El Valle del Panjshir se ha convertido en un sinónimo de la resistencia afgana al régimen talibán. Sin embargo, hay otro núcleo rebelde contra gobierno talibán de Kabul: el gobierno también talibán de Nimruz.

Durante mucho tiempo, occidente ha entendido al radicalismo islámico como una especie de monolito. Sin embargo, estos días ya hemos visto que Estado Islámico realizó varios atentados en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul y, según parece, en otros puntos del país. El grupo terrorista DAESH ha roto con los talibanes, acusándolos de traidores, de occidentalizados que parlamentan con Estados Unidos, y, sobre todo, por haber renunciado a la yihad mundial. ¿Sorprendente? Bueno, a menudo se olvida que ISIS-DAESH nació como escisión de Al Qaeda, acusándola de blanda e inactiva. En la práctica quizás, líderes regionales como Al Bahdadi estaban hartos de depender de Bin Laden.

«Además del Panjshir, hay otro núcleo rebelde contra gobierno talibán de Kabul: el gobierno también talibán de Nimruz»

Cualquier régimen o movimiento basado en el fundamentalismo religioso es una amenaza para libertad y una fuente de opresión, pero eso no significa que se lleven de la mano. Precisamente por su fanatismo religioso, los ayatolás de Irán y la teocracia saudí viven desde hace décadas en una permanente hostilidad. Al Qaeda y Estado Islámico, movimientos sunís, también ven en Irán a un hereje tan merecedor de la muerte con los infieles.

No todo es religión. Muchas las rivalidades dentro del fundamentalismo islámico se origina por motivos poco teológicos, aunque se les disfrace como tales. Las luchas por el dinero, el poder, un puesto en la jerarquía ocasionan muchas más disensiones que acordar la interpretación correcta del Corán. Este sería el caso de Nimruz y hasta cierto punto, también del Panjshir.

Mohammad Omar - Wikipedia, la enciclopedia libre
Contrario a fotografías y vídeos, no estamos seguros de si el de la foto es Mohammad Omar, pero así se cree.

En el año 2015, el gobierno afgano emitió un comunicado oficial confirmando la muerte de su antiguo líder, el emir Mohammad Omar dos años antes en un hospital de Karachi, en Pakistán. ¿La causa? Parece ser que tuberculosis. La noticia se acogió con escepticismo. No era la primera vez que se daba por muerto. En 2011 Estados Unidos reportó que lo habían abatido en unos combates cerca de la frontera pakistaní. El Pentágono no tardó en reconocer que la identidad de aquel supuesto Omar era dudosa y al final dio por válida la teoría de que seguía vivo. Pero en 2015 se acabó confirmando que el mulá Omar ya no pisaba este mundo.

Los líderes talibanes lograron elegir a Mohamed Mansur como su sucesor. Este señor de la guerra se distinguió en la toma talibán de Kandahar durante la guerra civil afgana que sucedió a la caída de los comunistas y fue Ministro de Aviación Civil y Transportes del Mohammad Omar. Sin embargo, tras la caída del régimen en 2001, sus relaciones con el emir empeoraron. La familia de Omar denunció que el antiguo emir no había muerto de tuberculosis, sino envenenado por Mansur.

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Muhammad Rasul

Sin embargo, el reinado del nuevo emir sería breve. Aunque las circunstancias no son del todo claras, fue asesinado en 2016, parece ser que por un ataque con drones. Entre grandes divisiones, el mulá, Hibatullah Akhundzada logró hacerse con el cargo del emir, lo que le hoy convierte de facto en el Jefe de Estado del Afganistán. Para ello, fue precisa una alianza entre él y la familia de Omar. Sin embargo, Muhammad Rasul, líder talibán y señor de la guerra de Nimruz se negó a reconocer su elección. Desde entonces esa provincia está regida por un gobierno talibán que enfrentó a las tropas de ocupación, al gobierno afgano elegido democráticamente y al resto de los talibanes. Esta última lucha aún sigue.

Buscando legitimidad a ojos de otros talibanes, Rasul ha rechazado el título de emir. En su lugar constituyó con sus lugartenientes y otros descontentos con la elección de Hibatullah el Alto Consejo del Emirato Islámico de Afganistán. Teóricamente se trata de una regencia colegiada que se disolverá en el momento en que se elijan a emir legítimo. Algo me dice que los criterios electores de Rasul dejan poco margen para considerar legítimo a alguien que no sea él mismo.

