A principios de mes, el Estado de Kansas celebró un referéndum para decidir si incluía una enmienda en su constitución para prohibir el aborto. Ganó la opción que favorece la libertad de elección. Pero el referéndum ha estado repleto de polémica, principalmente por la pregunta. Os la transcribo a continuación:

Dado que los ciudadanos de Kansas otorgan valor a ambos, mujeres y niños, la Constitución del Estado de Kansas no garantiza la financiación pública del aborto y ni el derecho a abortar. Dentro de los términos permitidos por la Constitución de los Estados Unidos, las personas [de Kansas], a través de sus representantes electos para la Cámara de Representantes del Estado y senadores del Senado del Estado [en EE.UU. los parlamentos estatales también son bicamerales a excepción de Nebraska] pueden aprobar leyes relativas al aborto, incluyendo, pero no limitándose a leyes que tengan en cuenta las circunstancias del embarazo resultante de violación o incesto, o circunstancias de necesidad para salvar la vida de la madre.

Sí después de leer esto sois incapaces de saber si marcaríais «sí» o «no» en la papeleta, que no cunda el pánico. Significa que sois indefectiblemente humanos.

“el Estado de Kansas celebró un referéndum para decidir si incluía una enmienda en su constitución para prohibir el aborto”

Cuando se convoca un referéndum, un aspecto que los defensores de DDHH y los estándares democráticos internacionales recalcan es que la pregunta debe ser lo más sencilla posible y en todo caso lo más inequívoca en su sentido. Ejemplo, referéndum de Italia de 1946:

Quiere usted que Italia sea: a) monarquía b) república.

Cuando la Generalitat de Cataluña convocó en 2014 el referéndum del 9 de noviembre, varios grupos de DDHH criticaron ya no solo la falta de garantías legales, sino la ambigüedad de la pregunta. Los defensores de la convocatoria evitaron el debate diciendo que esos grupos criticaban la doble pregunta:

¿Está usted a favor de que Cataluña sea un Estado propio? a) Sí b) No

En caso de respuesta afirmativa, ¿está usted de acuerdo en que sea independiente? a) Sí b) No

Es verdad que una doble pregunta nunca será la opción más deseable, pero no tiene que suponer un problema de claridad. En mi opinión, sería perfectamente válido un referéndum del estilo:

¿Está de acuerdo en que España se convierta en una república?

En caso de que triunfe la opción republicana ¿está de acuerdo en que el Presidente del Gobierno y de la República sean la misma persona?

El problema del 9N anidaba en la primera pregunta: ¿qué significa «Estado propio”? Sí votaba “sí” y luego “no”, como hizo Durán i Lleida ¿qué estabas pidiendo? ¿Que España se convirtiera en un Estado federal? ¿Qué Cataluña pasará a ser un Estado libre asociado tipo Puerto Rico?

“el referéndum ha estado repleto de polémica, principalmente por la pregunta”

Naturalmente todo esto son polémicas menores si lo ponemos al lado de Kansas. Por más veces que se lea, cuesta entender qué se nos está preguntando, si no nos orientan.

Ese abigarrado parrafote es una propuesta de enmienda a la Constitución de Kansas. Si respondemos “”, significa que estamos de acuerdo con añadirla a la constitución, como un nuevo artículo.

El modo en cómo se presentó al votante inducía a error, ya que parecía que la primera parte: «Dado que los ciudadanos de Kansas otorgan valor a ambos mujeres y niños […] la Constitución de Kansas no garantiza la financiación pública ni el derecho a abortar…» se refiera a algo que ya está vigente.

“Cuando se convoca un referéndum […] la pregunta debe ser lo más sencilla posible”

Esto daba a entender que lo que se votaba era la segunda parte: ¿ves bien que los legisladores de Kansas puedan regular el aborto en casos de violación, incesto o peligro para la vida de la madre, aunque no solo en esos casos? Qué si votabas “no”, mantienes la prohibición contra el aborto y no permites que Kansas apruebe una ley para regularlo. Además, parece que el texto dice que la ley contemple los supuestos de violación y riesgo para la vida, pero no sólo esos casos ¿verdad?

Pues es todo lo contrario.

Empecemos por aclarar lo siguiente: la reciente sentencia del Tribunal Supremo, caso Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization, por sí misma, no prohíbe el aborto. Sencillamente dice que cada Estado puede decidir si lo permite y en qué casos.

“la reciente sentencia del Tribunal Supremo, caso Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization, por sí misma, no prohíbe el aborto”

Varios Estados, Alabama, Texas o Mississippi, entre otros, ya disponían de las llamadas «trigger law» o leyes gatillo. Leyes que ya estaban aprobadas, pero cuyos efectos se suspendían hasta que la mayoría conservadora del Supremo anulara la sentencia Roe vs Wade (1973) que legalizó el aborto en el primer trimestre.

