Santa Teresa de Jesús murió un cuatro de octubre. Año 1582, por si les interesa el dato. Ah, creía que Dios estaba entre los pucheros, así que no me la pongan etiquetas que no merece, porque nos enfadamos.

Santa Teresa de Jesús, decíamos, murió un cuatro de octubre, y la enterraron al día siguiente, que fue quince de octubre. Ya ven, unas risas. Sucede que ese día, justamente ese día, fue el escogido por varios países del orbe católico para pasar del calendario juliano (el de Julio César, ese estirado con pelo blanquito que sale en los cómics de Asterix) al calendario gregoriano (que toma su nombre de cierto papa tan anodino que ni siquiera sale en los cómics de Asterix). La cosa es que teníamos ya un descontrol bastante gordo, porque cada añuco arrastrábamos minutines, y al final íbamos a recoger moras allá por febrero, y eso sí que no. Vamos, que debemos arreglar el embrollo. Así que… diez días que no existieron. Jamás. Como la semana después de sus despedida de soltero/a, querido lector/a. En fin, ustedes me entienden.

(Ah, ese ajuste se hizo en distintos momentos para los distintos países. Por eso Cervantes y Shakespeare murieron los dos en la misma fecha, pero no el mismo día… qué puñeteros. Por eso, también, la Revolución de Octubre fue n noviembre y viceversa. Unas risas).

Esta anécdota le sirve de partida a Didier da Silva para su desopilante La noche del 4 al 15 (Editorial Periférica), un experimento literario/onomástico de gozosa erudición, bastante mala leche y sonrisas que surgen así, como de medio lado. Digamos que nuestro autor se dedica a contarnos cuantas cosas ocurrieron en cada día del año, un poco como se hacía antes en los periódicos. Solo que él lo hace con gracia, ironía y altura de estilo, que es algo que se echa en falta, también hoy, en los periódicos. Y, así, da Silva te mezcla acontecimientos mayores de esos que todos más o menos conocemos (o buscamos fácil en el teléfono) con otros más anónimos… y más gozosos. Porque es en las cosas pequeñas donde brotan las historias más divertidas, amigos. O, al menos, así me lo fueron enseñando multitud de domingos con resaca…

«… da Silva te mezcla acontecimientos mayores de esos que todos más o menos conocemos (o buscamos fácil en el teléfono) con otros más anónimos… y más gozosos»

El perro que primero estuvo en el espacio y después en la Casa Blanca, regalo de Kruschev a Kennedy. Las primeras espinacas que se venden congeladas. Maradona y Victor Hugo. Nerón jugando con Nostradamus. Cuartetas tan ambiguas que lo mismo te sirven para dictar el fin del mundo que para leerlas en la boda de tu primo. El libro es una colección de datos tan curiosa como inmensa, tan erudita como variada. Pero es que, además, está escrita divinamente, y adolece de ese defecto tan gordo que tienen los artistas que se toman muy en serio sus obras y muy poco en serio a sí mismos… tiene sentido del humor. Ironía. Autoparodia. De verdad, una risas, aunque haya noticias tristes, porque… en un año cómo no podría haberlas.

No se lo pierdan, amigos. A cada día le corresponde su carcajada.

 

Ttulo: LA NOCHE DEL 4 AL !5
Autor: DIDIER DA SILVA
Nº de páginas: 248
Editorial: PERIFERICA
Idioma: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788418264962
Año de edición: 2021

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