La Medicina y el Arte aunque pueda parecernos extraño, son disciplinas que están íntimamente unidas y acercarse a la obra de Frida Kahlo desde un punto de vista médico, puede llevarnos a hacer una interpretación del dolor y el sufrimiento de esta pintora discapacitada y víctima de un dolor crónico, desde un punto de vista que puede ir mucho mas allá de un estudio puramente estético.

La vida de Frida Kahlo estuvo marcada por las enfermedades y la desgracia ya que a los seis año contrajo la poliomielitis, que le dejó secuelas, y a los 18 tras ser atropellada por un tranvía tuvo que estar postrada en la cama durante mucho tiempo, sometiéndose a 32 intervenciones quirúrgicas.

Generalmente a los médicos nuestras distintas especialidades, nos influyen a la hora de acercarnos al estudio de la obra de un artista. En mi caso como oftalmóloga siempre he tratado llegar a comprender como los pintores logran adaptarse a sus enfermedades visuales y  poder continuar con su obra.

Y quizás todo esto me haya llevado a mirar la pintura de Frida Kahlo con otros ojos; mirar, que desde luego es mucho mas que ver“ porque tenemos que tener en cuenta las diferencias sutiles, pero muy importantes que existen entre “ver y mirar un cuadro“  ya que como bien dice el filósofo Emilio Lledó:

“Lo primero visto y después mirado comienza a formar parte de nuestro mundo interior, para el que ver es algo que después nos permitirá mirar, y mirar, como bien dicen los griegos es una forma de conocimiento“.

Y es que como apunta Lledó siempre tendremos que volver a los griegos para poder entender la vida; porque en griego dibujar se dice Ζωγραφίζω que traducido literalmente quiere decir “Escribir la vida” ,y esto es lo que ha hecho Frida Khalo, escribir su vida al pintar sus cuadros, describiéndonos con ellos de una manera autobiográfica sus sufrimientos, utilizando su pincel, de la misma manera que hubiera podido utilizar la pluma para escribir un libro.

Decía Alberto Giacometti que “El arte es la mejor forma de expresión del yo interior del artista” y desde luego esto es lo que nos muestra en sus cuadros Frida Khalo, ese grito de desesperación por su dolor que su yo interior ha escrito de alguna manera a través de cada uno de los trazos de sus cuadros.

Tenemos mucho que aprender de la obra de Frida Kahlo, porque además de enseñarnos con ella a soportar del dolor, también al realizarla reivindica muchas cosas, como la lucha contra la adversidad a través del conocimiento de si misma, la exaltación de la condición femenina, el compromiso político, y sobre todo el amor.

Ya de niña, es cuando conoce la soledad del sufrimiento por sus secuelas de la poliomielitis, y es también entonces cuando en su mente inventa a una amiga imaginaria, y psicológicamente esto puede ser la mejor manera de acercarse a su propio yointerior para intentar conocerse mejor a si misma en su soledad y poder así vencer las dificultades psicológicas, que desde luego siempre acompañarían a las físicas por la secuelas de su enfermedad.

Porque la famosa frase “Conócete a ti mismo”, que estaba escrita en el templo de Apolo en Delfos, y que Platón pone en boca de Socrátes en sus diálogos, es como sabemos el origen de toda la filosofía griega, pero también es lo que más nos permite adquirir el conocimiento, porque al conocernos a nosotros mismos podremos ser más conscientes de nuestras propias limitaciones y  poder así llegar a vencerlas, y en esencia esto es lo que intentó hacer Frida Kahlo a lo largo de toda su desgraciada y penosa vida.

Y es que esa soledad vivida en la infancia por la artista durante la convalecencia de la poliomielitis, le imprimió carácter y quizás fuese esto lo que después le dio esa capacidad de poder conocerse a si misma, de donde sacó la fuerza para poder aguantar toda un vida de dolor y sufrimiento.

