Si preguntamos cuántos habitantes ha tenido el Palacio de la Moncloa, responderán siete presidentes. Los más agudos pensarán en una pregunta trampa y al número le añadirán esposa e hijos  y por último, recordarán al servicio doméstico. ¡Ah! dirá alguien, y los funcionarios también, ya sabes: secretarias, bedeles, administrativos, asesores…. Pero, estos últimos ¿están dentro o fuera de Palacio? ¿Conviven con el Presidente y familia? Y si así fuera, ¿se cruzan por los pasillos con los hijos? ¿Han visto travesuras de niños y escapadas clandestinas de adolescentes?  Desde que la democracia llamó a las puertas de España, conocemos la cara pública, serena y formal de los diferentes Presidentes del Gobierno, así como la de mujer e hijos, (con alguna foto más seria y conveniente que otras, pero eso es otra historia). Existe una vida privada y otra pública discurriendo a la vez entre las paredes del Palacio. 

La Semana de Novela Histórica de Cartagena ha invitado a Ángeles López de Celis para impartir una conferencia: “El Palacio de la Moncloa y sus inquilinos. Una historia contada desde dentro” el próximo viernes 30 de septiembre. En ella conoceremos la respuesta a estas preguntas y  por supuesto muchas cosas más.  

Con la pluma suelta, limpia y ágil de la autora he podido conocer a los protagonistas y actores secundarios, tan necesarios los primeros como los segundos, que pusieron en marcha la maquinaria para transformar una dictadura en una democracia de hecho y de derecho.  Ángeles nos cuenta el desarrollo de los mismos desde dentro y cuál fue su participación en momentos tan importantes como: la formación de las Comunidades Autónomas, la descentralización, la colza, el regreso del último exiliado –Guernica de Picasso, la entrada en la OTAN, el paso del papel de carbón de la máquina de escribir o el teléfono rojo a la era de la informática, el golpe de Estado del 23-F, el terrible asesinato de Miguel Ángel Blanco…

Ángeles López de Celis llega a la Moncloa en calidad de funcionaria en abril de 1976, mientras estudia la carrera de Psicología, para marcharse en el 2010 tras el Gobierno de Zapatero. Pocas personas pueden presumir de una labor más objetiva, pues ella ha servido a Gobiernos de izquierda, de centro y de derecha. Y todo ello junto a hechos y sucesos, anécdotas y vivencias personales que nos cuenta en un libro con un título tan sugerente como es Los Presidentes en zapatillas. Y por si fuera poco, como ya sabemos que detrás de cada gran hombre hubo una gran mujer, completa la historia con la visión de quienes más cerca de ellos estuvieron, Las damas de la Moncloa

Contribuiste a solucionar problemas para los que nadie os había enseñado y para los que no estabais preparados. ¿Cuál recuerdas como el más angustioso? ¿y el más gratificante?

Hablamos de una época en la que todos tuvimos que inventarnos y reinventarnos, teniendo en cuenta la inexperiencia de España y de los sucesivos Gobiernos, tras cuatro décadas de dictadura. No había antecedentes como referencia, todo era nuevo. Cada paso que se daba, se cerraban los ojos, a la espera de las consecuencias y, en función de cómo se desarrollaran los acontecimientos, dar el paso siguiente. El terrorismo de ETA fue, sin duda, lo peor. Por más que se trabajaba, por más medidas que se tomaban, la historia de destrucción y muerte se repetía de nuevo. Lo mejor, ir tachando de la lista de tareas las que los españoles fuimos cumpliendo para que nuestro país se convirtiera en libre, democrático y moderno. 

¿Renunciaste a muchas cosas para servir a España?

Soy psicóloga y siempre quise ser docente. Mi sueño de juventud: dirigir un colegio. Nada de eso sucedió. En mi camino se cruzó Adolfo Suárez y ese hombre cambió mi vida para siempre. Nunca pensé en mi trabajo como una renuncia. Todo lo contrario, según fue pasando el tiempo, me sentía cada vez más partícipe de la construcción de la nueva España. Todo un privilegio, como trabajadora y como española. 

