A veces mudarse de casa es algo más que arrastrar libros, muebles, dos o tres cosas que ni siquiera sabes para qué sirven. Eso le ocurre a Stefanie Kremser. Solo que ella ha cambiado de domicilio muchas veces. Muchas. Tantas que hasta eso le sirve para construir, paso a paso, una autobiografía particular.

«Stefanie Kremser ha cambiado de domicilio muchas veces. Muchas. Tantas que hasta eso le sirve para construir, paso a paso, una autobiografía particular»

De primeras, por el origen. Alemana de nacimiento, brasileña de adopción, con raíces bolivianas, residente en Barcelona, añorando Manhattan. No nos engañemos, tampoco es el recorrido de alguien recién salido del arroyo, no. En Si esta calle fuera mía (Entre Ambos, 2020) es complicado encontrar pobreza, dificultades para salir a flote. Como mucho esas privaciones que se tienen en los pisos de estudiantes y que, a la larga, resultan casi anécdotas jocosas cuando se las recuerda. Tampoco es para llevarnos a engaño, que la clínica de La montaña mágica es para pijos exclusivos y bien que me gusta esa novela.

Tampoco es este recorrido el típico que tiene interés en base a los hitos conocidos. No busquen momentos culminantes, un 11-S, unas elecciones decisivas, una revolución. Tampoco charlas trascendentes con nombres inmortales, aunque aquí salgan un par de nazis que nos suenan convertidos en adorables viejecillos allá por Latinoamérica (Odessa mediante).

Entonces… ¿qué encuentra el lector en la obra de Kremser? Pues una búsqueda. Una de esas en las que lo importante es el camino, y no el lugar último al que se llega. Tanto que, incluso, ese lugar (metafórico, es un lugar-persona o algo así) permanece parcialmente sin resolver. Porque no resulta trascendente, porque no cambia el significado. Un poco a lo Parsifal, sí, con el grial que va transformando mientras te haces merecedor de él, y no cuando lo sostienes entre las manos. Tan antiguo, tan moderno.

«Kremser no esconde las dificultades del cambio, no pasa de puntilla por el desgarro (los desgarros) que supone siempre dejar atrás el sitio que una vez pudiste llamar “hogar”. Y que no son cuatro paredes, ni una dirección, ni siquiera las personas que te rodean»

Kremser no esconde las dificultades del cambio, no pasa de puntilla por el desgarro (los desgarros) que supone siempre dejar atrás el sitio que una vez pudiste llamar “hogar”. Y que no son cuatro paredes, ni una dirección, ni siquiera las personas que te rodean (aunque estas más). No… es el olor, el ambiente, la temperatura, el roce de cierta prenda sobre la piel, el tono particular (nunca el mismo, siempre cambiante) del sol cuando se esconde precisamente en ese punto, en ese que ustedes están pensando ahora. Todos tenemos, todos son igual de importantes. Y de eso nos habla Kremser. De manea directa, sin artificios. Así es mejor. Nada de buscar la trascendencia, nada de remarcar un mensaje que, implícito, resulta aun más eficaz. Para qué. Los anuncios con enormes letras de neón acaban siendo ignorados por casi todos. Al menos hoy. Y lo sabe la autora, cineasta también, que maneja perfectamente imágenes y metáforas.

Básicamente que las fronteras son entes extraños, porosos. Que no hay muros sino, como mucho, puertas de papel. Al menos en el sentido humano. No existe mayor patria que los recuerdos, y es a ellos a donde vuelve Stefanie Kremser para hallar el sentido  de haberse convertido en quien es.

  • Título:«Si esta calle fuera mía»
  • Autor: Stefanie Kremser
  • Nº de páginas: 256
  • Editorial: ENTRE AMBOS
  • Idioma: CASTELLANO
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • ISBN: 9788416379187
  • Año de edición: 2019
  • Plaza de edición: ESPAÑA
  • Traductor: PALMIRA FEIXAS GUILLAMET

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