«Lo bello es difícil» (Hipias Mayor de Platón)

 

La pintura y la filosofía aunque no lo parezca tienen mucho en común, así en algunas ocasiones al estar delante un cuadro figurativo y de realización  técnica compleja, puede que se nos vengan a la cabeza las palabras con que Platón concluye su diálogo entre Hipias y Sócrates, diciendo “ Lo bello es difícil “ pero esta frase, que es tan cierta, podría cambiar totalmente su significado al ponernos delante de un cuadro de estilo pictórico totalmente diferente como uno abstracto de Mondrian, con el que se llega a la belleza no a través de elaboraciones complejas sino utilizando elementos pictóricos simples que son capaces de despertar en nuestro cerebro sensaciones sencillas y puras, por esto delante este tipo de cuadros es fácil que pudiéramos llegar a pensar justamente en lo contrario de la máxima platónica, en  que “lo bello es fácil o al menos no es difícil“.

Los cuadros de Mondrian que están constituidos solamente por líneas y espacios en blanco o llenos de colores primarios, actúan sobre nosotros con un mecanismo de estimulación cerebral muy directo llevándonos a la percepción de la belleza desde lo sencillo. También por esto puede que este tipo de pintura ejerza en muchas ocasiones un efecto relajante para nuestra mente.

Porque Mondrian con sus cuadros intenta llegar a nosotros de una manera directa sin crear ambigüedad en nuestro cerebro, estimulando simplemente nuestras sensaciones más primarias. Y podemos preguntarnos ¿qué es lo que pasa en nuestro cerebro cuando nos ponemos delante de un cuadro que esta constituido únicamente por líneas rectas y espacios en blanco o con colores primarios, como es el caso de la pintura abstracta de Mondrian?

Desde un punto de vista neurofisiológico el trabajo cerebral implicado en la percepción de este tipo de arte sigue un camino mucho menos complicado que el de la percepción del arte figurativo, pero como todos los mecanismos neurológicos, encierra también en sí mismo una gran complejidad. Desde luego el primer órgano que interviene en la percepción del cuadro es el ojo, y si repasamos su anatomía podemos ver que está constituido por dos lentes transparentes, una es la cornea y otra el cristalino, y una membrana fotosensible, que es la retina capaz de transformar la energía luminosa en energía eléctrica que viaja hasta nuestro cerebro a través del nervio óptico.

Para poder entender un poco mejor el mecanismo de percepción que se lleva a cabo en el ojo podríamos pensar que actuaría de la misma manera que una cámara de fotos de las antiguas, que tenían en su interior una lente (que sería el equivalente del cristalino y la córnea, elementos ópticos del ojo) y una película de impresión fotográfica (que se correspondería con la retina).( fig 1).

Figura 1

Sabemos que el mecanismo de percepción del cuadro comienza en el ojo, pero no termina en él, sino que es realmente en nuestro cerebro donde se lleva a cabo la asimilación de las sensaciones visuales que han sido captadas primeramente por el globo ocular.

Así los estímulos eléctricos creados en la retina viajan a través del nervio óptico y se proyectan en la corteza visual primaria, que se encuentra en el lóbulo occipital del cerebro, y es realmente allí donde se asimilan completamente las sensaciones implicadas en la percepción de la pintura. (fig 2)

Figura 2

Los cuadros abstractos de Mondrian a diferencia de otros estilos pictóricos en cuya percepción están implicadas estructuras cerebrales más complejas, utilizarían solamente los mecanismos cerebrales mas primarios que dependen únicamente de la percepción puramente visual que se lleva a cabo en el ojo y en la de la zona del lóbulo occipital del cerebro, que es donde se encuentra la corteza visual de asociación primaria.

Así Mondrian intentaría que llegásemos a la percepción de la belleza solo a través de las sensaciones puramente visuales y de las cerebrales más primarias y simples, sin tratar de que utilicemos nuestros recuerdos de la forma y del color, que ya existen en el cerebro, para poder llegar a la percepción de sus obras.

De esta manera con sus cuadros intenta que lleguemos a la belleza de la manera mas simple posible, estimulando en nosotros sensaciones visuales y cerebrales puras, quizás sea por esto, por lo que en ocasiones puede ser tan relajante para nuestro cerebro estar delante de este tipo de pintura. Pero la simplificación a la que llega Mondrian con su obra implica la realización previa de un mecanismo inverso muy complejo al pintar el cuadro, ya que el cerebro del artista para poder realizarlo ha de recorrer justo el camino contario del nuestro al mirarlo, es decir tiene que transformar la realidad que es compleja en simple, a través de la abstracción de lo visto.

