La séptima edición de Top Cocktail Bars reconoció este pasado lunes a más de un
centenar de coctelerías de España y Portugal. La nueva lista deja ascensos, primeras
estrellas y nuevas incorporaciones entre los proyectos cuya comunicación coordina
Amarguería: propuestas muy distintas entre sí que muestran hasta dónde puede llegar
hoy una carta de cócteles.

Ascensos y primeras estrellas

Uno de los ascensos tiene lugar en Madrid. Momus, el primer proyecto personal de
Alberto Fernández, sube a dos estrellas. En su local de Chueca, la técnica
gastronómica convive con la ironía y con una forma muy particular de contar historias
a través de los tragos. Su carta Involution. Revolution mira hacia los orígenes (también
los del propio bartender) para recuperar sabores y darles una nueva lectura.

El otro gran salto llega desde Pola de Siero (Asturias). El Patio de Butacas, el proyecto
de Alberto Díaz, alcanza las tres estrellas y sitúa a una localidad asturiana en el mapa
de la coctelería nacional. Su trabajo comienza cerca de casa, con materias primas del
entorno, pero no termina ahí: en Vínculos Invisibles, esos ingredientes de proximidad
sirven para evocar aromas y sabores de otras latitudes, una manera de mirar lejos sin
perder de vista el lugar del que se parte.

La lista concede también una primera estrella a Lovo. En el barrio madrileño de Las
Letras, el proyecto impulsado por Minerva Tapial y con Frank Lola al frente de su
dirección creativa de bebidas ha encontrado en Josephine Baker mucho más que una
inspiración estética. Su historia atraviesa una propuesta en la que la hospitalidad, la
libertad y el encuentro ocupan tanto espacio como el propio cóctel. La carta actual,
Tribu, utopía cultural, habla de diversidad y pertenencia desde la copa.

S U R U Cocktail Bar consigue igualmente su primera estrella, apenas un año después
de entrar en Top Cocktail Bars. Situado en Hotel Faro, a Lopesan Collection Hotel en
Gran Canaria, lleva a sus cócteles el paisaje y los productos del archipiélago. La
experiencia continúa fuera de la barra: los bartenders terminan los tragos en la mesa y
explican su elaboración al cliente, haciendo del servicio una parte esencial de la
propuesta.

 

Los nombres que se mantienen en lo más alto

En la categoría de las tres estrellas permanecen Angelita y Moonlight Experimental
Bar. El proyecto de los hermanos Mario y David Villalón sigue construyendo un
universo propio alrededor de tres palabras: ‘huerta, vino y cóctel’ y de los productos
que cultivan en su finca familiar de Zamora. La distinción se suma a su presencia en la
Guía Michelin y en The 50 Best Bars.

En Zaragoza, Moonlight Experimental Bar conserva también sus tres estrellas. Borja
Insa ha convertido cada nueva carta en una invitación a experimentar, cruzando la
coctelería con otras disciplinas y dejando espacio para la curiosidad del cliente. Este
año, su trabajo llega además a Entrecielos, el rooftop de Torre Melina Gran Meliá en
Barcelona, que se incorpora a la lista con una propuesta de cócteles creada por el
bartender.

Nuevas incorporaciones a la lista

Entre las nuevas incorporaciones figura asimismo 26 Cocktail Room, en Alicante.
Alessandro Esposito y su equipo han imaginado una isla como escenario de su carta neotropical: un lugar donde la fruta fresca, la técnica y la hospitalidad marcan el
recorrido. La entrada en Top Cocktail Bars llega en el mismo año en que el equipo ha
sido reconocido como Team of the Year en World Class.

También debuta Bar Central, en el Lopesan Costa Meloneras Resort, Spa & Casino de
Gran Canaria. Su amplio espacio funciona como lugar de encuentro para huéspedes y
público local, con una propuesta que va del aperitivo, los espumosos y los grandes
clásicos a las creaciones propias.

Completan la representación Planta Baja y The Circle, que mantienen su presencia en
la guía. En Madrid, Kevo Jacoby y Juan D’Onofrio han creado en Planta Baja un lugar
donde los cócteles, la cocina y el vinilo invitan a quedarse. En Barcelona, The Circle
está capitaneado por un equipo dirigido por mujeres, en un espacio que evoca los
bares clandestinos de los años 20.

El recorrido se completa con Spikes, el primer cliente de Amarguería en Portugal.
Situado en Vale do Lobo, en el Algarve, el restaurante combina su propuesta
gastronómica con una coctelería de autor inspirada en ingredientes locales y sabores
de temporada.