Con la crisis de los refugiados, Bielorrusia reaparece en los informativos. Hace dos años, el fraude electoral puso al país en el mapa de la actualidad. Desde entonces, las noticias de la represión de Lukashenko contra la oposición han ido llegando con cuenta gotas: exilios, detenciones, un avión forzado aterrizar, un suicidio simulado en suelo ucraniano…

La Unión Europea y la mayoría de la comunidad internacional han respondido a estos abusos con una batería de sanciones. Estas van desde aranceles extraordinarios para importar o exportar, a embargos de cuentas y bienes de los dirigentes bielorrusos en el extranjero. Por supuesto, buena parte de su personal diplomático ha sido expulsado.

“Con la crisis de los refugiados, Bielorrusia reaparece en los informativos”

Por desgracia, derrocar a un dictador nunca es fácil. Menos aun si está bajo la protección de una gran potencia como Rusia y, en menor medida, China. Junto con Estados Unidos, Francia y Reino Unido, ambos países disfrutan de membresía permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y derecho de veto sobre todas sus resoluciones. En otras palabras, si la O.N.U. intentase sancionar a Bielorrusia, ya no digamos aprobar algún tipo de intervención en el país, como la ocurrida en el Darfur sudanés en 2003, Rusia y China bloquearían la propuesta.

Claro que, aunque no acabe contigo, si medio mundo te da la espalda, lo notas. Lukashenko lleva un año sintiendo el peso de su soledad internacional. El coste económico para Bielorrusia es inmenso y la paciencia de su población se agota.

“Lukashenko lleva un año sintiendo el peso de su soledad internacional”

Ante tan mala coyuntura, un gobernante razonable practicaría algo de distensión con la oposición o con los países que cuestionan su fraude electoral. Bajaría tensiones en definitiva, si no por su pueblo, por su propio interés. Sin embargo, “alguien razonable” no es la descripción más apropiada para el Presidente bielorruso.

Desde hace meses Lukashenko ha orquestado una campaña publicitaria fraudulenta en oriente medio asegurando que la UE se hará cargo de los migrantes y refugiados que lleguen desde Bielorrusia. Parece que incluso ha llegado a subvencionar algunos aviones. Todo para utilizar a unos miles de personas como arma con que presionar a Europa.

“Lukashenko ha orquestado una campaña publicitaria fraudulenta asegurando que la UE se hará cargo de los migrantes y refugiados”

Por suerte, incluso los peores tiranos conocen algunos límites. Sus amenazas iniciales de dejar morir de frío a los refugiados, porque eran “problema de Polonia”, se acabaron disipando. Desgraciadamente, no lo bastante deprisa para evitar que varias personas murieran congeladas.

Ahora mismo, los migrantes se hacinan en unos módulos prefabricados o naves industriales. Sus condiciones distan de ser buenas y, desde luego, no son humanitarias. Muchos ya están regresando a sus países, desengañados y hundidos. Otro no se resigan y esperan algún milagro o un golpe de suerte.

“Sus amenazas iniciales de dejar morir de frío a los refugiados se acabaron disipando”

A Lukashenko le ha salido bastante bien la jugada. Amenazada con una nueva crisis migratoria, la UE ha pasado a jugar a la defensiva. Esto le ha permitido al gobierno Minsk seguir con su represión sin captar tanta atención internacional. Esta semana se han producido varias condenas de cárcel. Entre los condenados, se encuentra Seguéi Tijanovki, bloggero opositor y marido de la candidata rival de Lukashenko, Svetlana Tijanovkaia, rival de Lukashenko en 2020. Se le han impuesto 18 años.

De hecho, era Serguéi quien tenía una trayectoria como activista contra el régimen. Sus problemas empezaron cuando sus populares vídeos superaron las audiencias de la televisión pública del gobierno. Poco después de presentarse a las elecciones, la KGB (en Bielorrusia aún se llama así) lo arrestó. Fue entonces cuando Svetlana, ahora exiliada, dio el paso de entrar en política activa.

«A Lukashenko le ha salido bastante bien la jugada»

Esta “bunkerización” de Lukashenko se cobra un elevado precio para Bielorrusia: su soberanía. La dependencia del joven país, con apenas 30 años como Estado independiente, hacia Rusia se acrecienta cada día.

Y decimos que aumenta, porque desde la creación en 2009 de la Comunidad de Estados Independientes, Putin ya ha conseguido extender una considerable influencia rusa sobre diversas repúblicas ex soviéticas como Kazajistán, Uzbekistán, Armenia o Moldavia…, aunque en ningún lugar se hizo sentir la influencia de esta organización internacional tan fuertemente como en Bielorrusia.

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