Faltan muchos datos, para poder explicar por qué los talibanes han recuperado el poder en Afganistán en tiempo record. Las debilidades del gobierno constitucional son de sobras conocidas, pero también es cierto que disponía de más tropas y mejores arsenales que sus rivales. En todo caso, ya sabéis qué poco me gusta especular. En su lugar os ofrezco una panorámica de la historia afgana. Quizás sea la mejor forma de darle perspectiva a su realidad actual.

Durante el S XIX los imperios ruso y británico se plantearon colonizar Afganistán. El entonces Emirato de Afganistán tuvo la “suerte” de ser un país aterradoramente pobre y de orografía abrupta. A este escaso interés para la codicia imperialista y su irrelevancia geoestratégica, se le sumó el hecho de que Londres y San Petersburgo no se ponían de acuerdo en cómo partirse el país.

“los talibanes han recuperado el poder en Afganistán en tiempo record”

A finales del S XIX, sin embargo, el Imperio Británico realizó varias incursiones en el emirato. El objetivo no era colonizarlo, sino que Kabul cortara su apoyo a los rebeles pashtun de Pakistán, entonces colonia inglesa. La debilitada corona afgana acabó firmando varios tratados que limitaron drásticamente su soberanía.

¿Por qué era tan mala la situación en el país? Como hemos dicho es un país muy pobre y “mal situado”. La famosa ruta de la seda, que tanta riqueza generó en Asia central durante el medievo y la época moderna, pasaba por el norte. El comercio persa y del Indostán, más al sur. Su sistema político era una monarquía absoluta y feudal. Las disputas por el trono venían arrastrando décadas de guerras civiles y golpes palaciegos. A esto hay que añadir las tensiones étnicas.

“Londres y San Petersburgo no se ponían de acuerdo en cómo partirse el país”

¿Entonces esa imagen de un Afganistán pre talibán moderno es falsa? No, en absoluto.

El Afganistán democrático empieza con el príncipe Nadir. Criado en la India, ya que su abuelo había desterrado a sus padres, se le autorizó a volver y se convirtió en general. Se distinguió por su valor en la tercera guerra anglo-afgana de 1919 que puso fin a las injerencias británicas en el país. Sin embargo, el nuevo emir, su primo, volvió a desterrarlo celoso de su popularidad.

Cuando su primo fue derrocado por una rebelión de tribus pashtun y tayikos, liderada por Kalakani, Nadir regresó al país. Reorganizó al ejército, ocupó de nuevo la capital y capturó y ejecutó al Kalakani y su círculo íntimo. Pero Nadir era consciente de que la rebelión era el fruto de la pobreza extrema de su nación y creía que ya era hora de ponerle remedio.

“Nadir era consciente de que la rebelión era el fruto de la pobreza extrema de su nación”

En vez de devolverle la corona a su inútil primo, Nadir se convirtió en rey de su país. Aprobó reformas democratizadoras. Impulsó la educación para fomentar la alfabetización sin distinción de sexos. Inauguró la primera universidad moderna del país y, con las limitaciones de su precaria tesorería, trató de mejorar las carreteras. No viviría para ver recoger los frutos de su mayor esfuerzo: en 1934 el Reino –ya no Emirato- de Afganistán ingresaba en la Sociedad de Naciones, antecedente directo de la ONU, junto a Ecuador y la URSS. Al fin la comunidad internacional reconocí a Afganistán como un igual.

Pero como decía, Nadir Kahn había muerto asesinado un año antes mientras visitaba un instituto. Su asesino pertenecía a la etnia hazara, tal vez, el pueblo más castigado del Asia Central. Y es que, pese a su voluntad reformista, el rey no logró aliviar las tensiones étnicas, los fundamentalismos religiosos ni disminuir la influencia de su propia familia que seguía copando los puestos del gobierno y las fuerzas armadas.

“en 1934 el Reino de Afganistán ingresaba en la Sociedad de Naciones”

Su hijo, Mohammed Zahir le sucedía con sólo 19 años. Durante la primera década de su reinado, Daud y otros parientes paternos gobernaron en su lugar. Sin embargo, el joven monarca no estaba dispuesto a ser siempre un rey de nombre. Además, compartía la visión reformista de su padre.

Cuando por fin se sintió con apoyos, destituyó a Daud como Primer Ministro y ahondó en las reformas de su padre. En 1964 aprobó una nueva constitución que no sólo aumentó los poderes del parlamento sino que otorgó a las mujeres afganas derecho al voto. El sufragio universal y su apuesta por una mayor libertad religiosa sellaron su destino, aumentando sus tensiones con los grupos muyahidines más radicales que le acusaban de occidentalizar el país, de ser un pecador y un mal musulmán.