Y con respecto a esto, hay otra mujer que en muchos aspectos coincide mucho con Frida Khalo, que es Simone de Beauvoir cuando escribía que:

 “Conocernos a nosotros mismos, no es garantía de felicidad , pero puede darnos el coraje de  poder luchar por ella“

Así esta etapa de aislamiento infantil quizás le sirvió  a Frida para poder conocerse  mejor a misma mejor y  para poder tener la fuerza que la llevó a luchar por su felicidad… cuando de nuevo a los 18 años tras el accidente del tranvía tuvo que permanecer durante un año y medio totalmente inmovilizada.

Porque fue entonces cuando para ella la pintura se transformó en una nueva manera de autoconocimiento, que le permitió poder alcanzar un nivel aceptable de felicidad, logrando adaptarse así a la situación tan dramática que estaba viviendo. Este es efecto terapéutico que el arte tiene sobre la enfermedad, al que quizás los médicos seamos más sensibles.

Y quizás Frida pudo llegar a adquirir ese conocimiento tan certero de si misma gracias a un elemento que en principio nos puede parecer insignificante, pero que tiene mucha importancia, que es el espejo.

Este espejo que en posición horizontal le pusieron sus padres sobre la cama para que pudiese mirarse a si misma y poder pintarse autorretratos durante el periodo de inmovilidad forzada al que estuvo sometida en su juventud tras el accidente de tranvía.

Así podemos pensar que Frida con su cuerpo totalmente destruido podía al abrir los ojos y mirar hacía arriba encontrarse con su propia imagen reflejada en el espejo. Esta imagen que vería de día y de noche y  que se convertiría en una especie de fantasma, en un sosias, en ese doble de si misma que seria algo parecido a aquella amiga imaginaria con la que hablaba  en su infancia cuando también inmovilizada se recuperaba de la poliomielitis. Y Frida decidió unirse a ella de la manera que mejor sabía, dibujándose a si misma una y otra vez,  aprendiendo así a pintar.

Porque desde luego no tenía mejor manera de aprender a pintar que haciéndolo con el único modelo que ella sabía que no la abandonaría nunca: ella misma. Así aprende a dibujar repitiendo una y otra vez su autorretrato a partir de su imagen en el espejo.

Quizás así podría escapar del dolor físico y emocional  a la vez que se acercaba a si misma al pintar su propio reflejo en el espejo. Porque la observación continua de uno mismo en posición horizontal con un espejo por encima horas y horas, como ella debía de hacer cuando estaba encamada durante tanto tiempo, puede llevarnos a una sensación de aislamiento tal que se llegue a perderla conciencia de los límites del propio cuerpo y desde el punto de vista médico, esta puede ser una manera de hacer olvidar el sufrimiento físico de un cuerpo destruido.

Por todo esto, ella misma cuenta en su diario como en esta época tenía la impresión de ser tan solo “la del espejo” y  como al mirar hacia abajo desde el espejo y ver su cuerpo destruido comenzaba a sentirlo como algo ajeno a su pensamiento.

Y es que desde el punto de vista médico se sabe que a veces la observación prolongada de uno mismo en un espejo puede producir alucinaciones visuales, y algunas obras del Frida pueden hacernos pensar también en este sentido.

Desde el punto de vista psicológico se produciría entonces una especie de “decorporalización “ como consecuencia de la autoobservacion en el espejo que  le permitiría  a la pintora dividirse en dos Fridas; una la que estaba encerrada en un cuerpo deshecho y traumatizado que estaba abajo en la cama, y otra, la que se encontraba detrás del espejo,  que habría conseguido tener “alas para volar“ que precisamente es el título de la exposición que se le brinda ahora  a la artista en la Casa de México, y que con estas alas podría  volar y vagar a su antojo por donde quisiera, y gracias a ellas tampoco padecería ni la inmovilidad ni el sufrimiento, ni tendría que disimular su cojera al andar.

Por ello son tan importantes los autorretratos en la obra de Frida Khalo, llega a pintar cincuenta y cinco durante toda su vida y casi todos ellos están realizados durante el tiempo en que tiene que estar inmovilizada tras el accidente con el tranvía.

