembow marroquí con letras en árabe y español.

 

Comenzaste tu carrera musical a los diez años y también destacaste como finalista en «Se Llama Copla» a los 16. ¿Cómo ha sido el camino para llegar a donde estás hoy?

Empecé desde que tení­a siete años, desde muy pequeño. Con 16 me presenté al programa de «Se llama Copla» y ahí ya fue cuando supe que realmente me tení­a que dedicar a la música porque me encontraba a mi mismo ahí­. A dí­a de hoy sigo formándome, sigo luchando y trabajando duro porque, como todo, nunca dejamos de aprender todos los días. Lo más importante es encontrarse a uno mismo y su sitio para tener ese sello personal.

Como cantante que combina el flamenco-árabe con tonos urbanos entre otros géneros, ¿piensas que es más complicado abrirse paso internacionalmente con el flamenco fusión?

Hay una sola descripción que lo describe todo, que es que la música tiene una sola lengua. La música no tiene fronteras y rompe barreras. Es un mensaje, no es una simple canción. Creo que tenemos que buscar nuestros orígenes, de dónde venimos y de dónde viene la música. Ahí es donde está la fusión y el navegar entre culturas. Y eso llama al amor, a la paz, etc.

Has participado en festivales de Marruecos, Dubai y Egipto. ¿Se percibe diferente en estos lugares tu música?

Sí, en cada país los oyentes son más o menos exigentes. Incluso yo, cuando, por ejemplo, hago las actuaciones en los paí­ses árabes, siempre intento darles más árabe que español. Y cuando estoy en los países de habla hispana, intento dar más español que árabe, pero siempre con la fusión dentro de mi estilo.

¿Piensas que la música con influencias árabes es poco conocida en España?

Es conocida porque la fusión que yo hago es la verdadera música andaluza­ y el flamenco forma parte también de esa cultura andalusí, árabe, sefardí­ y judía. Todo parte de ahí­ y yo intento volver a mis orígenes y tener una buena base.

Un artista como tú que tiene muy presente su identidad, supongo que estarás de acuerdo con que la música contribuye al entendimiento y aprecio entre diferentes culturas no?

Correcto, porque la música es un llamamiento de paz. Con música, tú puedes mandar el mensaje que tú quieras, es una verdad, y cuando la cuentas, llega al corazón fácilmente y cautiva los corazones de las personas. Cuando estás contando una verdad, estás haciendo música de verdad.

¿Crees que en estos tiempos donde lo comercial vende más, ya no hay tanta autenticidad como antes?

Lo comercial vende más pero tiene fecha de caducidad. La pureza no. Si sacas una buena canción que es pura, te dura para toda la vida. Por ejemplo, los artistas antiguos están muertos a día de hoy, pero siguen con nosotros. Porque ahí­ es donde nos tenemos que fijar. Tenemos que mamar de ahí­, de esa buena base, y perdurar como lo hicieron ellos.

¿Sientes que ya no hay letras verdaderas?

¿Sabes por qué no hay letras verdaderas? Porque no se pasa por circunstancias como se pasaba antes. Antes, los artistas cantaban bien porque no les quedaba otra que hacerlo bien, porque la nevera de la casa estaba vací­a. Entonces, les tenía que dar de comer a sus niños, había hambre y muchas cosas. Entonces, se tomaba en serio. Hoy en día, hay muchos que no se lo toman en serio, y al tenerlo todo, las canciones salen sin alma porque no has tenido esa vivencia.

Estamos en una industria musical en constante cambio. ¿Para ti es difícil mantenerte fiel a tus raíces?

Claro que sí­, porque yo mezclo lo antiguo con lo nuevo de ahora. No quiere decir que ­ no me gusten los sonidos que hay ahora. Claro que sí­, a mí me encantan. Yo me amoldo a esos sonidos, pero me los llevo a mi terreno y cuando los sonidos de este momento, nuevos, te los llevas para tu terreno, es cuando realmente suena bien y se ve la diferencia.

Hay que encontrar un punto medio, hay que trabajarlo y tiene un proceso que no es escribir. Eso es como, por ejemplo, como decí­a Farruko, que tú siembras la semilla, crece el árbol, tarda unos años en crecer ese árbol, después echa esa naranja, ese fruto, vas a recoger ese fruto, lo cortas, te haces el zumo, y es cuando ya lo disfrutas de otra manera. No es lo mismo el que no vive ese proceso y pide un zumo y se lo ponen del tirón al que sabe de dónde viene.

Te tengo que preguntar, este verano fuiste telonero de Romeo Santos este verano en el Wizink Center. ¿Cómo fue la experiencia?

Fue una experiencia increíble y tenemos un par de cosillas más que también las voy a hacer. Imagínate, Romeo llena el Wizink Center cuatro días y se quedaron muchísima gente fuera.