Su mente tiene que recorrer el mecanismo inverso al que intenta estimular en nuestro cerebro con su obra, teniendo en primer lugar que asimilar el motivo y una vez logrado esto, eliminar en el todo lo accesorio, todos esos recuerdos que el cerebro de una manera innata siempre asocia a la percepción de las formas y de los colores realizando para ello un trabajo de asociación muy complejo. Y podremos comprender todos estos mecanismos estudiando la evolución de la pintura de Mondrian a lo largo del tiempo, porque el artista fue cambiando de un estilo pictórico a otro hasta encontrar su inspiración definitiva, primeramente fue un pintor naturalista, después fauvista y cubista, para encontrar su estilo final en la abstracción.

Piet Mondrian nació en Ámsterdam en una familia calvinista, fue maestro de primaria, pero a la vez dibujaba y pintaba, la mayor parte del trabajo que realiza en su juventud esta constituido por escenas campestres pintadas con un estilo impresionista (fig 3) o en ocasiones con un estilo próximo al movimiento fauvista o divisionista. (fig 4).

Figura 3

 

Figura 4

Él mismo escribe:

“Comencé a pintar en una edad temprana, mis primeros maestros fueron mi padre pintor aficionado y mi tío pintor profesional. Por entonces me ganaba la vida enseñando y haciendo dibujos comerciales, la experiencia fue mi único profesor y me di cuenta que mi trabajo comenzó a separase cada vez más de la realidad“.

De esta manera sus primeros cuadros están influidos por los pintores fauvistas o divisionistas, pero poco a poco fue evolucionando y llegó a ser capaz de pasar de la realidad natural a la realidad abstracta empleando mecanismos cerebrales de percepción muy complejos.

En el cuadro “Tarde“( fig 5) nos muestra un árbol pintado al crepúsculo y en el ya  podemos encontrar sus futuros desarrollos, empleando para pintarlo únicamente los colores rojo amarillo y azul, es decir  los colores primarios, que usa como colores simples ,comenzando  a servirse del método que ya  siempre utilizará para llegar a la abstracción, el de realizar distintas versiones del mismo cuadro. De este modo las ramas de árbol del primer cuadro (fig 5) se van convirtiendo primeramente en una red de líneas que se ramifican como una estructura independiente sobre el fondo del cielo, (fig 6) para posteriormente perder el color llegando a lo que  es en esencia la sensación más primaria que podría percibir el cerebro cuando está delante de un árbol, convirtiéndole en una estructura ramificada  que finalmente se extiende por todo el lienzo ( fig 7 ).

Figura 5 Figura 6 Figura 7

Escribe en esta época: “El primer cambio que realicé en mi pintura fue el color, abandoné el color natural y lo sustituí por el color puro, me di cuenta que realmente los colores de la naturaleza no podían ser llevados a la tela, instintivamente aprendí que la pintura debía encontrar otra manera de expresar la belleza natural”.

 Y estos ensayos de simplificación continuarían sin cesar y llegarían a su punto culminante cuando después de visitar una exposición de pintores cubistas celebrada en Ámsterdam en 1911 intenta ir aún más allá de este movimiento pictórico, que tanto le inspiró.

Escribe entonces:

“En principio pensé que solo los cubistas habían descubierto la verdadera senda de la simplificación de lo visto y seguí sus pasos, pero después me di cuenta de realmente ellos no aceptaban las consecuencias de sus descubrimientos porque la plástica pura no debe de estar nunca condicionada por sentimientos subjetivos”

Y podemos seguir de nuevo el esquema evolutivo de su cerebro en la búsqueda de esta simplicidad estudiando las diferentes versiones que de nuevo realiza del cuadro “Bodegón con jarra de jengibre“.

A través de los tres cuadros inspirados cada uno en su versión anterior (fig 8, 9 y 10) podemos observar como su cerebro  va asimilando y simplificando el motivo a través de lo visto y reconocido inicialmente, logrando finalmente la máxima simplificación de las formas y del color.

figura 8, figura 9, figura 10

Así el artista convierte siguiendo en principio la teoría cubista, su naturaleza muerta en formas geométricas, terminando su abstracción mostrándonos el motivo transformado en una auténtica rejilla de color, llevando la geometría del movimiento cubista un paso mas adelante y creando con su obra, como muy bien observó Apollinaire, un “cubismo muy abstracto”.

De esta manera desde el punto de vista puramente neurofisiológico el artista solo querría llegar a nuestras percepciones mas primarias dejando totalmente de lado nuestros recuerdos de las formas y el color, que son sensaciones mucho mas complejas y que implican la participación de zonas mas especializadas del cerebro como son el hipocampo o la amígdala cerebral.