Hace años que dejaste la política y escribiste el libro. ¿Crees que la política de hoy en día tiene algo que ver con la de entonces o por el contrario ha cambiado demasiado?

Exactamente doce años. Y en este tiempo España y el mundo han cambiado tanto, que apenas es reconocible aquel espíritu de servicio que el ejercicio de la política requiere y que caracterizó aquella época. Las nuevas generaciones no saben ni de lo que hablamos. Sinceramente, la transformación de España ha sido milagrosa, teniendo en cuenta que pertenecemos a Europa y a la comunidad internacional de pleno derecho. Formamos parte del primer mundo, pero también hemos perdido cosas en el camino. Pero no es un problema que afecte a nuestro país, sino al nuevo orden mundial, que yo más bien califico como “desorden mundial”. Asistimos, sin duda, a la decadencia de Occidente.

Conociste tiempos en los que era impensable una mujer en el Gobierno.  ¿Crees que aún está lejano el día en el que una mujer presida el Gobierno de España?

De ninguna manera. Está más que demostrado que en España tenemos un buen número de mujeres perfectamente preparadas y capaces de asumir la cabeza del Ejecutivo. Es una cuestión de tiempo, pero yo me aventuro a afirmar que ese día está más cerca de lo que parece y que, además, será realmente beneficioso para la sociedad. Las mujeres pueden aportar, además de su formación y eficacia iguales que un hombre, dosis extra de sensibilidad, de esperanza, de empatía y de sentido de la justicia. Creo, además, por mi experiencia, que los egos de las mujeres suelen de ser talla S. No tenemos tan desarrollado el sentido de la vanidad.

Has escrito otros libros como La diputada. En este caso hablamos de una novela donde una mujer se ve sometida a una campaña de desprestigio. Hablas de hombres buenos y hombres malos, de tejemanejes y de conciliación laboral entre otros. Una historia que pudiera o no ser cierta. Bajo este prisma dónde te sientes más cómoda hablando de política ¿en la novela o en el ensayo?

En las dos vertientes. Reconozco que mis primeros libros no dejan de ser un testimonio casi periodístico de la historia de España más reciente. Es mi vida, que discurre en paralelo con la transformación de nuestro país. Pero esa historia intramuros ya la conté y dejé un testimonio para el futuro, según me había propuesto como objetivo. Y me siento de maravilla cuando la gente se interesa por todo ello. Pero hoy, superada esa etapa, me siento mejor en el “territorio novela”. La ficción permite crear, imaginar, construir personajes y situaciones, aunque su escenario esté inspirado en hechos reales. La diputada es una buena muestra de ello. En cualquier caso, si alguien me quiere hacer una propuesta para escribir un ensayo, adelante, estoy abierta a todas las opciones. 

Sé que es difícil elegir entre papá o mamá, pero con quien te quedas ¿política o literatura?

Buena pregunta ! Yo he vivido la política en primera línea y desde muy joven, está en mi esencia, en mi ADN. No puedo separarme de ella, porque la política es la vida: lo que estudian nuestros hijos, el precio de la cesta de la compra, cómo nos atienden cuando nos ponemos enfermos, la pensión de nuestros mayores, etc., todo eso es política. Y siempre digo que en estos tiempos convulsos y confusos, cuando uno no sabe muy bien de qué lado está, solo tiene que mirar a los que están del otro lado. Dicho esto, amo la literatura, es mi vida, donde yo me siento en mi mundo, que es solo mío, soy feliz escribiendo… y, a pesar de que comencé muy tarde, ya no podría vivir sin escribir.  

¡Gracias querida Ángeles! Personalmente quiero manifestar que has sido un auténtico descubrimiento para mí, tanto como persona por tu humildad, sencillez, generosidad y cercanía, como por tu participación y divulgación de nuestra Historia. Ojalá muchos políticos copiaran tu sincera dedicación al servicio de España.