A Suazilandia la conocemos poco. Nos trae sin cuidado la suerte de ese pequeño reino de apenas un millón de habitantes entre Sudáfrica y Mozambique. Por ignorar, hasta hemos ignorando que se cambió el nombre a Esuatini en 2018. Desde hace dos semanas sus manifestantes son tiroteados, asesinados, mutilados y torturados. Quizás merecerían 30 segundos de nuestros telediarios…

País pobre y tecnológicamente poco desarrollado, su esperanza de vida se sitúa en los 50 años. Mucho tiene que ver con esto que sólo el 50% de sus habitantes disfruta de acceso a agua potable y que, junto a Botsuana y Lesoto, más de un 20% de población se halle infectada de VIH. En concreto, se estima que cerca del 30% de los suatis son seropositivos. Por si alguien lo duda, el acceso a la medicina avanzada y a la medicación constituye un lujo al que pocos tienen acceso.

“País pobre […], su esperanza de vida se sitúa en los 50 años”

Además, el pequeño país pertenece a un club selecto: el de las monarquías absolutas. Aparte de Esuatini, únicamente Arabia Saudí, Omán, Catar y Brunei mantienen este tipo de régimen –bueno, y El Vaticano. Pero, a diferencia de los otros reinos que nunca han conocido otro régimen político, Esuatini se independizó en 1968 como monarquía constitucional y democrática.

Lesoto, Botsuana y Suazilandia se gestionaron siempre desde Londres. El embajador británico en Sudáfrica ejerciera de Alto Comisionado para Suazilandia, Lesoto y Botsuana. Esto posibilitó la independencia de los tres países sin pasar por los horrores del apartheid. No tuvieron tanta suerte Rhodesia –actual Zimbabue- y Namibia, en la órbita de poder de la Sudáfrica Afrikáner.

Blog de viajes: Viaje a Esuatini ( antigua Suazilandia), 1º parte. Consejos prácticos.

Para desgracia de su pueblo, en 1973, el rey Sobhuza II dio un golpe de Estado, disolvió el parlamento, abolió la constitución y el país se ha gobernado desde entonces por Real-Decreto. En 2005, su hijo Mswati III otorgó una constitución, pero también lo hizo el rey de Arabia Saudí en 1993 y no por eso dejaremos de considerarle una monarquía absoluta. Monarca constitucional auténtico se considera a aquel que no ostenta funciones ejecutivas, legislativas ni judiciales. Su rol se basa en funciones de representación, diplomacia y moderación institucional.

Existen países difíciles de clasificar donde, si bien el parlamento y la judicatura son independientes de la Corona, el monarca conserva algunas funciones del gobierno, como en Marruecos y Jordania, o todas ellas, como en Emiratos Árabes o Liechtenstein. Estos reyes reinan y gobiernan, pero su poder tiene límites.

“Para desgracia de su pueblo, en 1973, el rey Sobhuza II dio un golpe de Estado, disolvió el parlamento y abolió la constitución”

En las monarquías absolutas, el poder del monarca invade todas las esferas del Estado, sea de modo oficial o extraoficial.

Mswati III nombra y cesa a sus ministros y dirige la política interior y exterior de su país. Aunque ahora las leyes las aprueba el parlamento, el rey disfruta de un derecho de veto absoluto. Si no otorga la sanción real, la ley se anula. Por otro lado, el margen de los Reales-Decretos sigue siendo más que amplio.

El parlamento o Libandla se compone de dos cámaras, asamblea y senado. El rey nombra directamente a 20 de los 30 senadores –al resto los elige la Asamblea- y a 10 de los 65 diputados de la Asamblea. Cada cinco años, el pueblo escoge a los otros 55. Por si había alguna duda, los partidos que concurren a las elecciones deben ser aprobados por el Tribunal Supremo.

“En 2005, su hijo Mswati III otorgó una constitución, pero […] no por eso dejaremos de considerarle una monarquía absoluta”

¿Y quién elige a los jueces del Supremo? Sí, Mswati III, al igual que nombra a los jueces de los tribunales superiores de todo el país. Sólo los jueces de primera instancia acceden al cargo con relativa imparcialidad. El monarca goza además de inviolabilidad judicial. Este rasgo, bien no la sabemos en España, es común a bastante monarcas constitucionales. Desde luego nunca es lo ideal, aunque puede tolerarse cuando el rey no gobierne. De otro modo, es absolutamente inaceptable.

Como ocurre en los Estados autoritarios, por si la ley escrita no fuera bastante lamentable, los abusos en la práctica son peores. Criticar, caricaturizar, insultar o cuestionar al Rey se paga caro. Bien como delito de lesa majestad, bien con un arresto que acaba en una puesta en libertad sin cargos… al cabo de un año. Esto le ocurrió a Goodwill Sibiya, puesto en libertad en mayo de 2020, por publicar un manifiesto donde decía que Mswati III debería ser juzgado por malversación y violaciones de Derechos Humanos.

Mswati III pasando revista a las tropas.

Otro caso lamentable y reciente es el del periodista y editor de Swaziland News, Zweli M. Dlamini quien publicó diversos artículos críticos con el rey en su medio. La policía real le detuvo durante seis horas en su cuartel general, durante las cuales fue torturado. Se le propinó una brutal paliza y se le asfixió con una bolsa de plástico ceñida a su cuello con cinta aislante. ¿Qué pasó a las seis horas? Como Sibiya, fue puesto en libertad sin cargos. Al día siguiente huyó a Sudáfrica. En represalia, dos meses más tarde, la policía registró el domicilio del periodista, arrestó a su esposa y durante más de tres horas dispensó a Nompendulo Nokuthula Mkhonta el mismo trato que su marido había recibido.

La pobreza extrema que sufre gran parte de la Nación no parece afectar al rey, quien entre otros gustos lujosos gusta de los coches de alta gama. Su colección, con fama de la más cara del mundo, incluye 19 Rolls-Royce. Una pena que la mayoría de carreteras de su país no estén debidamente pavimentadas. Mswati III debe llevarlos de un complejo palaciego a otro en camiones y sólo en sus jardines y carreteras privadas puede disfrutarlos sin privaciones.

“La pobreza extrema que sufre gran parte de la Nación no parece afectar al rey, quien entre otros gustos lujosos gusta de los coches de alta gama”

Pese a ser oficialmente cristiano, practica la poligamia. Su harén lo conforman 15 esposas y tiene un total de 35 hijos.

La constitución le exime de pagar impuestos. Así que su fortuna personal no hace más que crecer, mientras el Estado debe sufragar los gastos de su corte y los de la corte de la Reina Madre o Ndlovukati, literalmente, “Gran Elefanta”. Por tradición y constitución se la considerada “Jefa de Estado Espiritual del país”. Si Mswati tiene su residencia oficial en Mbabane, la corte de la Ndlovukati se encuentra en la ciudad de Lobamba, donde también tiene su sede el parlamento.

Swaziland King Buys 120 BMWs For His 15 Wives And 23 Kids After Earlier Delivery Of 19 Rolls-Royces - AUTOJOSH
Algunos de los coches de su majestad. Estos BMWs parece que se compraron para sus esposas e hijos.

Con este panorama agravado porque la COVID-19 les ha dejado sin turistas, no es de extrañar que la población lleve semanas protestando. Y supongo que tampoco lo es que policía y soldados hayan respondido con fuego real y oleadas de detenciones

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