Descubre «El Arte de Ser Mediocre», la obra más reciente de Maialen Gurbindo (Chica Sobresalto) que desafía los convencionalismos y aborda el valor de lo ordinario. En este libro innovador y provocativo, la autora nos invita a reflexionar sobre la mediocridad y su lugar en una sociedad obsesionada con el éxito desmesurado. A través de relatos íntimos y perspicaces, Gurbindo nos lleva por un viaje introspectivo donde exploramos las complejidades de la autenticidad y la aceptación de uno mismo. Con un enfoque fresco y sin miedo a romper moldes, esta obra desafía las expectativas y nos anima a abrazar nuestra humanidad en todas sus facetas.

Para empezar, ¿qué tal estás y cómo te encuentras? 

Pues vengo de un fin de semana curioso porque hemos hecho un concierto en Málaga y otro en Sevilla, ahora mismo son las 11 de la mañana. He dormido en Pamplona y estoy en Alcalá de Henares ahora. Entonces, desfallecida pero súper contenta.

¿Cómo sueles presentarte a los demás? Porque ahora eres escritora, cantante y también podscatera…

Pues además como no me identifico con nada porque todo me parece que se me queda grande, creo que con ninguno. De hecho, cuando alguien no me conoce, si me preguntan así de forma rápida, como que no voy a mantener una relación con esa persona que dure en el tiempo, me suelo inventar mi trabajo porque me da vergüenza. No quiero decir que soy compositora ni escritora, muchísimo menos escritora, así que me lo suelo inventar.

Todas tenemos escritoras de cabecera, ¿quiénes son las tuyas?

Pues, ¿sabes qué pasa? Que hasta ahora, hasta hace unos pocos años, no había leído prácticamente nada porque en el cole no me gustaba muchísimo responder esas preguntas que te hacían después de los textos y siempre pensé que no servía para leer porque me desconcentraba. Hasta que intenté verlo de otra forma y ahora mismo, en lo que llevo de año, pues no sé si me he leído siete u ocho libros. Pero es verdad que hasta ahora siento que no tengo una referente que haya durado en el tiempo porque llevo muy poco leyendo. Ahora mismo creo que mi libro favorito sería «Hamnet o «La ridícula idea de no volver a verte».

¿Te ha gustado la experiencia de escribir un libro?

Me ha parecido muy enriquecedor. En algunos puntos me da la sensación que es más libre que escribir canciones porque cuando escribes algo así, obviamente yo no he escrito una novela, aquí me imagino que habrá, que será otro tema. Pero siento que solo me tenía que centrar en lo que quería contar y no en nada más. Ni siquiera he intentado que sea bonito. Ni siquiera creo que haya buscado una belleza básicamente porque no sé hacerlo. Entonces sí que me he sentido muy libre. Lo que ha sido un susto para mí ha sido todo lo que ha venido después.

¿Por qué ha sido un susto todo lo que ha venido después?

Porque escribiendo lo he sido muy libre, pero cuando me he dado cuenta que lo iba a leer la gente, entonces es cuando me ha parecido banal, estúpido, mediocre…Y ahí es cuando me he cagado y le he dicho a todo mi entorno, que no lo lean, es horrible. Y he tenido que ir a mi psicóloga a decirle, «oye, ¿cómo hago la promo de esto? Que siento que es una mierda». Y me dijo, bueno, «sé honesta» y eso estoy haciendo.

¿Qué te impulsó a escribirlo y por qué ahora?

Yo estuve en «Operación Triunfo» en 2020 y desde que salí me lo habían propuesto varias veces. Pero, o sea, con todo el respeto del mundo no quería hacer como un libro de Triunfita, así como si he hecho un podcast de Triunfita, porque me encanta. No quería hacer un libro que hablara sobre mi experiencia en OT, digamos. Y de repente ha pasado el tiempo, me lo han vuelto a proponer y es verdad que el otro día un amigo del instituto me dijo, «tía, pues a mí no me ha extrañado». O sea, tú puedes decir que no eres escritora, pero yo te he conocido escribiendo todo el rato. Y ahí sí que pensé, «hostias, es verdad». Y esta última etapa había estado escribiendo muchísimo sobre una misma cosa, que es algo que no suelo conseguir, porque me disperso. Y era este tema de todas estas versiones distintas que hay dentro de una misma persona. Y justo me llamaron, coincidió y dije, pues «tira», porque ahora sí tengo una idea. Mi amiga Ana Medina me dijo, «tía, si es porque no te apetece, no lo hagas. Pero si es porque te sientes una impostora, hazlo!. También es verdad que parece que ir a OT tenga privilegios, bueno, y tiene privilegios, que igual si yo no hubiera ido a OT nadie me hubiera ofrecido escribir un libro o me hubiera costado que me lo publicara. Y siempre me da cosa utilizar esos privilegios, pero todas las cosas malas también me las como, ¿sabes? Entonces, mira, sí voy a utilizar ahora este privilegio.

