Odiaré si sueno pedante, pero nunca imaginé que escribiría un artículo para desmentir que ¡los migrantes en situación regular no votan en las elecciones! La cantidad de gente que ha caído en este bulo a raíz de la gran regularización es preocupante. No sólo porque demuestra un absoluto desconocimiento por muchas personas de aspectos básicos de nuestro sistema político e institucional; sino porque muchos de quienes vociferan contra los migrantes, claramente, no conocen a ninguno.
Por supuesto, no ayudan los profesionales de la confusión. Un buen amigo me pasó recientemente un post de Vito Quiles donde se leía: «Más de 2,5 millones de solicitantes de nacionalidad podrán votar en las próximas elecciones». Estaba publicado entre media docena de mensajes contra la regularización, constituyendo así un ejemplo prototípico de mezclar churras con merinas.
«nunca imaginé que escribiría un artículo para desmentir que ¡los migrantes en situación regular no votan en las elecciones!»
Más peligrosa que la post verdad –o sea, la mentira a sabiendas de toda la vida– es esta táctica de disfrazar las verdades de mentiras. Si le preguntáramos a Quiles, nos diría que nada hay de falso en su post. Correcto, a los solicitantes de nacionalidad, ¡si se la conceden!, pasan a ser españoles. Ergo, pueden votar en todas las elecciones. Harina de otro costal es si todos los solicitantes recibirán una respuesta positiva a su solicitud o si la tendrán antes de los próximos comicios. Como alguien un poco familiarizado con este trámite administrativo me atrevo a dudar de ambas y no un poquito.
Ahora bien, en una época en que la información se consume con irreflexiva voracidad, la forma de presentar este post no es inocente. Rodeado de otras publicaciones contrarias a la regularización, juega a confundir ambos conceptos, “nacionalizar” y “regularizar”, entre los lectores poco familiarizados con el léxico jurídico-administrativo. De ese modo, contribuye a propagar el bulo de que los extranjeros regularizados podrán votar en las próximas elecciones y, por supuesto, de que lo harán por el PSOE. Con mi amigo, por cierto, se consiguió este efecto.
«Más peligrosa que la post verdad –o sea, la mentira a sabiendas de toda la vida– es esta táctica de disfrazar las verdades de mentiras»
Basta con pasarse por las redes sociales para ver qué muchas personas se suman a esta teoría conspirativa. El gobierno, se repite, está haciendo la regularización para ganar volantes.
Bien, empecemos por aclarar que la petición de nacionalidad es una cosa y la regularización, otra. Gracias a la segunda, un extranjero pasará a estar en una situación legal en España. Podrá dejar de trabajar en negro y pasarán a cotizar y a tributar IRPF.
«empecemos por aclarar que la petición de nacionalidad es una cosa y la regularización, otra»
Para votar en unas elecciones generales o autonómicas, sin embargo, se requiere la nacionalidad española. Y para adquirirla un migrante debe acumular 10 años de residencia legal, más el plazo de espera, hasta que se resuelva su petición de nacionalidad –tranquilamente por encima del año. El plazo se reduce a 5 años para personas legalmente reconocidas como refugiadas y a 2 para iberoamericanos, portugueses, andorranos, filipinos y ecuatoguineanos. ¡Ah! Si un extranjero se casa con un español/a, la residencia legal exigida baja a 1 año, pero no se recibe la nacionalidad automáticamente, en contra de la creencia popular.
Al otro lado de la pantalla se habrá notado que he hablado de elecciones estatales y autonómicas, pero no de las municipales. En los comicios locales, la regla general sigue siendo que solo votan los nacionales, pero hay dos excepciones: los ciudadanos de la UE y los de aquellos países con quienes España tiene un acuerdo de reciprocidad.
«Para votar en unas elecciones generales o autonómicas, sin embargo, se requiere la nacionalidad española»
Los ciudadanos de la UE que residan legalmente en España pueden votar y presentarse a las elecciones municipales. Por eso en las Baleares ha habido algún que otro alcalde alemán –no es broma. No hace falta decir, que un español goza de los mismos derechos en los otros 26 Estados socios –algunos países son restrictivos, reservando para sus nacionales el cargo de alcalde.
Para residir legalmente en nuestro país, un ciudadano de cualquier Estado de la UE debe acreditar que tiene un trabajo con unos mínimos ingresos –o que lo está buscando– o, como alternativa, que cuenta con ingresos para vivir por su cuenta –léase una pensión de jubilación.
«Los ciudadanos de la UE que residan legalmente en España pueden votar y presentarse a las elecciones municipales»
Además, de esta residencia legal, para votar en las municipales, el ciudadano europeo debe registrarse en el censo, ante la Oficina del Censo Electoral, previa inscripción en el padrón municipal correspondiente. Sin este trámite, el derecho no se concede automáticamente.
En cuanto a los acuerdos de reciprocidad, como su propio nombre indica, son tratados internacionales que conceden a ciudadanos extranjeros derecho a votar –¡no a presentarse!– en las elecciones municipales españolas, a cambio de que los españoles recibamos el mismo trato en esos países.
«acuerdos de reciprocidad son tratados internacionales que conceden a ciudadanos extranjeros derecho a votar –¡no a presentarse!– en las elecciones municipales españolas»
A diferencia de lo que ocurre con los ciudadanos de la UE, además de la residencia legal y la voluntad de inscribirse en el censo electoral, estos tratados exigen a los extranjeros de un tiempo mínimo de residencia, para votar en las municipales. Sobre este aspecto podemos agrupar en dos categorías a los países con quienes tenemos este tipo de acuerdos.
Se exigen 3 años residencia legal a los ciudadanos de Reino Unido y Noruega para participar en las elecciones municipales españolas. Y, 5 años, al resto: Bolivia, Cabo Verde, Chile, Colombia, Corea del Sur, Ecuador, Islandia, Nueva Zelanda, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
«los extranjeros que se beneficien de esta regularización ni siquiera podrán votar en las próximas municipales»
Por tanto, los extranjeros que se beneficien de esta regularización ni siquiera podrán votar en las próximas municipales.
Para otro día dejamos a qué votan los extranjeros nacionalizados. Sólo diré que es un error asumir que votan masivamente al PSOE o a las izquierdas. Sí, según los datos de Opina 360, un 30’5% votan al PSOE, pero un 18’7% votan al PP, un 8’2% a Vox y apenas un 5% a Sumar. El resto, entre un 30-40% se abstiene, vota en blanco o nulo. ¿Sorprendente? La mayoría de los extranjeros provienen de culturas mucho más tradicionales a la nuestra. ¿por qué iban a votar indefectiblemente a los progresistas?










