Cuando, en los albores de su vida de jubileo profesional, el autor de EL ÚLTIMO MORISCO, Diego Ramos comienza a estudiar la genealogía de su familia se encontró con que en el marco de esa búsqueda el árbol en vez de ir abriéndose, a medida que se acercaba al siglo XVI se iba cerrando. Los antepasados eran cada vez menos. Ante ello comenzó a hacerse preguntas y entre algunas respuestas pudo percatarse de que una de las causas fundamentales fue la decisión del Rey Felipe II tras finalizar la guerra de las Alpujarras, de expulsar a todos los moriscos del levante almeriense y parte de Granada. Así, el pueblo de su padre (Sorbas) y el de su madre (Lubrin) quedaron totalmente abandonados. Ese fue el revulsivo que le impulsó a contar esta historia. El autor descubre por ejemplo que es tataranieto de repobladores que en 1573 repoblaron estas dos villas.

Decide pues comenzar a informarse, a compilar datos y tan prolija documentación recopilada a lo largo de 10 años de trabajo de investigación, de campo, en archivos parroquiales y con historiadores, dará como resultado esta importante y necesaria novela en el campo del género de la novela histórica.

Aun cuando nunca se propuso en su vida ser autor literario, considerando que no estaba predestinado a ello, a diferencia de los escritores profesionales que buscan historias para novelar, en su caso es la historia la que lo buscó a él y así, se ha hecho escritor para contar aquella historia tan suya, de los suyos. Su aval, la necesidad de ponerse ante el papel era la de contar lo ocurrido antes de la expulsión de los moriscos de 1609, de la que se ha escrito mucho, pero poco sobre la deportación de centenares de miles de inocentes acaecida treinta años antes.

En la novela además de los citados pueblos de Sorbas y Lubrín, con distintos escenarios, también se paseará el lector por Mataró, Vera, Lorca, Carboneras y El Carpio de Córdoba.

Conoceremos de la mano de Diego Ramos, las andanzas de dos jóvenes cuyas vidas se ven sacudidas por la guerra. Dos jóvenes de humilde cuna, Khalil y Dídac, a quienes la guerra ni les va ni les viene pero que viéndose pillados en el engranaje fratricida de su crueldad, intentan sobrevivir de la mejor manera posible. Dos jóvenes que se encontrarán a lo largo del camino con seres mezquinos y ante situaciones que habrán de complicar su existencia. Sin duda, a través de las 442 páginas de EL ÚLTIMO MORISCO, el lector vivirá la intrahistoria de la guerra de las Alpujarras, unos hechos que de sabidos olvidados o quizá nunca contada con la vívida intensidad narrativa y la pasión que le ha puesto el autor en cada página, en cada párrafo, en cada uno de los 61 capítulos en que ha concebido la novela.

Con exhaustivo rigor histórico enlazando tramas, creando y dando vida a los personajes ajustando el entretenimiento novelado con los hechos históricos, se contempla en las páginas de la novela una visibilización de la crueldad de la que podría denominarse la primera guerra civil española. Nos participa el autor que obviamente los contendientes de aquella guerra de la Alpujarras no eran los moriscos que cruzaron el estrecho en el 701, sino moriscos, conversos de musulmanes, pero que desde el punto de vista étnico eran “españoles”, igual que los reconquistadores, estos procedentes del norte. Como tal novela histórica los grandes personajes como don Juan de Austria, el duque de Alba, Aben Humeya, el Marqués de El Carpio, entre otros, pasarán por las páginas de EL ÚLTIMO MORISCO, junto a los principales protagonistas, completando la nómina más de 110 personajes, entre los que los hay de despreciable calaña, pero también heroicos.

No obstante tanto sufrimiento como se desvela en la novela, tanta crueldad ya citada, se vislumbra que el amor también tiene lugar, lo cual sin duda, abrirá paso a la esperanza y quizá corran al fin buenos vientos. Propone el autor una invitación a recapacitar, pues es de común sentido que “los pueblos que desconocen su pasado están condenados a repetirlo”. ¿Cabe pues esperar que no se repita la historia? Es esta una novela con ventana abierta a la historia, un antídoto para interpretar las amenazas del mundo actual que nos propone la reflexión como arma para poder combatirlas, una novela que quizá, y sin quizá, mereciera reflejar sus páginas en las pantallas del cine. Así lo estimo, así lo espero. Mientras tanto, léanla, no les defraudará.

Tuve la fortuna y manifiesto con ello mi agradecimiento al autor, de conocer el manuscrito antes de su publicación, pues tuvo a bien ofrecérmelo como a otras cuantas personas, sin duda mejor preparadas que yo, para que le manifestara mi opinión y crítica, en su caso, tanto literaria como respecto al rigor historicista que tanto le preocupaba. No sé si pude contribuir a descargar inquietud en su ánimo, pero si comenté al autor la importancia de que el género novela histórica contara con EL ÚLTIMO MORISCO especialmente por la época y hechos que pone de manifiesto, escasamente novelados. Respecto a su valoración como literatura, no hay más que sumirse en su lectura y dejarse atrapar por una narrativa viva, veraz, amena y subyugante para apreciar el arte de la utilización de los precisos verbos, el arte de la expresión escrita, con excepcional dominio de los diálogos tratándose como se trata de un escritor novel. Una escritura además con descripciones inteligentes donde los acontecimientos dramáticos narrados se cruzan con situaciones a veces burlescas o risibles dichas con la sutileza del galeno que trata la herida o la brecha provocada en cruenta batalla. Despoja en fin de hierro aquel dramatismo, aun cuando no menoscaba describir “cadáveres de inocentes a medio enterrar en nevadas cunetas”.

 

Autor: DIEGO C. RAMOS

  • Edita: DIEGO C. RAMOS
  • Nº.  Páginas: 442
  • Fecha lanzamiento: noviembre 2022
  • Género: narrativa histórica
  • Época de la novela: Siglo XVI
  • Localización de los hechos: Sorbas, Lubrín, y otros.