Ahora que has mencionado el tema de OT, ¿pesa mucho la etiqueta de ser triunfita?

A mí no, porque me gusta y porque estoy muy acostumbrada a que todas esas características o rasgos que la gente identifica dentro de «triunfita», a mí ya me los han puesto durante toda mi vida. Entonces es una cosa que me da un poco igual. De hecho, me da mucha pena la gente que tiene esos prejuicios porque se pierde cosas increíbles. Entonces me da un poco igual. Es como que no me doy cuenta hasta que de repente me entero de que alguien, yo soy de Pamplona, pues de que alguien en Pamplona le ha dicho a no sé quién que yo no sé cuántos. Cuando pasan estas cosas es cuando me extraño y digo, ah, ¿qué pasa esto? Pero me da pena, me da un poco igual, la verdad.

¿Has descubierto con este libro una vena de escritora? ¿Prefieres ya dedicarte a esto o vas a seguir con la canción?

Creo que obviamente lo mío son las canciones, pero no creo que vaya a dejar de escribir nunca. Lo que me gustaría es leer muchísimo y currar muchísimo porque me fliparía ser capaz de escribir algo que se parezca a una novela. No sé si publicarlo, pero intentarlo sí que me fliparía. Pero para eso tengo que leer mucho y currar mucho, así que de momento no pienso mucho más allá porque me agobio.

Me ha gustado mucho que para introducir cada capítulo dijeras la canción que describe a esta persona y hablas de varias «yoes» en este libro. ¿Cómo convives con tantas Maialen?

Creo que como todo el mundo. Creo que he hecho un análisis que todo el mundo puede hacer. Creo que lo que yo estaba fallando era en sentirme tan única o tan rara por sentirme tan volátil y luego realmente cuando hablas con alguien profundamente te das cuenta que todo el mundo siente eso. Siempre lo he vivido con disgusto. Me molesta muchísimo pensar una cosa por la mañana y otra por la noche. Sobre todo porque luego no sé qué hacer. Nunca sé cuál es la que realmente está hablando desde la esencia o cuál habla desde el miedo o a cuál le tengo que hacer caso. Entonces supongo que me genera estrés, pero por lo demás creo que como todo el mundo.

También en uno de los capítulos dice que espera que este libro no le llegue a la gente de Twitter porque no lo va a leer y demás. ¿Tú cómo llevas el tema de las redes sociales, que hoy es tan importante y para la promo también, que vosotros la usáis más que nadie?

Depende. Todo lo que yo hago desde mi casa, desde estar sola, desde la tranquilidad, lo llevo bien. A mí me gusta trabajar en las redes, me gusta estar presente, me gusta responder a la gente, me encanta. Lo que llevo mal es si estoy de bolo y acabamos el concierto y mi banda está comentando la jugada, yo tener que estar pendiente del móvil. O sea, si hay algo que vivir es cuando me molesta. Y luego está el tema de la gente que hace cosas para hacer daño a posta, que también es una cosa que me genera muchísima tristeza, pero que también he ido gestionando. «Lo que Juan dice de no sé quién, dice más de Juan que de no sé quién». Es como que tú te pongas así, dice mucho más de ti que de mí. Sí que me molesta porque me lo tomo como una injusticia. Es como que parece que yo tengo que demostrar que soy buena persona, cuando en realidad ni siquiera sé si lo soy y no tengo que demostrárselo a nadie. Pero bueno, es bastante aprendizaje. Me molesta más lo de mientras mi banda ríe yo tener que estar en Instagram.

¿Te pasa que te pueden decir cien cosas buenas y te quedas con la única mala que te dicen? ¿Con una crítica, por ejemplo?

