FOTOGRAFÍA: ANÍBAL GONZÁLEZ

La firma de moda flamenca sevillana más mencionada actualmente, Carmen Acedo, llega a The Citizen. María del Carmen Acedo es la diseñadora creativa que ha pisado fuerte en certámenes de gran proyección internacional como We Love Flamenco con el sello clásico que imprime en sus diseños y en cuya colección no pueden faltar los míticos canasteros. Una colección llena de color pero, lo que predomina, es el verde botella, el rojo flamenco y el blanco. Actualmente, con motivo del Black Friday, ofrece los días 26, 27 y 29 de noviembre descuentos exclusivos con los que incentivar el apoyo al sector a través de trajes a precios muy asequibles, pero de alta calidad, en su tienda física (C/Niculoso Pisano,18).

 

¿Cómo llegó Carmen Acedo a convertirse en una diseñadora de moda flamenca?

A mí me gustaba mucho coser, lo escogí como profesión y aquí estamos. Mi madre también era modista, digamos que soy la segunda generación. He aprendido mucho de ella. Empezando porque yo empecé muy pequeña a coser, desde los 13 años.

¿Recuerda su primer traje de flamenca?

Claro que lo recuerdo, ese nunca se olvida. Se puso mi madre enferma y me dijo “hay que hacer esto porque tú no has cortado nunca” y yo lo cogí y lo corté. Salió todo bien, como fue todo positivo salió todo hacia delante.

¿Tuvo en mente dedicarse a otro mundo que no fuese el de la moda como profesión?

Me gustaba mucho ser médico también, pero por ciertas circunstancias, no pudo ser.

En su página web dice que imprime en sus diseños el sello clásico de Triana y Sevilla, ¿en qué consiste? Y, por otra parte, ¿con qué palabras definiría su estilo?

En Sevilla y en Triana cualquier rinconcito ya te inspira, es la fuente donde inspirarte. Con algo barroco, si te fijas mis trajes son todos muy cargaditos, muy trabajados en todos los acabados. A mí me gusta que el vestido tenga metros de tela, mucha cantidad de tela, ¡poquito no eh! Yo a eso no lo llamo vestido, lo llamo batas. Yo la tela, depende del estampado, lo voy mezclando

En qué diseñadores de moda flamenca coges como referentes a la hora de tomar ideas, bordar sus diseños, colores de los trajes…

Mis hijas me dicen “no pienses” porque ponerme a pensar es ponerme a crear. Yo soy muy creativa. Yo no hago dos trajes iguales, algo cambio, porque a mí no me gusta. Para mí hacer algo monótono no, tengo que cambiar, sino no soy yo.

¿Qué debe tener una colección de moda flamenca para que llame su atención?

Cosas muy clásicas. No me gustan, aunque las respeto, salir de un concepto que no sea la flamenca. Por ejemplo, aunque yo pongo de vez en cuando innovo, pero no me gustan los brillos. No me gustan otras cosas que se salgan de lo flamenco, soy más tradicional. Exactamente, esa es la palabra.

El año pasado pusieron una serie de puestos en Plaza Nueva, todos ellos dedicados a la moda flamenca. Una diseñadora nos comentó que sus telas procedían de la India. En vuestro caso, ¿con qué tipo de materiales y tejidos trabajáis?

Puede ser, pero las mías no, las mías son nacionales. Hoy normalmente las telas se importan todas, yo lo que hago es que mezclo mucho, una mezcla de tejidos. No necesito que la tela sea muy exclusiva, ya la exclusividad se la doy yo, es mi toque personal. Yo innovo, por supuesto, como todo el mundo. Los trajes de flamenca, de hecho, son la única moda regional. La moda flamenca está viva y, además, le encanta a todo el mundo del mundo. Los grandes diseñadores se inspiran en nosotros.

Han sobrevenido duros tiempos para el sector artesanal y la moda regional, ¿cómo afrontasteis la pandemia? ¿Os adaptasteis rápido a las redes sociales y las nuevas demandas de vuestras clientes?

