Embárcate en un viaje literario con Pilar Eyre a través de las páginas de «De Amor y de Guerra». En esta entrevista en profundidad, la renombrada autora nos sumerge en los entresijos de su más reciente creación, revelando cómo ha tejido una trama que va más allá de los límites de la historia y adentra a los lectores en un torbellino de emociones. Con una prosa apasionada, Eyre nos introduce en el turbulento escenario de la Guerra Civil española de 1939, donde la historia de Román y Beatriz se entrelaza con los acontecimientos históricos de una época tumultuosa. La autora nos desvela los desafíos y placeres de explorar el amor en medio del caos, capturando la esencia de sus personajes y la complejidad de sus relaciones en un lienzo literario magistral.

Descubre cómo la autora, con su maestría narrativa, ha logrado construir un mundo donde los protagonistas no solo enfrentan los estragos de la guerra, sino que también se sumergen en los abismos de sus propias almas. Desde los secretos más oscuros hasta los destellos de esperanza, la autora comparte cómo ha equilibrado la dureza de los eventos históricos con momentos enternecedores, creando una narrativa que trasciende el tiempo y resuena en la esencia humana.

En esta entrevista, Pilar Eyre nos invita a explorar la génesis de su obra, revelando las inspiraciones detrás de cada personaje y la investigación minuciosa que ha llevado a cabo para retratar con autenticidad una época crucial en la historia española. Prepárate para sumergirte en las profundidades de «De Amor y de Guerra» y descubrir la magia que solo una autora apasionada como Pilar Eyre puede ofrecer.

Si tuvieras que condensar tu libro en una frase, ¿cuál elegirías para enganchar a los lectores?

¡Vaya desafío! Mi objetivo es que el lector se sumerja en estas páginas y viva esta historia como si fuera propia.

¿Cómo se entrelazan el amor y la guerra en este libro y qué lecciones podemos extraer de ello?

Bueno, el título surgió un tanto por lógica y un poco porque mis editoras me preguntaban sobre el trasfondo del libro. Les dije que es sobre la guerra, porque, en realidad, quería retratar la vida de personas comunes y corrientes, no jóvenes como ustedes o amigos, o la chica joven que ya ha vivido hechos extraordinarios. Quería mostrar cómo dos hechos extraordinarios afectan sus vidas. El libro comienza con cuatro jóvenes en un coche, aparentemente de excursión. No sabes lo que les sucede; parece una salida normal, pero resulta que el 9 de febrero de 1939 están saliendo al exilio sin saber que lo mejor de sus vidas quedará atrás para siempre cuando crucen la frontera. A partir de ahí, la historia de todos ellos es la columna vertebral del libro.

¿Qué te inspiró a escribir sobre la Guerra Civil española?

Bueno, la verdad es que es un tema que he abordado varias veces en mis libros y artículos. Me intriga cuando la gente se pregunta por qué otra novela sobre la Guerra Civil. Digo, ¿no deberíamos hablar de otra cosa? Las jóvenes como ustedes me preguntan sobre las historias de la guerra civil de sus bisabuelos, a su edad. Pero todos tienen historias increíbles. Mi abuelo se escapó de ser llevado a matar, salió del camión por la parte trasera. Han pasado dos o tres generaciones y las huellas de esa guerra aún están en nuestras familias, en nuestra memoria y recuerdos. Creo que fue el evento más impactante y que más nos marcó. Cambió a toda una generación, la extinguió, la destrozó. Algunos murieron, otros enfermaron. De esa generación surgen nosotros, y todavía las huellas están presentes. La motivación específica para escribir sobre esto proviene de pequeñas cosas, como la conversación con un amigo que me contó que apenas mi abuelo se fue en el ’39, creímos que había muerto. Años después descubrimos que vivía a 50 kilómetros de la frontera sin moverse. Fui a verlo y le pregunté por qué no dio señales de vida. No respondía, solo encogía los hombros. Quería entender qué pasaba por su mente, por qué hizo eso. Así, tirando de siglos y de historia familiar, se fueron construyendo los personajes del libro.