“Zahir aprobó una nueva constitución que no sólo aumentó los poderes del parlamento sino que otorgó a las mujeres afganas derecho al voto”

En el contexto de la Guerra Fría, Zahir supo jugar sus cartas. Trató de ser cordial con la URSS, ya que, después de todo, tenía frontera directa con la potencia roja. A su vez, trató de buscar la inversión norteamericana tan necesaria para sus reformas.

Daud, aprovechó el viaje del rey a Italia para derrocarle en 1973. Pese a ser miembro de la familia real, abolió la monarquía e instauró una república autoritaria, disolviendo el parlamento y la judicatura independiente. Inició la persecución de los grupos islamistas y trató de acercarse a Moscú… tal vez demasiado. Después de todo él no era comunista. De hecho, perseguía al Partido Democrático Popular, la formación comunista de Afganistán.

“Daud, aprovechó el viaje del rey a Italia para derrocarle en 1973 […] abolió la monarquía e instauró una república autoritaria”

En 1978 los comunistas dieron un golpe de Estado, la revolución Saur, y asesinaron a Daud. La reacción de los muyahidines y otros grupos islamistas no se hizo esperar. ¿Cómo iban a aceptar la dictadura de un partido ateo? Empezaba la guerra civil.

Como enfrentarse a fanáticos religiosos que controlaban medio país era cosa fácil, los comunistas decidieron aprovechar para pelearse entre ellos. Tras conquistar el poder, el líder del partido, Taraki se convirtió en Primer Ministro y colocó a su discípulo e incipiente rival, Amin, en la Presidencia de la República.

“En 1978 los comunistas dieron un golpe de Estado, la revolución Saur, y asesinaron a Daud”

Un tiroteo entre los guardaespaldas de Amin y los del Primer Ministro, dio la excusa al Presidente a poner bajo arresto a su antiguo mentor, asesinado poco después. Empezaba así su brutal dictadura personal de 104 días. No es que Taraki hubiese sido un santo, en apenas unos meses habían muerto o desaparecido casi 18.000 afganos calificados de contrarrevolucionarios. Sin embargo, Amin elevaría esa cifra a los 45.000, en tiempo récord.

Desde Moscú, Breznev y su círculo observaban con preocupación la marcha de los acontecimientos. Taraki ya había solicitado la intervención militar soviética al ver que no podría parar solo a los islamistas. Al Kremlin no le tentaba demasiado enviar tropas a Afganistán. Preferían limitar su apoyo a lo económico y logístico. Sin embargo, el errático Amin iba a forzar su mano. Un Afganistán desestabilizado por fanáticos religiosos podía contagiar revueltas a las Repúblicas fronterizas de la URSS.

“Al Kremlin no le tentaba demasiado enviar tropas a Afganistán”

Cuando vio claro que la URSS no le ayudaría a consolidar su gobierno, Amin volvió los ojos a Pakistán y a la CIA. Incluso trató de buscar apoyo en los muyahidines, proponiendo una re-islamización del Estado. Claro que eso de que, a los pocos días de derrocar a Taraki, hubiese invitado a 500 clérigos a Kabul para hablar de libertad religiosa y los hubiese asesinado en masa, hacía que los muyahidines desconfiaran ligeramente de sus intenciones.

Dos intentos de envenenamiento fallidos del KGB después, Moscú puso en marcha la operación Storm-333. Dos escuadrones de élite soviéticos asaltaron de noche el palacio presidencial y asfixiaron a Amin con su almohada. Poco después la URSS accedía al envío de tropas en lo que se conocería como “Vietnam soviético”.

“Dos escuadrones de élite soviéticos asaltaron de noche el palacio presidencial y asfixiaron a Amin con su almohada”

Los grupos islamistas recibieron apoyo de Estados Unidos, Arabia Saudí, Malasia, Catar, Pakistán e incluso Irán. “Incluso”, porque Irán es un país chií y los islamistas afganos era suníes. Sin embargo, los ayatolás temían que la URSS decidiera volver a invadir su país, como ya había hecho Stalin en la Segunda Guerra Mundial.

En 1989 la URSS colapsa y sus tropas se retiran. Los islamistas ganan en Uzbequistán un nuevo aliado. En 1992, la República Popular de Afganistán cae y se proclama la República Islámica de Afganistán. Empieza entonces la segunda guerra civil afgana ahora entre grupos islamistas.

“En 1992, se proclama la República Islámica de Afganistán. Empieza entonces la segunda guerra civil afgana ahora entre grupos islamistas”

Los islamistas no eran un grupo homogéneo. Tras acabar con los soviéticos, algunos muyahidines e islamistas menos radicales llegaron a ciertos acuerdos con grupos relativamente liberales. Apoyados por los saudíes y otros Estados musulmanes se hacen con el gobierno del nuevo Estado. Enfrente, el grupo integrista Hazbi Islami apoyado por Pakistán controla gran parte del país. A partir de 1994 se refunda como el movimiento talibán, o sea, «estudiantes» [del Corán].