En julio sacaste tu último sencillo «Fátima» y ya casi cuenta con 1 millón de visualizaciones en YouTube. ¿Sientes presión por los números?

No, porque a mí los números no me representan. Lo que me representa es que hay calidad. Eso es lo más importante, que las personas cuando descubran tu canción o la escuchen, escuchen calidad. Porque incluso tengo temas que a dí­a de hoy los descubre la gente, son temas que los saqué hace dos años como «Flamenco Teteo», como “Desbocado”, y es tan fresco. Entonces, tardo en hacer una canción, pero me encanta que cuando saco una que no sea una simple canción, que perdure.

Tienes por referente musical al rey del pop Michael Jackson pero, ¿coges también inspiración de la música actual?

Me encanta Marc Anthony o Ricky Martin. Me inspiro mucho en esos artistas que tienen letras que llegan al corazón como increíbles. Y cómo te las interpretan y en el escenario son increíbles. Para que veas, ellos tienen menos números, digamos, que muchos artistas del momento, pero de cómo llenan y cómo te pasas en un concierto de ellos es algo espectacular. Por ejemplo, Alejandro Sanz. Puede haber canciones que tienen 100 millones y vas a ver a ese cantante y no es igual que Alejandro Sanz. Ahí está el arte.

¿Cómo va tu Spotify?

No me fío en esas cosas porque yo soy un artista de directo, de conciertos. De vez en cuando me meto, veo el Spotify, pero realmente yo creo que los verdaderos artistas vivimos de los conciertos, del show. No puedo estar en mi casa sin dar un concierto porque esa energí­a de las personas, yo vivo de ellas y las necesito, aunque sea, una vez al mes.

Tienes 111 mil seguidores en Instagram y subes más contenido profesional que personal. ¿Te ha dado miedo alguna vez exponer demasiado tu vida privada? 

De mi vida privada no subo nada porque es un gran respeto para mí­. No es que me dé miedo, es respeto hacia mi familia, mi esposa, mis hijos, que no los quiero vincular con esto, que lleven su vida privada. A mí no me queda más remedio, yo soy artista y es mi trabajo. El contenido que subo es solamente de música, a lo que yo me dedico y la gente lo que quiere saber. Realmente la gente que más me conoce ya sabe que estoy casado, tengo niños, familia, pero no me gusta involucrarlos en mi carrera.

¿Cómo se gestionan las críticas de las redes? 

Las leo todas, aunque recibo pocas. Hay críticas absurdas y cuando veo que hay alguna, por ejemplo, yo conté una historia real de lo que significa la palabra flamenco. Es una palabra árabe andalusí que nació aquí, porque el flamenco nació en Andalucía. Me contestaron ciertas personas que no, que el flamenco vení­a de Oriente Medio y otros que sí­, de la India. Entonces, si digo esos datos, es porque esos datos yo no los he leído o los he estudiado en la Wikipedia. Vienen de personas que realmente se los ha contado su tatarabuelo, su tatarabuelo, su otro tatarabuelo, y en generaciones yo hablo con gente sabía y aparte investigo.

El flamenco nació en Andalucía. Flamenco, como te canta un gitano de Jerez y eso es único nuestro.

Para alguien que no esté muy familiarizado con estos sonidos árabes, ¿qué crees que hace distintivo al género?

El flamenco ya está inventado. Ya no se puede inventar absolutamente nada. Se puede recrearse a sí­ mismo como artista, te recreas, fusionas, pero el flamenco está inventado igual que la música árabe. Todo lo único que uno hace es mezclar esas dos culturas y unirlas. Cuesta, porque hay que estudiar, hay que estar puesto, hay que ponerse, y son unos años de trabajo y sacrificio que ya llega un momento, porque ya lo van metiendo poco a poco, y a la gente le encanta la fusión. En Andalucía y en el mundo porque muchísima gente está perdida por sus raíces y cuando ven esa fusión les da por buscar de dónde vienen. Y encuentran porque a lo mejor tienen un tatarabuelo que era de Sevilla. Es súper importante fusionar para que las personas se sientan identificadas de dónde venimos.

¿En qué géneros te sientes más cómodo? ¿Te gustaría innovar con otros estilos?

Hago flamenco árabe con sonidos urbanos, toco la electrónica también, tengo una canción de reggaeton que se llama “Mujeres” pero la canto con matices flamenco árabe. Ahí está la fusión.

Hay que avanzar dí­a a día. Me encantan todas las músicas del mundo. Hay reggaeton bueno y malo. Hay pop bueno y hay pop malo. Hay música árabe buena y mala. Depende de ti la calidad que buscas y dónde quieres estar, llegar, y cómo te debes formar. Mientras más lejos quieras llegar, más sacrificio cuesta.

¿Cuáles son tus próximos proyectos musicales?

Viene una próxima canción con un gran artista mundial y es un dembow marroquí cantado en árabe y español. Bueno, en español ya se ha cantado.