Tengo dos líneas comerciales. La línea “Alfarera” está hecha con la misma calidad lo que pasa que es un poquito más económica. Ya sabes que, a lo mejor, los niños quieren todos los años un traje nuevo. Mis trajes no son excesivamente caros, desde 400€ hasta 700€. En “Alfarera” hice una moda no con menos calidad pero sí, por ejemplo, con menos tejido con idea de abaratar el precio. Mi público tiene de todo, desde la niña chica hasta los ochenta años.

Aparte de la moda, ¿qué otras pasiones tiene?

Me gusta mucho viajar aunque no viajo mucho con esto.

¿Qué le ha inspirado este año a la hora de diseñar su nueva colección?

Yo este año voy a llevar la misma línea que llevamos antes de la pandemia. No porque no quiera yo crear, sino por respeto hacia las clientas porque tienen su traje guardado para sacarlo y yo no voy a sacar algo diferente. El punto dos es que mis trajes son atemporales. He tenido trajes en la tienda y ha llegado una clienta al probador y lo ha dejado colgado y llega otra y dice “quiero este traje Carmen” y tiene 10 años. No se ven pasados. Es una línea clásica con volantes y, sobre todo, canasteros que es lo que más hago. Pero sin grandes volúmenes. Mis canasteros como van montados bailan solos. También lo trabajo mucho. Depende de cómo sea el canastero tardo como mínimo dos días, en un día no hago un traje. La verdad es que trabajamos muy rápidas pero yo le echo su tiempo. Nosotras trabajamos toda la Feria, vamos muy poquito a la feria porque vienen los trajes de alquiler y me llevo todo el día aquí. Nosotros la Feria no la disfrutamos. La disfrutamos un ratito y ya está.

¿Cuál es la tendencia de moda este año?

Pues no lo sé. Habrá gente que va a respetar al igual que yo y va a sacar las mismas telas, la misma línea. Habrá gente con algo más especial. Yo sé lo que voy a poner yo, pero claro, no lo que van a poner los demás evidentemente.

¿Cree que los oficios artesanos han recibido la suficiente ayuda durante la pandemia como para salir adelante?

No, nada. Han sido tiempos muy difíciles. Es más, te digo, estamos muy poco apoyados aquí en España. La moda flamenca no está apoyada ni por la Junta ni por el público, nos encontramos un poquito “alejados de la mano de Dios”. Yo te digo a ti, casi seguro, que si aquí se apoyara por la Junta de Andalucía o el Gobierno, esto haría más puesto de trabajo que el turismo. Ahora están pidiendo más la gente de fuera que de dentro de Andalucía como Valencia. La moda flamenca es algo que gusta en el mundo. Yo trabajo a coreanas y se vuelven locas por un volante. En México se vuelven locas por un volante. Si tú se lo pones a ellas allí pues lo tienen al alcance de su mano. Piensa sólo una cosa: ¿qué mujer está fea con un traje de flamenca? Es un traje que lo pongas como lo pongas, favorece. Ponte ya que no va a realzar la figura, que va a ir cortado al talle y del talle para abajo volantes, la cintura te la pone muy pequeña y eso favorece mucho. El traje favorece de todas las formas que tú lo pongas. Además, con los complementos, se dice mucho. La flor y los pendientes no pueden faltar. Por ejemplo, si pones una flor arriba y la señora no es muy alta, le da altura. Es coger los puntos que le favorezca a la mujer.

Con la pandemia no ha sido difícil, ha sido cero. A mí me cogió en un momento fatal. Acababa de sacar “Alfarera” y de publicitar los trajes de alquiler. Habíamos hecho trajes y no habíamos entregado ninguno. La pandemia, quince o veinte días después nos hubiera venido a nosotros bien para poder respirar. Pero bueno, estamos aquí y no hemos cerrado.


¿Cuál es la pasarela en la que ha estado que recuerda con más cariño?

“We Love” fue mi primera pasarela. No he dejado ningún año de ir, eso ya lo dice todo. El primer año lloré mucho. Para mí era un reto, necesitaba hacerlo y también se unieron cosas familiares. Fue entre una alegría y una amargura, una mezcla. Amargura porque tuve un problema familiar entonces coincidió con el desfile, pero salimos adelante.

¿Cómo se definiría a sí misma?

