Hoy es uno de esos días de diciembre en los que el olor a café tiene más de un significado. Es charla, es compañía, alguna sonrisa y algún “uff como quema esto». Sentada en la terraza del Café Gijón tengo el honor de compartir café con el escritor y periodista Antonio Pérez Henares. Ambos sostenemos entre las manos un café y un té que palían el frío ambiente y aportan calor a la conversación, mientras decenas de hojitas otoñales, del árbol que nos observa, caen sobre nosotros. En realidad, creo que quieren unirse a la charla y no encuentran mejor forma de hacerlo.

Ante las preguntas de la entrevista, él responde con notable sinceridad. Todas y cada una de sus respuestas están cargadas del apasionamiento de quien vivió tiempos difíciles y la ilusión de iniciar  nuevos proyectos. Entre ellas va dejando escapar anécdotas de juventud, experiencias vividas, que desde estas líneas agradezco profundamente  comparta conmigo. A su lado, sientes revivir una de aquellas tertulias literarias donde hablar de letras era una necesidad, charlar sobre vivencias un desahogo y recordar lo que pudo ser y no fue, el acicate para conseguirlo.

Escuchándole voy empapándome de historia de España, la que se escribe con minúsculas o con mayúsculas y sobre todo, de aprendizaje. Hoy quiero presentaros a Antonio Pérez Henares.

 

EL HOMBRE QUE HAY ENTRE LAS LETRAS DEL ESCRITOR

 

¿Qué mejor forma de conocerle que a través de sus letras? Para ello recurriremos a parte de su bibliografía.

CANCION DEL BISONTE. Novela ambientada en el Paleolítico donde escribes: “Si hubo un tiempo en la historia de la humanidad en el que hubiera deseado haber vivido, no es otro que el de las primigenias hogueras, la verdadera edad de oro de los hombres”

 

Es inevitable identificar estas palabras con una imagen de un contador de historias al ritmo del crepitar de una hoguera. Pero, y si solo hubo silencios ¿te hubiera gustado igual?

Es una hipótesis imposible. Nunca se puede entender a la humanidad sin hablar. El ser humano es alguien que habla, es mas creo que nunca lo hicimos tanto entre nosotros como en aquel momento. Lo que nos define es la comunicación y en esas hogueras la comunicación era continua, pues hay que tener en cuenta que carecían de tele y eso es una gran ventaja. Además tenían fuego, algo que invita al ensimismamiento, pero también a compartir recuerdos. En el contar es donde esta lo más humano.

La humanidad ha ido desarrollándose a base de la trasmisión de conocimientos y de experiencias por parte de unas generaciones a otras. Un padre no es igual que el hijo, ni el maestro igual que el alumno. Pueden colaborar pero no son iguales. Esto es romper el principio de la humanidad, es decir la trasmisión de conocimientos y experiencias. Creo que una de las estupideces más grandes es romper esta idea. La civilización humana, sobre todo en Europa y en las últimas generaciones, está cometiendo una serie de errores, intentan destruir la propia base de su generación, a la que por cierto parecen odiar. Cuando más libres han sido, parece que, no solo quieren talar el árbol sino arrancar sus raíces mas profundas. No entiendo ese empeño enloquecido en destruir lo anterior.

 

En numerosas ocasiones has nombrado a tu abuelo entre palabras de devoción. Al escuchar la pregunta anterior, ¿se te ha pasado por la cabeza que ese contador de historias fuera él?

Mi abuelo esta en el principio de todo lo que he escrito, porque él era un extraordinario contador de historias y además, lo hacía al lado de una hoguera allá en el pueblo, durante aquellos días de invierno. El nos contaba historias de abuelos y bisabuelos con narraciones increíbles, haciendo pausas, dejándolo de pronto en lo más alto, es decir creando un ambiente alrededor de la historia donde nuestros antepasados eran los más altos y los más valientes. Recuerdo que en una de ellas hablaba de mi bisabuelo y un lobo. Al parecer, el hombre se quedó dormido y unos lobos acechaban. En ese momento de la narración mi abuelo se detenía, cogía un sarmiento y le quitaba la espuma al caldo que cocía para los cerdos… Nosotros, ansiosos por conocer detalles le preguntábamos, “¿qué le pasó?” Entonces él tras una pausa teatral, respondía: “¡pues nada! Los lobos se acercaron al olfato de sus albarcas hechas con piel de toro. Él estaba tan dormido que se las quitaron y no se enteró.”

Disfrutábamos mucho con aquellas historias. En otra ocasión me recitó el romance de la loba parda… que por cierto, conozco de memoria.

