Laura Grani

Una mesa puede ser muchas cosas: un lugar donde celebrar, reconciliarse o sentarse, por fin, después de un día difícil. En España hemos convertido la comida en una forma de estar juntos. Por eso Restaurantes contra el Hambre funciona: porque no pide un gesto extraño, sino mirar de otra manera algo tan cotidiano como elegir qué comer.

Del 15 de septiembre al 15 de noviembre, bares, restaurantes y cafeterías de toda España vuelven a sumarse a esta iniciativa de Acción contra el Hambre. Cada establecimiento escoge un plato o un menú y destina entre 0,50 y 2 euros de cada venta a familias vulnerables. El cliente solo tiene que pedirlo. De pronto, una comida o una cena con amigos adquieren otra lectura.

La campaña cumple 17 años bajo el lema “Somos de buen comer, somos de buen hacer”. Desde 2010 ha reunido a 12.825 establecimientos y ha recaudado 1,7 millones de euros. Su fuerza está en lo pequeño: cuando una carta se convierte también en ayuda.

Cocinar para empujar en la buena dirección

La presentación tuvo lugar en los jardines de la escuela culinaria MOM, en un ambiente luminoso y cercano, de esos en los que la cocina se escucha, se huele y se comparte. Allí estuvieron la chef Susi Díaz, embajadora de Acción contra el Hambre y portavoz de Saborea España, y la consultora gastronómica Tania Anta, que pusieron voz a una campaña construida desde el oficio hostelero y la emoción.

También cocinaron en directo Carito Lourenço, de Grupo Fierro; Cata Lupu, de La Taberna de Elia; Miguel Vidal, de Bancal; y Xan Otero, de La Lorenza. Cuatro cocineros, cuatro restaurantes y una misma idea: la cocina puede dar placer y empujar en la dirección correcta. Bastaron los platos y las conversaciones para recordar que comer juntos sirve para cuidar a otros.

La emoción de Restaurantes contra el Hambre está ahí. No reserva la solidaridad para las grandes ocasiones. La coloca en una carta, al lado de un plato que apetece. Cada restaurante participa desde su identidad: una tasca de barrio, una cafetería, un comedor gastronómico o un proyecto más atrevido. Todos comparten el mismo gesto: elegir algo de su oferta y convertirlo en ayuda.

Un plato para hoy y una puerta para mañana

Y hace falta. Según Acción contra el Hambre, en 2025 el 5,6 % de las niñas, niños y adolescentes en España, unos 352.000, no pudo permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días. La cifra equivale aproximadamente a la población de Alicante. Detrás hay neveras, compras que no llegan y niños que no deberían aprender tan pronto lo que significa faltar.

Los fondos se destinarán a programas de formación, empleo y emprendimiento. Desde 2014, la organización ha ayudado a que 56.390 personas mejoren su empleabilidad, 15.961 encuentren trabajo y se creen 1.422 nuevos negocios.

Este año, además, la campaña suma el Observatorio de Seguridad Alimentaria en España, pensado para generar datos, detectar riesgos y anticipar respuestas. Más de 360 establecimientos ya se han adherido a esta 17ª edición, con la colaboración del Ministerio de Industria y Turismo y el patrocinio de Alimentos de España. Hasta el 15 de noviembre, pedir el plato adecuado puede ser una manera sencilla de cambiar algo.

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