A pesar de conocer la historia, ¿en España estamos repitiendo errores del pasado?

Esta es una pregunta complicada, ya que no soy un politólogo profesional y no quisiera equivocarme, pero bueno, creo que tenemos una democracia sólida. A mí no me molestan las voces disidentes porque el pensamiento único es un símbolo de una dictadura. En una democracia, es lógico tener opiniones divergentes, y espero que prevalezca el sistema democrático en el que todos nos movemos. Este contexto histórico es diferente al de esa época.

Con toda la documentación que has recopilado para escribir la novela, ¿hay algo que hayas descubierto y que no supieras antes?

Sí, de hecho, fue uno de los puntos de partida del libro. Tengo una biblioteca extensa y mucha documentación sobre esa época, ya que he escrito varios libros al respecto a lo largo de los años. Al ser bastante mayor, he podido adquirir libros difíciles de encontrar, algunas ediciones únicas. En uno de estos libros, un ensayo del historiador Carlos Rojas de 1970, entrevista a un socialista exiliado en México apodado «el sastre», ya que fue el primero en confeccionar una bandera de la República. Durante la entrevista, relata su vida y explica su exilio. El 9 de febrero de 1989, crucé la frontera acompañando al general Modesto, un líder comunista elogiado por Rafael Alberti. En un momento de nerviosismo, sacó una pistola y mató a un joven que intentaba apartar un camión de la carretera. Fueron solo dos frases en medio de su narrativa. Me impactó pensar en ese pobre chico: ¿en qué estaba pensando? ¿Para quién era? ¡Qué muerte tan absurda! Estaba yendo al exilio, ¿de dónde saldría? ¿Iría con sus padres? ¿Quién sería su familia, quién le echaría de menos? ¿Cómo explicarían su muerte en la frontera? Los padres podrían estar en Barcelona pensando que se había salvado. ¿Cómo se puede cometer un acto tan cruel? Me impresionó tanto que no he encontrado este hecho reflejado en ningún otro lugar. Es uno de los episodios que cambian la vida de los protagonistas de mi libro.

Los capítulos se dividen por el nombre de los protagonistas: Román y Beatriz…

Yo creo que lo del nombre está muy bien. Son los dos protagonistas de la novela y ella ha decidido mostrar la visión particular de uno contra la visión particular de.. Sí, porque eran dos lugares distintos, dos territorios distintos. Ella se queda en Barcelona y él se va a Francia, así que me pareció que era útil para distinguirlos. Además, quería contar la evolución de ambos. El libro también trata sobre segundas oportunidades. Cuando piensas que no puedes enamorarte de nuevo, te enamoras. Cuando crees que no puedes participar en otra guerra, participas. Cuando parece que tu vida ha terminado, comienza algo nuevo. En ese sentido, creo que el libro es luminoso y esperanzador. Los protagonistas son muy jóvenes y tienen mucha vida por delante. Me pareció interesante mostrar la evolución de ambos personajes, uno en Barcelona y el otro en Francia. ¿Cómo ocurrió? En múltiples ocasiones, con falsos certificados de defunción, que se dieron muchas veces. Al final del libro, todos vuelven a converger y están juntos en ese momento, que no explico porque ya…

Como periodista, seguro que tienes preguntas increíbles, imagina que te encuentras con Roman o Beatriz, ¿qué le preguntarías? 

¡Vaya, esta pregunta no me la han hecho antes. Caramba, esto hace pensar, ¿eh? ¿Qué le preguntaría Román? Bueno, a Román le preguntaría si ha valido la pena todo esto, y creo que a Beatriz solamente le daría un abrazo y le diría: «Felicidades, lo has conseguido, hija mía. Te has convertido en una mujer completa, como decían en aquella época». Siento un gran cariño por mis personajes. Tengo que decirte que vivo con ellos durante un año y medio. Es como si fueran parte de mi familia. Cuando me dicen que vivo sola, respondo que vivo con Román. No sabes el lío que arman Román, Pepe…

¿Le coges cariño a los personajes? 