Trabajadora innata desde chiquitita y, además, gustándome mucho mi trabajo. Por eso no tengo problemas en echar horas. Es una cosa creativa en la que piensas una cosa y lo vamos creando, llena mucho.

¿Cuál es el sentido de sus colecciones?

Sacar muy guapa a las mujeres. Que no salga una por la puerta y que no diga que qué guapa va. Ahí ya me quedo yo satisfecha.

Hay muchos diseñadores que diseñan vestidos de novia con un toque flamenco, ¿se vería haciendo este tipo de diseño?

Sí y, además, los he hecho. Ese toque flamenco se refleja con algún volante marcando un poco su cintura. Normalmente, marcando la figura de la chica le vas dando su toque flamenco.

En los últimos años se está incentivando que salgan modelos que se alejen de ese canon clásico de mujer de complexión delgada, la moda curvy, ¿qué opina al respecto?

Perfecto. Yo estoy gordita también, qué voy a opinar. De hecho, yo cuando hago los desfiles, digo “las más anchitas dámelas a mí”. Es una forma de expresarse. A mí una persona excesivamente delgada, bajo mi punto de vista, no luce un traje de flamenca.

¿Qué ha cambiado desde que surgió la firma Carmen Acedo hasta este 2021?

Pues muy poco. Cada vez creamos más pero, normalmente, yo sigo con lo mismo. Las mismas ganas de trabajar, de hacer cosas nuevas.

“We Love Flamenco “es la pasarela con mayor proyección internacional, aparte de esta, ¿en qué otra pasarela le gustaría presentar sus diseños?

Como yo no lo saco digamos al extranjero, afuera o a algún punto para que nos vean, yo me quedo con «We Love”. Me encanta, el sitio es ideal con un salón que es precioso. “We Love” es más recogido, como un salón muy bonito, barroco. El entorno tan barroco, cargado y recogido en el que entran 250 personas. Te encuentras como muy familiar, como si estuvieras con tus amigos. El Casino de la exposición, al lado del Lope de Vega, también es muy bonito, un edificio redondo y entonces se hace el desfile con las niñas pasando. Yo hice allí el desfile infantil. Pero, claro, está menos acondicionado. Por ejemplo, cuando hace frío tampoco se puede meter mucha gente. Es como algo muy familiar, muy tuyo. Te encuentras muy a gusto porque no es grande.

¿Por qué eligió el nombre de “Alfarera”?

Por el sitio. Te transmite todo como la cerámica y los rinconcitos de Triana.

El verde botella, el blanco y el rojo son los colores predominantes en sus colecciones, ¿qué le transmiten estas tonalidades?

Me encantan. Yo soy mucho de verde. El rojo es muy flamenco. El negro no es que me guste mucho pero lo veo muy elegante. En realidad, me lo piden y yo tengo que hacer lo que me pidan. Y, el blanco, es muy puro. Siempre cuando hay alguna niña que me pide uno negro le digo, ¡por favor!, a la luz del día con el sol si sales cámbiate de traje, no te pongas el negro. A los de color negro siempre les doy un puntito, como vas de noche, con alguna transparencia o los escotes más grandes. Pero esto, la verdad, es por demanda.

¿En qué consiste el estilo patchwork?

Yo lo cree, es un estilo propio. Tenía muchos restos de tejido y, al tener tantos restos de tejido, dije vamos a mezclar. La mezcla de tejidos, que también hay que saberlos mezclar porque no puedes poner uno que se mate con otro. Por eso te digo que yo no necesito telas exclusivas, las hago yo.

¿Ha vestido alguna vez a sus nietas o nietos?

Tengo un nieto de diez años. Lo hemos vestido cuando chico y ya no quiso vestirse más pero no se pierde ningún desfile, le encanta ir a los desfiles. Me dice “voy a ir a tu fiesta abuela”. Ahora, ve a una mujer vestida de flamenca y le encanta. Era muy gracioso porque, por ejemplo, yo también hago trajes de novia y cuando viene para probárselo una mujer, cuando era un poco más chico, le decía yo “Alfonso, te tienes que ir” y se echaba en el suelo para mirarla por debajo de la cortina. Era muy chiquitillo, claro, él no comprendía que no podía estar. Le encanta ver a una mujer vestida de flamenca. No sé si es que, como lo ha vivido…