La vida es muy puta y aunque nos putea de manera inteligente, al final nos hace pasar malos momentos con un objetivo muy claramente determinado por ella, y es cuando creemos que el mundo se acaba en esos instantes, que ya hay más luz más allá de esa oscuridad, es cuando viene el destino y nos regala magia, esa magia tan sorprendente e inesperada y en ocasiones casi irreal, que nos hace sonreír y aunque esa sonrisa sea sólo por un momento, nos da la fuerza suficiente para hacernos creer que sí, que conseguir lo que nos propongamos es muy posible y que, aunque al principio veamos todo complicado, luego esa misma magia nos hace verlo todo fácil y alcanzable.

El proceso de publicación de mi primera novela negra “Clandestina” publicada en Caligrama Editorial (Penguin Random House) ha sido exactamente lo mismo que os acabo de contar sobre la vida. Resumiendo: escribir es mi vida y publicar es mi destino.

Yo nunca había publicado una novela antes de “Clandestina”, por lo que, como muchos otros autores jovenes noveles, podéis imaginar los años que he vivido con dos empleos. Mi empleo de asalariada que, a pesar de la precariedad, deberiamos ser correctos y decir que me daba de comer: el de más de ocho horas de oficina, y, luego el empleo que alimentaba el alma y me daba de comer emocionalmente: la literatura. Puntualmente debía añadir otros empleos, colaboraciones extras para sobrevivir en ambos empeños, por eso digo que la vida es muy puta a veces, y nos cuesta demasiado caro, a veces, sobrevivirla.  Después de todo lo vivido, a veces me cuesta discernir cuál de todos los empleos llevados a cabo son los más importantes para sobrevivir a la vida, a la puta vida.

Sin duda, aquellos fueron días duros, de muchas horas de trabajo en soledad y de incertidumbres diversas sobre el futuro más inmediato.

Primero fue un trabajo exhaustivo con la redacción: necesitaba escribir, y escribir de manera profesional siendo autor novel sin publicar, es muy, muy complicado. No es fácil escribir al finalizar las horas interminables e intensas de oficina, al volver a casa tras horas de atasco en la autopista y tras levantarte muy temprano para evitar las inevitables malditas colas en la autopista, aunque deespués de días así es realmente cuando más necesitas escribir.

Y los que escribimos, necesitamos escribir por muchas razones indescriptibles, tantas como putadas hay en la vida y por supuesto, en ocasiones, por todos los momentos mágicos que el destino también nos regala. No acabariamos nunca de decir porque los escritores necesitamos escribir, me atrevería a decir que es algo inexplicable realmente.

Yo escribía, escribía mucho y continuaba escribiendo, incluso en los momentos más dificiles y cansados, ahí estaba, escribiendo en mi portátil, porque era lo que necesitaba, lo que el corazón me clamaba, lo que mis manos necesitaban hacer y al final me dí cuenta que, tras tanto escribir, tenia una novela.

No era premeditado, ni  tampoco seguía ninguna estrategia, simplemente escribia, quería que fuera una historia chula basada en intrigas de actualidad y, en espionaje, porque me gusta el género negro. Siempre he sido muy de acción, y de leer libros de los que atrapan, ya sean por la acción dinámica o por la buena literatura, y después de tanto leer libros de todo tipo, necesitaba escribir la historia que me atrapara a mi, porque tampoco quería dejarme escapar yo misma entre los recovecos de los sueños, y así fue como Irina Paulova y yo nos conocimos. Tras un día dificil de trabajo en la oficina, como recuerdo todos los días lo fueron en aquella época, a altas horas de la madrugada aquella espía rusa apareció en mi vida, con una inteligencia psicópata, un poco dura, y totalmente criminal se deslizo por las neuronas de mi mente hasta llegar al teclado de mi ordenador por las yemas de mis dedos, así fue como llegó Irina Paulova a mi vida, acompañada del resto del equipo de espías internacionales: Ingrid Freya, Lea y Piero entraron a formar parte de mi vida.