Ahora bien, si los Estados no aprueban nuevas leyes, la regulación del aborto se mantiene. En Kansas esta ley es la Targeted Regulation of Abortion Porviders (TRAP) law que permite el aborto hasta la semana 20 de manera libre y después lo condiciona a determinados supuestos.

Más de un lector ya habrá observado que la enmienda del referéndum tampoco prohíbe el aborto. En otras palabras ¿la TRAP no seguiría en vigor, aunque hubiera ganado el “sí”?

“si los Estados no aprueban nuevas leyes, la regulación del aborto se mantiene”

Dos interpretaciones son posibles. La más restrictiva entendería que la ley de aborto de Kansas es producto directo de la sentencia Roe vs Wade. Una vez derogada esta y aprobada una nueva enmienda en la constitución de Kansas, la ley se anularía por inconstitucionalidad sobrevenida. La otra interpretación sostendría que el cambio constitucional no prohíbe taxativamente el aborto. Ergo, la regulación que hasta el momento tuviese el aborto en Kansas puede seguir en vigor hasta que el parlamento estatal decidiera cambiarla.

Vale, me diréis, pero no sabemos qué interpretación hubiesen preferido los tribunales. Pues, la verdad es que sí lo sabemos, perfectamente, además.

“En Kansas […] la Targeted Regulation of Abortion Porviders (TRAP) law que permite el aborto hasta la semana 20 de manera libre”

En Estados Unidos cualquier juez puede declarar inconstitucional una ley. Su decisión puede apelarse ante el Tribunal Supremo de su Estado y la sentencia que este dicte se puede recurrir, en última instancia, ante el Tribunal Supremo de todo el país.

Desde que se convocó el referéndum, una legión de jueces conservadores de Kansas ya anunciaron que les iba a faltar tiempo para declarar inconstitucional la TRAP. Ya sabemos que desde Trump el Tribunal Supremo dispone de una mayoría conservadora. Supongo que no os sorprenderá saber que lo mismo ocurre en Supremo de Kansas.

“una legión de jueces conservadores de Kansas ya anunciaron que les iba a faltar tiempo para declarar inconstitucional la TRAP”

¿Entonces qué hubiese ocurrido? Pues, releamos la enmienda. Tal como especifica al principio, una vez aprobada, la constitución de Kansas no garantizaría el aborto en ningún supuesto. Sí, más abajo dice que los legisladores de Kansas pueden aprobar la legalización del aborto en determinados casos, entre ellos violación o riesgo para la vida de la madre, pero cuidado, porque dice pueden [may pass legislation] no dice «deben» [have to pass] o «aprobarán» [shall pass ].

Si la enmienda se hubiese aprobado, los jueces de Kansas se hubiesen servido de ella para ilegalizar el aborto de manera absoluta. A la mayoría conservadora del Senado y la Cámara de Representantes de Kansas les hubiese bastado con no aprobar ninguna ley para unir Kansas a la penosa lista de Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Andorra, Malta, y desde 2019, Madagascar, los únicos países del mundo donde la ley no ampara el aborto en ningún supuesto, ni siquiera cuando la vida de la mujer está en peligro. Vaya, nos hemos dejado El Vaticano, pero ahí la natalidad no es demasiado elevada que digamos.

“Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Andorra, Malta, y desde 2019, Madagascar, los únicos países del mundo donde la ley no ampara el aborto en ningún supuesto”

Para jugar un poco más sucio, el gobernador de Kansas convocó el referéndum en las primarias de agosto. Verdad es que no hay nada ilegal en esto, pero tampoco nada honesto.

En Estados Unidos es habitual celebrar referéndums. Para favorecer la participación suelen hacerse coincidir con las presidenciales o las legislativas, que se celebran cada dos años. De acuerdo con esta regla no escrita, lo lógico hubiese sido esperar a noviembre cuando todo el país elige al Congreso de Washington, no convocar una consulta popular tan importante, durante unas primarias veraniegas, que, aunque son abiertas, sólo suelen movilizar a los militantes más comprometidos de cada partido.

“el gobernador de Kansas convocó el referéndum en las primarias de agosto”

Como esto no fue suficiente, a medida que los sondeos a pie de urna anunciaban la victoria del “no”, los grupos antiaborto quemaron su último cartucho. Por todo Kansas empezaron a circular cadenas de mensajes diciendo: «Salva el derecho de las mujeres a decidir. Vota sí» y otros similares. Pero ni siquiera este burdo intento de engañar a los votantes aprovechando la oscuridad del texto les sirvió de nada.

El referéndum de Kansas nos devuelve un poco la fe la empatía humana. El rechazo a la enmienda constitucional no se explica únicamente por los votos liberales y progresistas, sino por el apoyo de muchos conservadores. Porque a mucha gente el aborto le suscita todo tipo de dilemas morales, pero me parece que hay que estar hecho de una pasta muy especial para prohibirlo incluso en casos en que la vida de la mujer estaría en peligro o el embarazo fuese resultado de una violación.