En la práctica, el Alto Consejo obedece a pies juntillas a Rasul quien gobierna Nimruz con mano de hierro y gracias al opio. También se sospecha que podría haber aceptado ayuda económica de los herejes chiíes de Teherán. Y es que, como decimos por Cataluña, “la pela és la pela”.

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Provincia de Nimruz, en rojo.

Nimruz ocupa un tercio de la frontera entre Afganistán e Irán. Aunque poco conocido, Irán ha sido unos de los países que más refugiados ha acogido junto con Pakistán. Lógico, dado que Afganistán ha sido uno de los principales emisores de refugiados, actualmente sólo desbancado, según cifras de ACNUR, por Siria y Venezuela. Hoy Irán es el séptimo país en acogida de refugiados y todo indica que no desea subir sino bajar más en esa lista.

Aunque formalmente se niega cualquier contacto, la rebeldía del señor de Nimruz parece haber sido vista por los ayatolás como una oportunidad de establecer un dique de contención a este flujo de exiliados. A cambio se le estaría proporcionado dinero, armas o simplemente tolerancia con el tráfico de opio.

«la rebeldía del señor de Nimruz parece haber sido vista por los ayatolás como una oportunidad de establecer un dique de contención a este flujo de exiliados»

No penséis que Rasul se ha conformado con su provincia. Al contrario varias veces ha intentado expandir su dominio sin éxito. También ha llevado a cabo ataques terroristas contra los líderes de la facción talibán mayoritaria. En 2019 el Hibatullah estuvo a punto de morir en un atentado en la gran mezquita de la provincia pakistaní de Baluchistán. El Alto Consejo del Emirato Islámico de Rasul reivindicó la autoría.

Ahora mismo, Nimruz no es la prioridad de los talibanes de Hibatullah. Les preocupa ocupar Panjhir. Recordemos que en los noventa la cercanía de esta provincia con Kabul fue uno de los motivos para que la capital no oficial de los talibanes se ubicara en Kandahar. Sin embargo, el principal riesgo del emirato talibán de Hibatullah es la incapacidad de consolidar su poder.

Haibatulá Ajundzada - Wikipedia, la enciclopedia libre
Haibatulá Ajundzada

 

Formalmente existe un gobierno, encabezado por emir o rey, Hibatullah Akhundzada. Inmediatamente después en el escalafón de poder, se encontrarían su primer y segundo vice-emir. El primero es el mulá Gahni Baradar que llegó de Qatar esta semana y ha dirigido las conversaciones de paz con Estados Unidos. El segundo es Mohammad Yaqoob, primogénito de Mohammad Omar, emir antes de la invasión de 2001.

Aunque el emir no carece de autoridad, en la práctica cada señor de la guerra gobierna su provincia con gran independencia. Además, sucede algo parecido a la confusión entre partido y Estado propia del totalitarismo europeo. En el Afganistán talibán la jerarquía oficial del emirato, el poder de quien ostenta un cargo estatal, queda desplazada, a menudo, por el rango que cada talibán ocupe en la organización.

Ciertas decisiones, sobre todo tocantes a la moral, recaen en sínodos y consejos diversos donde se reúnen los talibanes de rango más elevado. De este modo se afianza un sistema de gobierno asambleario de la élite talibán carente de una administración eficiente.

«cada señor de la guerra gobierna su provincia con gran independencia»

A diferencia de 1996, cuando apostaron por el aislacionismo, los talibanes buscan ahora reconocimiento, ayudas e inversiones internacionales. La amenaza del hambre generalizada puede llevar a muchos de sus propios combatientes a pasarse a las filas de ISIS-DAESH, Al Qaeda o Rasul. El subsiguiente colapso degeneraría en una guerra civil sin apenas salidas. Esta es la mejor baza de la comunidad internacional para presionarles.

¿Es mejor la resistencia del Panjshir que estos grupos islamistas? El Frente de Resistencia Nacional Afgano, heredero directo de la Alianza Norte, lucha contra los talibanes desde esa región montañosa. Actualmente, la encabezan Ahmad Massoud, hijo del líder de la resistencia del Panjshir en los años noventa, y el vicepresidente Amrullah Saleh. Los señores del Panjshir no son tan brutales como los talibanes, pero también son traficantes de opio, criminales de guerra, aunque no tan extrema entienden el islam de una forma integrista y, por más que EE.UU. se haya empeñado en integrarlos en el gobierno afgano estos años, demócratas, lo que se dice demócratas, no son…

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