Ante la eterna pregunta de que ser en un futuro, a lo que uno nunca está seguro de responder cuando es joven, Míchel Serrano viene a desvelar la suerte, o quizás condena, de aquellos que son elegidos por la propia profesión.
Es 27 de diciembre, tu última película acaba de salir, está siendo un éxito; ¿qué más se puede pedir? Ya se aventuraba que su último trabajo acabaría siendo lo más visto del fin de semana a nivel mundial después de que la primera entrega de la saga Culpables tuviera tan buena acogida. Ha sido en Culpa Tuya, la segunda parte inspirada también en las novelas de Mercedes Ron, en la que el actor Míchel Serrano ha participado: «Esperamos que tenga aún mejor acogida que la primera, porque muchas personas están descubriendo la saga gracias a esta nueva entrega.»
Sin embargo, no ha sido todo color de rosa durante esta trayectoria profesional del actor leonés, él mismo reconoce la dureza propia del oficio: «En un año yo recibo creo que más noes que muchas personas en toda su vida. Por este tipo de carrera y estar siempre en continuo examen, en continuo casting», reflexiona. Pero, entonces, ¿qué inspira a uno a seguir por este camino? ¿Qué hace a Míchel Serrano seguir actuando? Lo cierto es que ni él mismo lo sabe: «es un gusanillo que cuando te pica pues no sabes por qué». El rumbo de la actuación es conocido por lo difícil que es llegar a triunfar en el sector, poder vivir de ello es un lujo del que no todos pueden disfrutar, pero parece ser que en este caso al intérprete le ha sido concedido, o quizás sería más acertado decir que lo buscado y ha luchado por él. Lo que el actor nos deja claro es que cuando está para ti, es algo de lo que no puedes escapar: «uno no elige ser actor. El teatro y la interpretación te eligen a ti». Algo tan bonito pero a la vez tan complicado.
Tuvo sus comienzos en series de gran renombre (como Servir y Proteger, La que se avecina, Cuéntame cómo pasóo Los pacientes del doctor García), y a día de hoy se encuentra a la espera del estreno de su último trabajo, además de Culpa Tuya. Se trata de la película Zumeca, rodada en blanco y negro, cuenta la historia de la llegada española a América, la historia de amor entre un español y una autóctona que da lugar al primer niño mestizo. Míchel, que se pone en el papel del antagonista en la película, tiene expectativas acerca de esta apuesta de producción iberoamericana: «había un clima al final del rodaje de que se había hecho un peliculón, de que se contaba una historia muy bonita.»
«a mí me han puesto que tengo cara de malo y es para lo que me suelen llamar.»
Si bien es cierto que normalmente podemos ver al artista en papeles de villano de la película, él asegura estar preparado para un nuevo reto profesional, en cuanto a personaje se refiere, le gustaría desafiarse con «historias psicológicas, personajes más tranquilos, con silencios y lo que no se dice». Nos desvela también la complejidad de la industria para el deseo de explorar de los actores y como los papeles anteriores condicionan: «a mí me han puesto que tengo cara de malo y es para lo que me suelen llamar.»
Además de su trabajo frente a las cámaras, Míchel también tiene una faceta artística como DJ. Algo que surgió de imprevisto en su vida y que se ha establecido como una nueva forma de expresión artística para él: «Con 18 años, me preguntaron si sabía pinchar. Me inventé que sí, tiré para adelante, solo sabía dar al play y a partir de ahí fui aprendiendo sobre la marcha», recuerda entre risas. Aunque comenzó con música comercial, actualmente prefiere estilos como el indie y la electrónica, llegando a abrir eventos como el Mahou Festival como DJ. Para el actor hay una conexión entre música, cine y teatro: «Todo lo artístico está relacionado; desarrolla una sensibilidad especial». Y si bien es cierto que él «entiende muy bien la pista», se podría decir que el que lleva el arte dentro tiende a dejarlo salir de las formas más variadas, y Míchel podría ser ejemplo de ello.
«esas ganas que teníamos de descubrir textos, esa inocencia, no las he vuelto a tener de misma manera, pero a cambio luego tienes premios como Culpa Tuya o como Zumeca»
El actor leonés lleva el tiempo suficiente en la industria como para haber podido perder la ilusión que le hizo querer dedicarse a esto en un primer momento, pero, sin embargo, matiza que el tipo de emociones que se sienten a lo largo de esta carrera son totalmente distintas: «esas ganas que teníamos de descubrir textos, esa inocencia, no las he vuelto a tener de misma manera, pero a cambio luego tienes premios como Culpa Tuya o como Zumeca y la República Dominicana». Lo cierto es que a lo largo de vida tiene lugar un proceso de maduración tanto personal como profesional, que hace que los pilares de la ilusión se tambaleen para crear algo nuevo, ni mejor ni peor lo importante es recordar el porqué haces lo que haces: hay días que dices, no puedo más, pero de repente sale la prueba que sea y te vuelves a emocionar.
Lo que queda claro es que volveremos a ver a Míchel por la gran pantalla en un futuro próximo. Con Culpa Tuyaconsolidando su éxito y Zumeca en el horizonte, su trayectoria refleja no solo logros, sino también la perseverancia por una profesió