Totalmente, claro, y no puedo hacer personajes negativos. Pepe, por ejemplo, debería haber sido negativo y suicidarse. La mitad del libro lo había calculado así, pero no pude. ¿Cómo este tipo tan estupendo, que está saliendo adelante y es leal y amigo de sus amigos, va a suicidarse? Él tiene que vivir y ser el que le vaya mejor de todos, surgir de sus cenizas. Los quiero mucho a todos mis personajes. Separarme de ellos es un gran dolor. Es curioso, porque mis lectores, después de tantos libros, son fieles, y a veces vienen y me dicen: «¿Por qué no has sacado a Matilde en el libro? Pegaba mucho». Digo, «Matilde es la protagonista de Caballera, no existe en la realidad». Pero siempre me pregunto, ¿qué habrá sido de ella? No es que no exista, ¿entiendes? Es inventada, es un personaje de mi mente. Ya lo sé, pero a mis lectores también les pasa un poco lo mismo.

Me interesa esta joven, Teresa, llena de secretos que también es una bomba y un punto de inflexión para. Para el libro. ¿Puedes hablarme un poco más de ella?

Bueno, es un personaje fuerte, que podría ser antipático. Ella tiene sus convicciones. Muchas veces, en nombre de Dios, se matan mucho, pero también se convierten a los líderes políticos en dioses. El dios de Teresa era Stalin y la Unión Soviética. Era su cielo. Este tipo de militantes fanáticos era común en esa época. Pero ella lo reconoce en un momento del libro: «Mi única debilidad ha sido enamorarme de ti». Hubiera sido una Pasionaria, seguramente. Si su amor por otro hermano la hubiera obligado, no habría tenido un hijo, sino a afincarse en un lugar y, al mismo tiempo, abrir su corazón y su ideología a la amistad con personas que no tienen nada que ver con ella. La trayectoria de Román y su final también influyen para que se convierta en una persona más humana. La evolución de Teresa, que he conocido comunistas como ella en la época de Franco, me parece fascinante. Había comunistas fanáticas que hablaban de la Unión Soviética como si fuera el paraíso. Supongo que se llevaron una enorme decepción cuando la visitaron. Pero he conocido mujeres que parecían no tener sentimientos y luego se enamoraban, tenían hijos y las mismas debilidades que todos los seres humanos.

He visto que en algunas entrevistas has dicho que las mujeres fueron la verdaderas perdedoras de la guerra. ¿Cómo abordas los personajes femeninos y también esa temática?

Bueno, mira, en el pasado siglo escribí una biografía de Quico Sabaté, el último guerrillero con el que tuve la oportunidad de hablar y entrevisté a muchas refugiadas españolas en Francia, que ya han fallecido y con las que ya no puedo hablar. Pero lo que me contaron influyó en personajes como Teresa. Ellas explicaban que, en España, tenían roles de liderazgo, dirigían brigadas y equipos en el frente, pero una vez en Francia, se veían obligadas a realizar trabajos domésticos, limpiar suelos, cuidar ancianos para mantener a sus familias. No podían embarcarse en los barcos exiliados a América sin un hombre acompañante, aunque fueran con sus hijos. Además, participaron activamente en la resistencia, luchando en el frente. El papel de estas mujeres apenas se reconoce. Si lees cualquier libro, siempre son los hombres los protagonistas. Recorrí todos los memoriales de guerra franceses, y muy pocos mencionaban a mujeres guerrilleras españolas. Incluso algunas guerrilleras eran atribuidas erróneamente a hombres franceses en los memoriales. Puede que haya sido corregido desde entonces, pero cuando revisé esta información, apenas se destacaban a hombres españoles y a mujeres, prácticamente ninguna.

Como finalista del Premio Planeta en 2014, ¿sientes presión cada vez que sacas algo nuevo?

