Estamos en la era de los influencers, esos creadores de contenido a los que se les reconoce por su influencia y/o repercusión sobre numerosas personas en diferentes plataformas y redes sociales.
En países de Latinoamérica como Chile, donde crece el interés por el contenido cultural y otras formas de entretenimiento digital, se puede encontrar influencers jugando desde un casinos online en Chile hasta visitando diversos museos locales y europeos, recorriendo y mostrando sus obras.
Es un fenómeno global y los hay de todo tipo, están los que viajan por el mundo, otros comen en cientos de restaurantes y califican su comida, algunos se especializan en enseñar a usar herramientas del mundo digital, otros hacen bailes en tendencia y luego, tenemos a los del Museo Nacional del Prado.
Se trata de trabajadores del arte de dicho museo. Restauradores, investigadores y conservadores que ahora son también influencers, pues llevan casi una década emitiendo directos en la cuenta de Instagram del Museo y cosechando millones de visualizaciones en todo este recorrido.
¿En qué consisten los directos?
Los directos son una breve transmisión de 10 minutos que se hace de lunes a viernes, justo antes de abrir las puertas del Museo, de 9:50 am a 10:00 am. En ese lapso de tiempo distintos trabajadores del arte, expertos en la materia, explican algunas obras relevantes que se encuentran en el lugar.
La explicación de los expertos se concentra especialmente en pequeños detalles de cada obra, esos que quizá algunos espectadores no notan o entienden, pero que tienen una gran importancia en la composición artística de la obra.
Además, en ocasiones algunos cuentan detalles sobre su trabajo y hacen un directo desde los talleres de restauración y otras áreas interesantes, así como también interactúan con los seguidores, respondiendo sus preguntas y comentarios.
Historia de los directos
¿Y cómo empezó el Museo a crear esta forma de comunicación tan transformadora para una institución cultural? Todo comenzó como una tímida idea Javier Sainz, responsable de redes del Museo, que en agosto de 2017 empezó a mostrar obras del museo en directos de Instagram, como un silencioso y “pequeño experimento”.
La iniciativa fue agarrando fuerza y consolidándose poco a poco, pero no fue hasta 2019 que dió el salto definitivo para poder llegar hasta donde ha llegado hoy.
El 19 de noviembre de aquel año se celebró el Bicentenario del Museo del Prado y se realizó un directo protagonizado por el Director del Museo, Miguel Falomir. Desde entonces, se abrió el compás de la participación y los directos se volvieron un éxito.
Tras el director, empezaron a participar regularmente especialistas de todas las áreas: Conservadores, restauradores, personal del Registro de obras de arte, Educación, Prado Extendido, Exposiciones temporales, el Gabinete de Dibujos, Estampas y Fotografías, Biblioteca y Archivo o el Centro de Estudios.
Parte del éxito de las mismas radica en que el Museo las sube como videos una vez finaliza la transmisión. Por lo que esa conexión diaria queda en el feed para que cualquier seguidor la vuelva a ver en cualquier momento del día.
Consolidación
Así se fue consolidando el “pequeño experimento” de Javier Sainz, que ahora lo gestiona de la mano Bernardo Pajares, con quien además moderó el evento denominado “Los directos del Prado”, un encuentro con alrededor de 400 seguidores que se realizó este jueves 26 de junio en el auditorio del Museo, para celebrar que el pasado martes 3 de junio se emitió el directo número 1.000.
Esos 1.000 directos, transmitidos y publicados a lo largo de estos años, han logrado acumular exactamente, según la web oficial del Museo, 87.274.730 visualizaciones y 6.808.841 me gusta.
En un principio los videos publicados no pasaban de 20.000 visualizaciones, actualmente promedian 120.000 por video. El año pasado registraron más de 27 millones de visualizaciones, récord anual desde que se hacen estos directos.
1.000 directos y celebración
La celebración por los 1.000 directos contó con más de 150 invitados, fortaleciendo otra de las cualidades del proyecto, su formación de alianzas y colaboraciones con instituciones y personalidades nacionales e internacionales.
Alejandro Vergara y Paloma Málaga, historiador del arte y restauradora de pintura respectivamente, son los más habituales en los directos y esto se notó por el trato efusivo de los seguidores presentes, que incluso se pusieron de pie para recibirlos.
Ellos y otros de los “influencers” del Museo desfilaron por el escenario, contaron historias y respondieron preguntas del público en lo que fue un evento muy ameno.
El Museo del Prado ha dado todo un ejemplo de cómo construir un modelo de comunicación participativo, inclusivo, basado en el diálogo y, sobre todo, exitoso. Con los retos que puede representar hacer viral el arte en un mundo de las redes sociales qué es tan competitivo y que muchas veces premia lo más banal.










