Diferentes en tantos aspectos de su historia y de su realidad social, Corea del Sur, Francia y Rumanía comparten un rasgo fundamental en su organización política: el llamado semipresidencialismo. Este sistema se caracteriza por una bicefalia del poder ejecutivo. La Jefatura de Estado o presidencia convive con un primer ministro, ostentando ambos, facultades efectivas de gobierno.

Como ocurre en los regímenes presidencialistas, la ausencia de una mayoría parlamentaria favorable al Presidente da pie a toda clase de tensiones en el semipresidencialismo. Sin embargo, aunque cada país presenta sus particularidades, el conflicto entre parlamento y gobierno escala con mayor agresividad en estos países, que en aquellos en que una sola persona aúna las Jefaturas de Estado y de gobierno.

“Corea del Sur, Francia y Rumanía comparten un rasgo fundamental en su organización política: el semipresidencialismo”

Francia viene mostrando claros ejemplos de esta problemática. Sin una mayoría clara, el Presidente convocó elecciones anticipadas hace apenas hace medio año, excusándose en los malos resultados de su partido tras las elecciones europeas. El nuevo parlamento le es aún menos favorable que el anterior, pero Macron no se da por vencido.

Ya amenaza con volver a disolver la Asamblea Nacional en julio, cuando haya trascurrido el año que la constitución le exige esperar para convocar nuevas elecciones legislativas. Los pronósticos electorales no le auguran nada bueno si sigue por ese camino, pero veremos qué ocurre…

“El nuevo parlamento le es aún menos favorable que el anterior, pero Macron no se da por vencido”

Los diputados no se han quedado de brazos cruzados. Aunque la destitución del Jefe de Estado resulta sumamente compleja, en el semipresidencialismo el gobierno debe preservar la doble confianza del Presidente y del parlamento, ya que ambos pueden destituirlo. Una doble moción de censura ha hecho de Barnier el primer ministro más efímero de la V República. Ni 100 días llevaba en el cargo. Ahora seguirá como interino hasta que Macron quiera.

¿Qué sustituto elegirá Macron? Ciertamente el parlamento no puede imponerle un primer ministro contra su voluntad. Pero si la elección de inquilino del Eliseo le disgusta, la Asamblea Nacional puede forzar su cese, de nuevo. Mientras tanto, la prima de riesgo francesa está disparada, sube el paro y se arrecian las tensiones sociales.

“Una doble moción de censura ha hecho de Barnier el primer ministro más efímero de la V República”

Ni Agrupación Nacional (antiguo Frente Nacional) ni el Frente Popular ocultan que, tras su censura a Bernier, su verdadero objetivo es Macron. Quieren presionarlo para que dimita ante la imposibilidad de gobernar. Si esto ocurriera, el Presidente del Senado se convertiría en Presidente interino y debería convocar elecciones en el menor tiempo posible.

De Corea del Sur se ha escrito mucho en los últimos días. ¿Realmente el Presidente Yoon Suk Yeol intentó dar un autogolpe de Estado? Hum…, a ver es una pregunta compleja. En sentido estricto, llamamos autogolpe al uso del poder gubernamental fáctico, o sea al ejército y la policía, para derribar a las instituciones del país de forma ilegal. Este fue el caso de Fujimori en Perú.

“¿Realmente el Presidente Yoon Suk Yeol intentó dar un autogolpe de Estado?”

En Corea, el Presidente no ha contravenido abiertamente la constitución. De hecho, una de sus facultades como Jefe de Estado es declarar la ley marcial, si aprecia un grave riesgo para la seguridad del país.

Todas las democracias del mundo contemplan herramientas constitucionales similares a esta para hacer frente a una grave crisis, mediante la suspensión provisional de algunos derechos. Si tales medidas se adoptan por los procedimientos establecidos, para atajar una amenaza real y durante el tiempo imprescindible, no atentan contra los Derechos Humanos ni implica un golpe de Estado.

“Sin fundamento alguno, Yoon Suk Yeol acusó a la oposición de servir a Corea del Norte”

El problema de Yoon Suk Yeol es que él ha obrado sin que exista una amenaza real. Sin fundamento alguno, acusó a la oposición de servir a Corea del Norte. Intentaba instrumentalizar los poderes especiales que le concede la ley marcial para anular a la Asamblea Nacional, donde su partido se encuentra en una posición precaria. Apencas controla un tercio, 108 diputados de 300.