Supongo, no sé si me lo estoy inventando o lo he leído, pero seguramente sí. Es que por supervivencia el ojo va a lo malo, no enseguida creo, porque al final hemos estado teniéndonos que fijar en un peligro para sobrevivir. Entonces supongo que un poco herencia de eso puede que lo negativo pese más. Luego en los recuerdos es distinto, porque si te fijas es como que los buenos perduran más. No lo sé, pero sí que ocurre. Que de repente es como que a la persona que te ha dicho algo horrible te la crees más, incluso no ocupa mucho más espacio en tu atención. No tiene nada de sentido, pero sí lo hace mucho.

De todos los recuerdos que aparecen en el libro, ¿hay alguno con el que te puedas quedar?

El más importante para mí es el que habla de la niña, como esta especie de regresión no mística de ir a los lagos de Leurtza, que es una cosa que está recurrentemente en mi casa o que recurro a ella muchas veces durante el día. Entonces supongo que sería eso, que ni siquiera es un recuerdo real, es un lugar seguro.

¿Para ti todo se soluciona mitad terapia y mitad escribiendo?

De hecho, siento que hay cosas que no se me solucionan absolutamente nunca. Ayer justo en la furgoneta hablaba con mi teclista y mi batería. Hay cosas que llevo no sé cuántos años en terapia, he escrito sobre ellas, he hecho canciones sobre ellas y a veces sientes que estás un poco en el mismo punto. Entonces creo que es importante también reivindicar que a veces no hay catarsis. A veces vives dando vueltas a un puñetero círculo cerrado todo el rato y ver a la gente cómo se supone que hace catarsis y mejoras con su terapia y sus cosas artísticas solo frustran más. Así que a veces no mejoro nada, a veces soy medio cresta en eso.

¿Qué le dirías a la gente de tu generación que, por así decirlo, están perdidas en un mundo tan complicado?

Ayer vi un vídeo de La Kinki, no sé qué podcast era ahora mismo, diciendo que al final nos han educado para buscar unas cosas que no vamos a poder conseguir porque es físicamente imposible que con 30 años tú tengas tu hipoteca y tu casa. Entonces creo que lo que hemos hecho un poco, lo que dice ella es que hemos dicho, si ya no hay una hipoteca, pero en realidad hay algo dentro de ti que te han educado para quererla. Entonces tenemos un lío increíble. Creo que somos la generación más engañada del planeta. Nos dijeron que la meritocracia era Dios, les hicimos caso, nos pusimos a estudiar como unas locas, bueno, unas más que otras, yo menos, y resulta que nos hemos encontrado con un jardín increíble y encima tenemos que sentirnos culpables porque no estamos viviendo una postguerra. Entonces creo que lo más normal es que estemos perdidos, la verdad.

¿Cómo ves a España en cuanto a salud mental?

Pues creo que precisamente el problema, uno de los problemas ahora mismo es que no se escuche más a las personas con títulos responder a esta pregunta. Creo que la gente que tiene que hablar de salud mental es la gente que ha estudiado sobre ello y creo que el problema también es que son completamente inaccesibles, que te hagan que estudiar un tío 300.000 millones de años que no haya hablado y al mismo tiempo muriendo. Entonces creo que el mayor problema en España es ese. Esto bajo mi desconocimiento porque soy artista, no sé nada. Es muy claro en el libro que no es un libro de autoayuda, que yo no tengo ni puñetera idea, que no puedo ayudar a nadie.

Siempre os suelen preguntar a los artistas con quién os gustaría sacar una canción, pero a ti en este caso, ¿con quién te gustaría sacar un libro?

Pues creo que en vez de tirar a escritores que igual no conozco personalmente, pero que admiro por mi experiencia en la música, me gustaría hacerlo con amigas, que no quita para que también las admire muchísimo, pero me encantaría escribir con Ana Medina o con Patricia Benito porque creo que también personalmente puede ser precioso.

¿Proyectos futuros en general en cuanto a música, literarios para estos meses?

Pues de momento como siempre gira y no sé muy bien qué haré, la verdad, quiero seguir haciendo canciones pero de forma un poco más libre, porque he pasado un año como de mucho parálisis, mucha parálisis…y ese es mi plan, mi plan es todo el plan.