Pese a su alianza, no se debe confundir a los talibanes con Al Qaeda. Esta organización fundada por el millonario saudí Bin Laden operó en la guerra civil contra los rusos. Es inexacto que fuera una creación de la CIA, aunque indiscutible que esta les prestó asesoramiento en técnicas de guerra de guerrillas y, con toda seguridad, apoyo logístico.

«el grupo integrista Hazbi Islami apoyado por Pakistán controla gran parte del país. A partir de 1994 se refunda como el movimiento talibán»

En 1996, los talibanes controlan casi todo el país salvo algunas regiones del norte. Se proclama entonces el Emirato Islámico de Afganistán, que nadie reconoce. Lo que quedaba de la administración estatal se disuelve. El país se sume en el caos. Muchas regiones se convierten en feudos que un muyahidín rige a su capricho como señor de la guerra. En otras, hay un sínodo de líderes talibanes al frente. El nuevo Jefe de Estado, Mohamed Omar convierte su feudo de Kandahar en la nueva capital de facto, ya que Kabul se encuentra demasiado cerca de las regiones rebeldes.

Se abre un periodo de burka obligatorio, lapidaciones, persecución de minorías étnicas y en general de cualquier enemigo de los talibanes. Queda prohibido afeitarse, hacer helados, volar cometasLas mujeres no deben aprender a leer y escribir, pues se pone en riesgo su fertilidad. ¡Ah! Y aunque la homosexualidad se pena con la muerte, los líderes talibanes abusan sexualmente de los niños varones hazaras, a menudo públicamente, para humillar a la etnia. Estos niños son popularmente conocidos como bacha bazi.

Bacha Bazi": La Indignante Manera En Que Niños Y Adolescentes Consiguen Dinero En Afganistan | Notagram
A la izquierda, fiesta de líderes talibanes con su Bacha Bazi (de rojo). A la derecha muyahidín pase a su Bacha Bazi.

Tras los atentados del 11-S en 2001, Estados Unidos exigió que el Emirato Islámico entregar o expulsara a Bin Laden y permitiera una investigación internacional para aclarar sus vínculos con Al Qaeda. Bajo el amparo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una coalición internacional invade el país ese mismo año. Enseguida encuentran apoyo de los rebeldes y opositores en el exilio que regresan al país.

Entre los retornados se encuentra el ex monarca. Tras décadas defendiendo a los exiliados, un anciano Zahir podrá acabar los días en su país. El último rey afgano deja muy claro que no anhela restaurar la monarquía y que sólo vuelve si su presencia no desestabiliza el país. El pueblo aún le recuerda con cariño, sobre todo progresistas y mujeres urbanas. En 2002 el Parlamento afgano le nombra Padre de la Patria, título honorífico que ostenta hasta su muerte en 2007.

«Tras los atentados del 11-S en 2001, bajo el amparo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, una coalición internacional invade el país»

La nueva república democrática no se consolida. La coalición internacional no logra controlar algunas regiones del país que siguen en manos de los talibanes. El mes pasado EE.UU. aceleró su retirada y probablemente a finales de semana Hibatulla Akhundzada gobernará el país como nuevo emir talibán. Y esta vez no quedarán regiones rebeldes.

¿Qué ha ocurrido? La respuesta probablemente esté en la heroína, o, para ser más exactos en la amapola adormidera, planta base de esa droga y del opio. Su cultivo se introdujo en el país, cuando el Imperio Británico decidió abandonar su vocación de gran narcotraficante mundial, tras la segunda guerra del opio (1856-1860). Se abrió un nicho de mercado para despiadados señores feudales que buscaban dinero fácil del opio.

El auge del cultivo fue progresivo, aunque durante la ocupación comunista, las drogas se convirtieron en una fuente de ingresos para la resistencia islamista. Pese a que inicialmente los talibanes querían acabar con el cultivo, acabaron incentivaron aún más su producción. Sí, las drogas son pecado, pero tampoco hay que ser inflexible, si financian a los soldados del ejército talibán y al terrorismo internacional.

“¿Qué ha ocurrido? La respuesta probablemente esté en la heroína”

La coalición internacional de 2001 trató de destruir los campos de amapolas adormideras. Esto significó dejar a multitud de afganos sin medio alguno de vida, a la vez que la creación de una economía alternativa fracasaron. La corrupción endémica del gobierno afgano devoraba las ayudas internacionales. Dicho en pocas palabras, a lo largo de estos últimos quince años, sólo los talibanes han sido capaces de ofrecer medios de vida a la población rural. Tal vez ahí esté la clave de su éxito.

Ahora bien, tampoco hay seguridad de que el Emirato talibán no encuentre problemas internos pronto. Afganistán ha sido la tumba de muchos imperios, pero también de todos sus gobiernos.

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