El principal objetivo del Presidente era aprobar el presupuesto. Previsiblemente, después, habría levantado la ley marcial. Lo califiquemos o no de autogolpe, este fraude constitucional de Yoon Suk Yeol incurrió en un claro abuso de poder. Aunque estaba condenado al fracaso desde un inicio.

“El principal objetivo del Presidente era aprobar el presupuesto”

La imagen del ejército ocupando la Asamblea impacta, claro. Sin embargo, los militares se limitaron a obedecer la ley. El Presidente declaró la ley de marcial con la aprobación del Consejo de Seguridad Nacional. Así pues, obedeciendo sus órdenes los soldados se posicionaron en varios edificios gubernamentales. Después de que los diputados consiguieran pasar –o saltarse– los controles y alzaran la ley marcial, facultad que les concede la constitución, los uniformados regresaron a sus cuarteles sin mayores contratiempos.

Desde entonces, la Asamblea ha puesto en marcha el procedimiento de destitución del Presidente, que no ha prosperado por unos pocos votos. La destitución del Jefe del Estado exige de dos tercios de los diputados y aunque el propio partido de Yoon Suk Yeol le insiste en que dimita, de momento aún no quieren cooperar abiertamente en su cese.

“Después de que los diputados consiguieran pasar –o saltarse– los controles y alzaron la ley marcial”

No obstante, en Corea del Sur la Asamblea puede cesar a cualquier cargo del gobierno. Y en estos casos basta la mayoría de los votos para que prospere el impeachment o censura. Mientras el partido del Presidente se decide, los diputados amenazan con destituir al ministro de Defensa y quizás al primer ministro entre otros altos cargos.

En Corea del Sur, si el Presidente dimite, el primer ministro asume sus funciones de manera interina debiendo convocar nuevas presidenciales en el plazo más breve. Tal como están las cosas, parece difícil que Yoon Suk Yeol aguante la presión y, si él no da el paso, antes o después, su partido acabará votando con la oposición para echarle del cargo.

“el propio partido de Yoon Suk Yeol le insiste en que dimita”

En cuanto a Rumanía, este país avanzaba hacia una crisis constitucional como la francesa, hasta que, en las últimas 48 horas, se ha vivido un giro de guion. Hace dos semanas se celebraron elecciones presidenciales. Como ningún candidato alcanzó la mayoría absoluta, ayer domingo se tendría que haber celebrado la segunda vuelta entre los dos candidatos más votados: el nacionalista Călin Georgescu, cercano a círculos de ultraderecha y abiertamente partidario del Kremlin y Elena Lasconi, representante del centro-derecha liberal y europeísta.

Esta segunda vuelta se auguraba más que tensa. Las cosas empeoraron hace una semana, cuando los socialdemócratas obtuvieron un resultado mejor de lo esperado (aunque perdieron escaños) en las elecciones parlamentarias, erigiéndose en la primera fuerza tanto del senado, con 36 escaños de 136, como del Congreso, con 86 de los 331.

“el Tribunal Constitucional anuló hace apenas dos días las elecciones presidenciales, advirtiendo en ellas influencia rusa”

¿Y esa es la primera fuerza? Pues sí, ya veis que el parlamento rumano está muy fragmentado. Aunque los socialistas habían ofrecido su apoyo Lasconi frente a Georgescu, este parlamento parecía abocado a una frágil gran coalición de izquierdas y derechas bajo la presidencia de Lasconi o a una guerra abierta entre unas cámaras europeístas y un Presidente euroescéptico. Sin embargo, el Tribunal Constitucional anuló hace apenas dos días las elecciones presidenciales, advirtiendo en ellas influencia rusa. Después de todo, Georgescu era un desconocido hasta que un gran número de tik-tokers y bots informáticos empezaron a publicitarlo bajo la batuta moscovita.

Esta decisión aboca al país a un escenario inédito. Hay que repetir las presidenciales de cero, con el problema añadido de que no puede prorrogarse el mandato del actual Presidente, el liberal Iohannis. Tan pronto como este expire, el Presidente del Senado rumano tendrá que hacerse cargo de la presidencia hasta que se celebren las nuevas elecciones. Luego vendrá la papeleta de qué relación tiene el ganador con su parlamento.