Pero realmente la belleza de la simplicidad que encierran las líneas de Mondrian tiene un efecto especial sobre nuestro cerebro porque van mucho mas allá de ser meros trazos en un lienzo, son realmente la consecuencia de un pensamiento filosófico y quizás por esto la visión de sus cuadros puede servirnos para reflexionar sobre la percepción del arte.

El artista se basó para su realización en las teorías del movimiento teosófico de Helena Pretrovna Blavatsky de connotación budista, según el cual es posible llegar a un conocimiento esencial y profundo de la naturaleza por vías cerebrales sencillas, dejando a un lado los conocimientos empíricos que todos podemos tener a través de nuestros recuerdos, llegando así a poder captar la esencia de lo absoluto en una obra de arte.

Y es siguiendo estas teorías y los métodos de simplificación en la pintura de sus obras es  como Mondrian llega a encontrar lo que para él era la estructura básica del universo “la retícula cósmica” que estaría formada por una trama de líneas negras (que para él representan la ausencia de todos los colores), que delimitan entre si espacios en blanco (que para él  representan la presencia de todos los colores), y en otras ocasiones llenando estos espacios con los colores  primarios (rojo, amarillo y azul) considerados  por  el artista como los colores primigenios del universo (fig 11 y 12).

Figura 11

Así Mondrian para llegar a la simplicidad de las formas en su pintura elimina en ella las curvas y en general todas las formas salvo los rectángulos creados por las intersecciones de las líneas rectas en un intento de mostrar al cerebro solamente lo absoluto de la percepción visual sin crear ambigüedad alguna, actuando solamente en la zona mas primaria de la corteza cerebral.

Figura 12

Para él, el arte no debe centrarse en la representación de objetos reales, sino que tiene que ir más allá y mostrarnos el motivo no solo desde el punto de vista pictórico, sino también fenomenológico enseñando con sus cuadros lo absoluto de la naturaleza, intentando llegar de esta manera a un arte puro, despojado de lo particular.

En una carta escrita por Mondrian a HP Bremmer el 29 de enero de 1914 podemos entender con las propias palabras del pintor, la esencia de su arte:

”La naturaleza me inspira, me da como a cualquier pintor la emoción que motiva el deseo de hacer algo, pero yo quiero acercarme todo lo que puedo a la verdad y por ello lo abstraigo todo hasta que doy con el fundamento de las cosas. Creo que es posible a través del uso de líneas horizontales y verticales construidas deliberadamente, y guiadas por una intuición profunda lograr la armonía y el ritmo, que son los elementos básicos de la belleza y que son capaces de crear una obra de arte sólida a la par que verdadera. Solamente renunciando a uno mismo, la obra de arte que emerge se convierte en un monumento a la belleza, transcendiendo lo humano y sin embargo siendo profundamente humano en su profundidad y universalidad“.

De esta manera y volviendo a la pregunta que se hacía Platón en su diálogo sobre la complejidad de la percepción de la belleza preguntándose si está en el ojo del observador o si proviene de la naturaleza de las cosas, podría contestarse de una manera simple e intuitiva, simplemente mirando  las líneas horizontales y verticales de Mondrian que constituidas desde la armonía y el ritmo encierran en si mismas y de una manera muy simple los elementos básicos y sencillos de la belleza que son captados por nuestro cerebro a través de mecanismos simples.

Y de nuevo las palabras de Mondrian pueden mostrarnos la simplicidad de la belleza trasladada a su obra cuando nos explica el objetivo de su arte:

“Yo quiero una estética nueva basada en las relaciones puras entre las líneas y los colores puros porque solo a través de las relaciones entre los elementos constructivos puros puede llegarse a la belleza”

Y estas afirmaciones unidas a la visión de sus cuadros quizás puedan cambiar nuestro concepto general de la belleza, un cambio  que puede ir de la idea de una “belleza compleja y demasiado humana“ como definió Nietzsche la del hombre que se mira en el espejo de las cosas y que solo considera bello lo que le devuelve su imagen, a otro tipo de belleza más simple y más cercana, la belleza de lo esencial, la que como el mismo Mondrian dice, se logra renunciando a uno mismo,  y a los propios recuerdos, una belleza que aun siendo humana, trascienda llegando al máximo de su profundidad y universalidad a través de la simplicidad.

1 Comentario

  1. Magnífico artículo que nos ayuda a comprender la evolución del artista en su pintura y de nuestra propia percepción de la belleza por sí misma.

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