 

EL REY PEQUEÑO. Un libro donde tu admiración por las mujeres queda patente a través de una juglaresa, un personaje que muchos descubrimos contigo. En otras aparece la madre naturaleza, la diosa tierra… ¿Qué sientes al ver el feminismo radical de hoy en día?

En mis novelas aparecen personajes femeninos considerados muy fuertes y muy enteros. Sabemos que el Paleolítico fue el momento de mayor igualdad de sexos de la historia de la humanidad, pero cuando llegamos al Neolítico hay un elemento diferenciador.  Se estabula a la mujer igual que se hace con la caza. Esta última para convertirla en ganadería y lo hacen con la intención de trasmitir la propiedad de la tierra a unos hijos. Efectivamente, la mujer pasa a estar bajo un dominio y sumisión terrible a lo largo de los siglos.

Reconozco que en los últimos cien años ha habido un gran avance en la batalla por la igualdad en el mundo occidental, en el democrático, en el mundo libre en general. Me apena que precisamente aquí, el feminismo haya llegado a ser un disparate verdaderamente ridículo. La lucha feminista es igualdad y lo que ahora se pretende, con un movimiento absolutamente delirante, es dar la vuelta a la tortilla, retrotraerse y negar derechos a los hombres. Esto me parece una barbaridad, una ruptura con el principio de esa lucha por la igualdad que ha sido tremendamente positiva para la historia de la humanidad. Es algo que le hace daño. Debemos tener claros los conceptos, feminismo es igualdad, machismo es privilegio de los hombres y hembrismo es privilegio de mujeres por el hecho de serlo. En fin, confió en que esas modas pasen pues aún queda mucho por hacer y la situación de la mujer es realmente atroz en gran parte de la humanidad.

  • TIEMPO DE HORMIGAS. El prologo se inicia con las siguientes palabras: “La libertad está en peligro, la libertad de algunos, claro. La de los demás es la que queda prohibida, pues los liberticidas, la suya no solo la ejercen sino que no le ponen límite alguno”.

Cuando crees que ha estado más en peligro tu libertad, ¿en aquellos años de universidad o en estos días de hoy?

Viví y sufrí una dictadura. Que nadie niegue esa condición a aquel momento porque fue terrible. Llegó tras un golpe de Estado y una Guerra Civil. Después vino lo que todos reconocemos como la reconciliación nacional, algo importantísimo y que por desgracia, hoy se está destruyendo… siempre recordare aquel discurso de Camacho sobre la amnistía. Hoy hay quienes intentan cargarse una política de reconciliación donde estuvimos todos.

En aquellos años la censura era tremenda, la libertad estaba cercenada y combatimos contra ella, cada uno en la medida de sus fuerzas. Éramos pocos y luchamos por la libertad. Yo no llegué a Carabanchel pero estuve detenido ocho veces en comisarías, calabozos .. pero otros sufrieron la represión de manera más grave perdiendo hasta la vida. Se lo que fue aquel momento. Ahora, curiosamente, ochenta y tantos años después de la guerra y casi cincuenta de la muerte del dictador, hay quien anda todo el día resucitándolo porque en los ochenta y los noventa, Franco había desaparecido de la vida pública española. Efectivamente éramos mucho más libres en ese momento, pero se abrió la espita del odio que solo busca tensión y enfrentamiento en contra de la reconciliación nacional. Negar que en ambos lados hay asesinos y asesinados, víctimas y verdugos, es negar  una evidencia. Me quiero quedar con esos españoles que combatieron en un sitio y en otro con una valentía increíble porque para combatir hemos valido mucho. Espero que no tengamos que hacerlo nunca mas.

 

En este libro también escribes: “… termitas que devoran la historia para luego como un rumiante vomitar una nueva” Ante el futuro de nuestros hijos  por la ingesta de esa nueva Historia, ¿te sientes optimista porque aún hay lucha o pesimista porque es imposible vomitar dos veces el mismo alimento?

Comienzo a ser optimista porque estoy viendo una respuesta desde la base, desde la gente que se niega a que le borren la historia, que se niega a que insulten a sus abuelos, cuando esta nación tiene un pasado   inaudito, aunque solo fuera por una cosa, y es que es la nación que mas ha cambiado la historia del mundo. El descubrimiento de América lo hizo nuestro país. Fue un cambio radical por pasar a ser el doble de lo conocido y porque a partir de entonces nada volvería a ser igual. Hablamos de un hecho trascendental y determinante. Hoy se cuestiona, bajo la acusación de genocidio, invasión… pero es ridículo pues no se puede juzgar bajo los parámetros y la visión actual.

EL PERIODISTA QUE FIRMÓ PALABRAS PROHIBIDAS

Se dice que Chany es un apodo que recibes desde tus inicios en el PCE. Entre aquella primera vez que lo escuchaste y ahora, ha pasado mucho tiempo y muchas cosas tanto para España como para ti. ¿En algún momento has sentido añoranza?

