¿Que qué sucede en Palestina? Una nueva escalada de violencia en el largo conflicto entre Israel y los palestinos. ¿Causas inmediatas? Netanyahu quiere mantenerse como Primer Ministro de Israel y Hamas no quiere ni oír hablar de elecciones presidenciales libres en Gaza, el territorio que controla este grupo terrorista.

Bombardeos sobre Gaza.

En Israel, la inestabilidad política es un viejo conocido. A la Knesset, le es merecida su fama de parlamento más fragmentado del mundo. Fruto de inciertas coaliciones electorales, sus gobiernos duran poco. No obstante, desde 2019 el país vive inmerso en una crisis sin precedentes: no son capaces de formar gobierno.

“Netanyahu quiere mantenerse como Primer Ministro de Israel y Hamas no quiere ni oír hablar de elecciones presidenciales libres en Gaza”

Ese año, los ciudadanos de Israel votaron dos veces, en abril y septiembre, volvieron a votar en 2020 y el pasado 23 de marzo. A fecha de hoy, nada garantiza que acaben el año sin unas quintas elecciones. ¿Y qué provoca esto? Hasta ahora, por dividido que estuviera el parlamento, los partidos políticos siempre habían logrado alcanzar una coalición más o menos numerosa, más o menos inverosímil.

El problema es el propio Netanyahu, quien está a la espera de un juicio por corrupción. En cuanto pierda su condición de jefe de Gobierno, el Tribunal Supremo le puede enviar a prisión, como le pasó a Ehud Ólmert en 2006. De ahí la desesperación del gobernante por mantenerse en el poder, al precio que sea.

“Netanyahu está a la espera de un juicio por corrupción”

Parecía que el éxito apoteósico de su campaña de vacunación le iba a garantizar la continuidad, pero Netanyahu se ha encontrado una desagradable sorpresa: el pasado marzo, muchos israelíes no indultaron en las urnas su presunta corrupción. Después de todo, la buena gestión es un deber para el gobernante, no una concesión.

Estas semanas la oposición negociaba una mayoría alternativa y muchos ya daban por finiquitado al hombre que ha dirigido a Israel más de una década. Sin embargo, los cohetes katiusha disparados desde Gaza han paralizado las conversaciones de la oposición. Ahora hay incluso posibilidades de que Netanyahu aúne apoyos para formar su nuevo gobierno.

“muchos israelíes no indultaron en las urnas su presunta corrupción el pasado marzo”

¿Y porque Hamás ataca ahora a Israel? Las inhumanas condiciones de vida en Gaza no han cambiado en los últimos dos años. Bien es verdad que, cuando la gente es oprimida sin medida, una explosión es posible en cualquier momento, pero estos cohetes de Hamas no son un estallido social, sino que se parecen más a una calculada maniobra política.

Después de la muerte en 2004 del líder palestino, Yasir Arafat, los palestinos quedaron divididos. Mahmud Abás, sucesor de la Arafat al frente del Partido Al Fatah y la Autoridad Nacional Palestina, a punto estuvo de verse derrocado por los radicales de Hamas que consideraban blando a Al Fatah, por aceptar la solución de los dos Estados. Pese a que Abás y Al Fatah mantuvieron el poder el Cisjordania, el mayor y más poblado de los dos territorios palestinos, Hamas se impuso en Gaza, donde ha impuesto una dictadura de corte salafista –islam radical- con mano de hierro.

“Abás y Al Fatah mantuvieron el poder el Cisjordania Hamas se impuso en Gaza”

Hamas se niega a aceptar la existencia de un Estado judío y no aprueba la negociación con Tel Aviv. Desde hace más de una década, protagoniza la lucha armada contra Israel. Esta consiste en atetados terroristas tal como los entendemos en Europa y sobre todo el uso de estos cohetes katiusha, pese a que se estima que entre un tercio y la mitad de los que disparan caen sobre la propia Gaza, o sea, sobre palestinos. No hace falta decir que Hamas les vino como anillo al dedo a Netanyahu y al círculo político, partidarios de la progresiva anexión de todo el territorio palestino y contrarios a las conversaciones de paz.

Por su parte, Mahmud Abás ha intentado infructuosamente negociar con Israel por una parte y con Hamas por el otro. Aunque con los últimos se habían apreciado algunos avances, desde el reconocimiento de Abás como Jefe de Estado por varios países, Hamas sigue vedando la convocatoria de elecciones que pusieran fin a su tiranía sobre Gaza.

“Hamas se niega a aceptar la existencia de un Estado judío y no aprueba la negociación con Tel Aviv”

Aunque el hermetismo hace difícil asegurarlo, todo apunta a que bastantes gazatíes están hartos de Hamas e incluso quienes comparten sus posiciones políticas les gustaría ver a todos los palestinos reunidos bajo un único gobierno. Un par de semanas atrás, Abás anunció que a sus 86 años no pretendía morir en el cargo y que quería convocar elecciones para elegir a su sucesor. Hamas se negó en redondo a que Gaza participara en el proceso.

El gobierno cisjordano de Al Fatah trató de buscar algún acuerdo, a la vez que sondeaba a gazatíes disidentes de Hamas para ver hasta dónde estaban dispuestos a llegar por las elecciones. ¿Empezó entonces el bombardeo de katiusha? Sí, pero no debemos olvidar que en medio Netanyahu dio una excusa a Hamas.

“Abás anunció que a sus 86 años no pretendía morir en el cargo y que quería convocar elecciones para elegir a su sucesor”

Como todos los nacionalistas de ambos lados, Netanyahu reclama Jerusalén como capital de su país. Hace pocas semanas puso en marcha de nuevo su política de confiscación de viviendas a los palestinos, aprovechando una más que discutible sentencia judicial. El Primer Ministro buscaba agitar a su base nacionalista para sabotear el diálogo de la oposición en la Knesset.

Milicianos de Hamas

Las protestas palestinas en Gaza y Cisjordania fueron masivas, obligado a Israel a apoyar con soldados a sus fuerzas policiales. Sin duda, Jerusalén es un tema particularmente espinoso en la compleja situación de Palestina y Oriente Medio. Tal vez lo suficiente para soliviantar a un grupo radical como Hamas, pero no deja de ser llamativo el resurgir de la lucha armada, justo cuando Abás anuncia su retirada.

“todo indica que Netanyahu conseguirá salvar cargo y Hamas paralizar la iniciativa de Abás”

Desde hace años, Netanyahu impulsa la llamada política de asentamientos: se construye un barrio en territorio palestino, lo poblamos con judíos y lo reclamamos como parte de Israel. De este modo ha ido estrechando progresivamente a Cisjordania, robándole muchos kilómetros cuadrados. Ninguna de estas anexiones ha venido seguida de una respuesta tan decidida y continuada como la que ahora da Hamas.

Al final, todo indica que Netanyahu conseguirá salvar cargo y Hamas paralizar la iniciativa de Abás para que todos los palestinos escojan a su próximo Presidente. Una macabro win-win para gobernantes enemigos en que pierden (la vida) los civiles.

 

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