Y en estos autorretratos Frida nos habla de sus sufrimientos mostrándonos en ellos muchas veces su cuerpo desgarrado o inmovilizado con corsés, pero a la vez con ellos nos habla mucho de su femineidad, logrando que al mostrarnos su cuerpo herido este sea a la vez tremendamente femenino y por ello asombrosamente bello, y mirando su obra se nos pueden venir de nuevo a la cabeza las palabras con que Simone de Beauvoir define la condición femenina al decir “Mujer no se nace… se llega a serlo”

Y nuestra pintora no solo llega a ser mujer, sino sobre todo a sentirse mujer de forma asombrosa, transformando su discapacidad física en belleza a través del eterno femenino.

Siente ante todo su femineidad… y esto es lo que hace de ella una mujer tremendamente atractiva, a pesar de sus secuelas físicas.

Le gustaba sentirse mirada y deseada por todos, utilizaba sus vestidos, sus joyas y sus peinados no solo para poder paliar su discapacidad física, sino por también, por ejemplo, para reivindicar los derechos de las mujeres indígenas mejicanas. Es toda una avanzada para su época, que sabe utilizar con inteligencia todos los recursos de la femineidad para llegar a ser feminista.

Pero también este vivir tan intenso de su femineidad, la llevaría a ser desgraciada por el hecho de no poder vencer la discapacidad que más le hizo sufrir, la de no poder tener hijos.

Ese sentimiento de la maternidad, tan inherente a la condición femenina, la llamada ancestral a la perpetuación de la especie, es lo que Frida siente en el fondo de su alma y lo que realmente se convierte en su mayor fuente de sufrimiento, incluso mucho mas allá que su dolor físico.

Y el pensar en esta amargura vivida por Frida como consecuencia de su maternidad que se vió frustada tres veces, me ha traído a la cabeza los versos que Federico García Lorca puso en boca de la protagonista de su Yerma, cuando esta clama por un hijo, y que muestran unos sentimientos que serían parecidos a los que sufriría Frida Kahlo por este mismo motivo Federico dice así:

“Te diré niño mío que si … Tronchada y rota soy para ti… Como me duele esta cintura donde tendrás la primera cuna… ¿Cuando mi niño vas a venir?… Cuando tu carne huela a jazmín

Porque Frida a pesar de la destrucción de su carne y de su cuerpo lo que deseaba más que nada en este mundo era la maternidad, que no pudo lograr por su discapacidad física y esto fue para ella una gran fuente de infelicidad.

Pero también mirar la obra de Frida Kahlo nos puede hacer pensar, como no, en el amor que marco intensamente su vida y su arte.

La relación con su marido el también pintor Diego Rivera, en cierto sentido y volviendo de nuevo a Simone de Beauvoir es muy semejante a la que esta tuvo con Sartre . Porque para Frida, Diego era “su amor necesario” como para Simone fue el de Sartre, a pesar de tener  las dos otros “amores contingentes“ en el sentido mas sartriano de la palabra .

Pero finalmente entre Frida y Diego se llegó a establecer una relación de respeto mutuo como artistas, que se admiraban el uno al otro , creando algo que estaba muy por encima de la atracción física inicial , por ello a la muerte de Frida , Diego dice de los cuadros de su mujer:

“Las obras de Frida exaltan la cualidad femenina de la verdad , la realidad, la cruedad y la pena… y añade  «nunca antes de ella una mujer había puesto semejante y atormentada poesía sobre la tela“

Y quizás  estas palabras de Diego Rivera vengan a reforzar la idea sugerida al comienzo de que realmente la obra de Frida Kahlo no solo es pictórica sino también literaria, porque en sus cuadros nos describe todavía mejor que pudiera haberlo hecho en un libro, sus sufrimientos y la dura experiencia de su vida que se desarrollo entre intervenciones quirúrgicas y visitas médicas.

Porque quizás seamos los médicos, que por nuestro trabajo somos los que estamos cada día más cerca de las personas que sufren, los primeros en darnos cuenta de que a veces el sufrimiento es capaz de imprimir en el alma humana sentimientos  sublimes que pueden llevar a los artistas a las cimas mas altas de su obra,  como ha sucedido en el caso de Frida Kahlo.