Todo ellos me acompañaron durante muchas noches en la que, por supuesto juntas, matamos políticos corruptos, evidenciamos jefes mediocres, y haciamos pesercuciones en moto a toda velocidad, y mientras, al amanecer, las horas de retención con el coche en la autopista camino a la oficina se sucedían, mi mente se desplazaba por los atardeceres de Venezia, la playa de Barcelona o las calles de Amsterdam y Bruselas junto a mis espías. De manera inconexa a veces, con una clara intencionalidad otras, de denuncia del poder injusto y corrupto, de las injusticias que viven muchas mujeres, de la sensación de mentiras y desagravios, de los escandalos sexuales y politicos,de las estrategias del poder y de los juegos de vanidad que luego sucedían, uno tras otro, y velozmente en mi novela.

Escribía continuamente: por la noches y durante los fines de semana, a veces en mi ordenador, a veces en libreta, otras en el móvil anotaba detalles rápidos, inspiraciones impetuosas.  Durante meses, y meses, algun par de años, mi vida fue escribir sobre Irina, Lea, Ingrid y Piero, sobre Marc Llach, Pol Rivelles, de forma “Clandestina”, como muchas de las tramas de mi primera novela, porque, hasta que empecé a hacerlo público en mis redes sociales, poca gente sabia que yo escribía y que escribía en serio, con ánimo de seguir escribiendo, con intención de publicar y de seguir publicando.

Escribí hasta que creí la historia acabada. La envié a algunos agentes literarios, con la esperanza de que gustara, y como siempre ocurre cuando eres un “Don Nadie” que díria Galeano, un autor novel en este caso: los días sucedían sin respuesta.  Hasta que la escritora emprendedora que llevo dentro me gritó desde dentro que ya no esperaba más y que autopublicara, que sino ella me abandonaba, y como yo no quiero perder a esa escritora valiente y emprendedora que habita en mí jamás, así fue como llegó a mi la magia del destino: publicar con Caligrama Editorial, por muchos motivos, entre ellos y quizás el más importante: profesionalidad.

Empezamos el arduo recorrido de la publicación profesional: que si informe literario, que si reescribir, que si correción, que si entregar, que si correción, que si otro informe literario más y vuelta a reescribir, y vuelta a corregir y a puntear, y que no me olvide: luego las galeradas y más galeradas, galeradas sin fin una noche y otra y otra más, y, en paralelo: que si el book trailer y que si la comunicación y que si la portada y la contraportada que si..¡ qué se yo! ¿algo más? ¡Ah claro! Quisé hacer bien mi web y la comunicación, y también fotografias profesionales para toda la campaña de lanzamiento, y que más…¡claro! La presentación que fue genial en el “Club Natación Terrassa” y lo agradecida que estoy con ellos, y después toda la promoción con la prensa de la mano de “We Are Centric”, todo de la mano de Jesús Oliver y Carlos Parrot: que si radio, que si televisión, que si revistas y diarios que si …¿Qué sé yo?  Esa es la magia del destino, a todos esos momentos me referia yo al hablar de magia.

“Clandestina” gusta de verdad a  todos los que la han leído: familiares, amigos, lectores y periodistas ¿ qué más podía pedir yo?

Y llegó también Katiuscia Daricci, traduciendóme Clandestina en italiano, que lo llevamos entre manos, y es que Àlvar Masllorens ya la tradujó al catalán, ahora toca italiano y también inglés, que ahí estamos.

Y sé que llegará también la segunda de “Clandestina”,  que aún está por “bautizar”, y la tercera que ya  oigo los motores rugir en mi mente.

Porque mereció la pena “Clandestina”, ahora continuo escribiendo con gusto, pero además es que  ahora también me lo piden mis lectores, mi amigos lectores y, también, esta puta vida, este mágico destino.

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