 En realidad Chany procede de los años en los que viví en Durango. Al regresar a Guadalajara tenía un potente acento vasco y un profesor de dibujo, don Rosendo, entendió que por ese acento, Chany era algo que sonaba a vasco y comenzó a llamarme así. De ese modo todos mis compañeros hicieron igual. Más tarde con dieciocho años entre en el partido comunista, pero ya antes trabajé como periodista. En honor a la verdad he de decir que me hice periodista por querer ser escritor. Mis inicios fueron en el Instituto Brianda de Mendoza de Guadalajara. Allí monte una pequeña revista llamada La Palmera. En ella escribi un artículo de quien ha sido un grant referente para mi y de quien he escrito la única biografia, estoy hablando de don Antonio Buero Vallejo. Fue censurado por tratarse de él, a pesar de ser un referente en la vida cultural. Años después, al escribir su biografía, Antonio me pidió  que no incluyera esa cuestión porque ya estaba bien de enfrentamientos. Esto dice  mucho de su gran calidad humana.

 

Entiendo que elegir es difícil, pero ¿Diario PUEBLO o la televisión?

En Pueblo entré con diecisiete años. Lo añoro por la gente que allí conocí, por los amigos, por el mundo del periodismo, por todo lo que aprendí y porque una edad como esa siempre se añora. Aquello fue una gran escuela de periodismo que nos enseñó a solapar la censura. Aprendíamos mucho… con esta reflexión Antonio esboza una sonrisa nostálgica y exclama: por entonces temías más al redactor jefe que a Dios

EL ESCRITOR QUE VA MÁS ALLÁ DE ESCRIBIR

En la actualidad eres el Presidente de la Asociación Escritores con la Historia, donde autores de renombre en el panorama literario español se agrupan bajo un mismo objetivo: “dar luz a la verdadera realidad histórica”. Ser la cabeza visible, pionero  y último responsable del proyecto acarrea un grado de responsabilidad importante, algún sinsabor y numerosos momentos de orgullo propio y compartido.

Comencemos por el principio. Te he escuchado decir que fue tras una Feria del Libro en Madrid tomando un vino con otros escritores, pero dime: ¿Cuántas vueltas le habías dado antes de lanzar la idea a tus amigos y compañeros de letras?

De aquel día recuerdo a Javier Sierra, Santiago Posteguillo, Juan Eslava Galán… Inmediatamente después hable con Isabel San Sebastián y poco tiempo más tarde con José Calvo Poyato, Almudena Artiaga y así comenzó todo.

Es verdad que ya le había dado vueltas al asunto de el tratamiento que estaba sufriendo la Historia, y viendo que la novela histórica estaba tomando una relevancia tremenda y sorprendente, escribí un manifiesto. Para ello tuve en cuenta que debía partir de un planteamiento originado en el conocimiento, que éramos novelistas, aunque también contábamos con historiadores, pero sobre todo sin maniqueo, ni utilizar recursos como las grandes glorias de antaño.  Nos pusimos a andar y a día de hoy, estoy muy orgulloso.

 

Han pasado tres años desde aquel día y una pandemia de por medio, ¿merece la pena complicarse la vida en divulgar la verdad entre tantos oídos sordos?

Si, merece la pena, aunque a veces es muy duro. Una de las mejores decisiones que he tomado es abandonar las tertulias de televisión. Desde el enorme respeto por mis compañeros, existe quien divulga información pretendiendo ser referentes de opinión, cuando en realidad es degradante. Todo esto se convierte en un espejo que contribuye aún más a ese deterioro. No me gusta, es repulsivo.

Hay periodistas, verdaderos profesionales y muy serios que se han puesto frente a la propaganda brutal y sistemática, entre ellos cabe citar a Vicente Vallés,, Alsina, Carlos Herrera, Ana Rosa Quintana, entre otros muchos.

Llegamos al final tras una mañana que pasa rápido. He descubierto en Antonio al escritor con “la mirada del lobo” hermanado al humano, el periodista y sus creencias, el hombre de letras y aquel que adquiere la  responsabilidad de divulgarlas. Un poeta, un cazador y un ecologista. El rio caudaloso de ideas que dividido en varios afluentes, va a parar al mismo mar, aquel que todos reconocen como el del sosiego ante el trabajo bien hecho y la conciencia tranquila. Antonio Pérez Henares refleja la transparencia que podemos admirar en el retrato que la Taberna Café Gijón  (calle Almirante 30, Madrid), luce orgulloso en una de sus paredes. (Foto de portada)

Muchísimas gracias! Ha sido un placer compartir café contigo.