La presión se siente siempre. No es lo mismo para un escritor personal que para un administrador, un escritor. Algunos ni siquiera lo mencionan. Yo me pongo nerviosa. Por ejemplo, cuando iba a sacar mi libro y otro escritor iba a lanzar el suyo más o menos en la misma fecha, lo llamé y le pregunté: «¿Estás nervioso?». Y él respondió: «¿Por qué?». Dije: «¿Estás a punto de sacar algo?». Y me dijo: «No, esto es cosa de la editorial. Yo ya he escrito el libro y ya me desentiendo». Pero pensaba para mis adentros que mentía como un bellaco, porque ahora lo veo en todas las entrevistas y en todas partes. Todos sentimos mucha presión. Yo siento muchísima. Soy muy responsable. Hay tantas personas involucradas en estos proyectos. Primero yo misma, un año y medio o dos años de mi vida de trabajo, luego la editorial, los libreros, hay mucha gente. Quieres contentar a todos, quieres que todos los libros salgan bien. No sé. Ahora estoy leyendo la biografía de Charlotte Brontë, escrita por otra autora de la época victoriana, y es buenísima. Te la recomiendo porque refleja los mismos dolores, miedos e inseguridades que tenemos cada vez que lanzamos un libro. Ella también los experimentaba en su rectoría de un pequeño pueblo, llamando a sus editores y preguntando si se vendería. Si tuviera que dar entrevistas en los periódicos, lo haría, a pesar de ser muy retraída. Hay que hacerlo. Realmente, como decía García Lorca, cuando él llevaba sus poemas y obras de teatro por todos lados, iba al frente y a los centros de cultura para leerlos. No los leía, y cuando le preguntaban si venía a publicitarlos, él decía: «No vengo a defenderlos, vengo a presentarlos». Es un poco eso lo que siento.

¿Influye mucho el hecho de ser periodista para escribir?

Pues me influye para mal, porque aunque el periodismo y la literatura parecen dos oficios muy cercanos, son totalmente diferentes. Hay muy buenos periodistas, malos novelistas y buenos novelistas a los que les dan una columna de premio y no tienen ni idea, no saben sintetizar en una columna. Esto lo estamos viendo en la prensa diaria. Al menos yo lo veo continuamente. Los primeros capítulos de mis libros siempre los tengo que desechar porque están demasiado impregnados de periodismo, y no me doy cuenta hasta que repaso todo el libro. Digo, no, este primer capítulo fuera, porque ahí se nota que soy periodista. Aprender a hacer los dos oficios, tener paciencia, entender que el ritmo es distinto, ha sido un desafío. Creo que a algunos periodistas que no son buenos novelistas les cuesta adaptarse al cambio de ritmo, acostumbrados a escribir 900 palabras en una columna y de repente tener que escribir 100,000 en una novela. Se aburren, y yo he tenido que adaptarme a los dos ritmos. Al final, creo que lo he logrado, y eso es bueno, de verdad.

¿Cuáles son los proyectos que tienes en mente? Si puedes adelantar.

Algunas veces, en estas solitarias noches de hotel durante la gira, se me ocurren cosas, la verdad. Se me van ocurriendo, no sé, no lo sé. Pienso en un libro más intimista. Este libro me ha costado muchísimo, he sufrido mucho escribiéndolo. Quizás ahora volvería a una historia más intimista. También me tienta hacer alguna biografía, que también me gusta mucho. Hacer biografías también me tienta. Estoy con muchos proyectos, eso desde luego. No tengo muchas ganas de ponerme a escribir residencia. Bueno, soy periodista, seguiré escribiendo, evidentemente, pero el libro, la literatura, volver a eso. Para mí, escribir un libro es como tener un país. Estar en mi país, mi territorio es el del libro, y el mundo ya puede hundirse. ¿Entiendes? Estaría ahí con mis personajes y mi libro, tranquila y feliz. Quiero volver a mi país, a mi patria, a ese territorio, al mío que es el de la literatura.