El movimiento de arte urbano en protesta a la brutalidad policial y compuesto de murales pintados en negro y grises realizó su primera intervención en el Parque de las Tres Chimeneas de la Ciudad Condal en una jornada marcada por la censura de los Mossos d’Esquadra.

 

Era el primer viernes de junio, un soleado y templado día primaveral, cuando me enteré a través de las redes sociales que en pocas horas se celebraría la jornada artística denominada The Black Wall Movement, liderada por el artista catalán El Xupet Negre. Un triste y poco llamativo cartel negro y blanco colgado de un perfil de un street artist informaba de que a partir del mediodía estaría pintando junto al resto de artistas invitados que intervendrían en uno de los seis muros. Sin duda, decidí pasarme por el parque a ver cómo lo hacían. Eran cerca de las cuatro de la tarde y allí estaban los artistas urbanos con sus escaleras, sus mascarillas, sus sprays y sus pinturas, todo de la marca barcelonesa Montana Colors, patrocinadora del evento. “The Black Wall Movement es la unión de varios street artists afincados en Barcelona para pintar los muros de negro mate, combinados con negro brillante y diferentes tonalidades de gris, en una intervención reivindicativa en protesta a la brutalidad policial, inspirada en el movimiento Black Lives Matter”, me informó, visiblemente contento, El Xupet Negre. A la convocatoria de su iniciativa se habían sumado alrededor de veinte de los mejores artistas del panorama urbano en Barcelona “y el movimiento se va extender a otros países próximamente. Ya hay colectivos y artistas interesados en participar en ciudades como Bogotá, Paris, Londres, Buenos Aires, Miami, New York, Los Ángeles, Berlín, Milán”, asegura el creador de la iniciativa. Así como también se unirán otras ciudades españolas como Valencia, San Sebastián Santiago o Madrid.

Cuando visité el parque los seis murales se encontraban en construcción, pero me llamó mucho la atención un trozo de uno de ellos en el que se leía “Aquí también la Policía mata”, seguido por varios nombres y edades de personas asesinadas por la Policía y la Guardia Civil en España desde la década de los noventa hasta nuestros días. Exactamente 21 nombres, 21 personas inmigrantes a los que la brutalidad policial arrebató la vida. “Y muchos más…” se leía en la parte más baja del mural. Tras realizar un pequeño reportaje fotográfico, marché del lugar dejando a los artistas manos a la obra. Kaderone, Kram, Zosen, Raúl de Dios, Eludu, Topidelia, Tim Marsh, Oreo, Miriam Díaz, Megui Art, Maga, Gayoncé Rose, El Rughi y El Xupet Negre continuaron con sus obras, expresando en ellas su rechazo a la xenofobia y la violencia que continuamente ejercen los cuerpos y fuerzas de seguridad de nuestro país frente a los inmigrantes sin papeles. Black Lives Matter en todo el mundo y en España el apoyo artístico a este movimiento se llama The Black Wall Movement y comenzó el viernes pasado en Barcelona.

 

Xenofobia, censura y pandemias en pleno siglo XXI

En pleno desconfinamiento de la pandemia mundial, The Black Wall Movement, además de rechazar y visibilizar que la violencia y los abusos policiales existen en nuestro país, demostró que la censura frente a la libertad de expresión todavía existe en el siglo XXI, viviendo en sus propias carnes un capítulo más de este otro virus estatal.

Era mitad de la tarde cuando pasaba patrullando por allí un coche de los Mossos d’Esquadra que, al ver la acusación vertida sobre el cuerpo policial, decidió detenerse y los agentes bajaron del coche para ver qué era lo que estaba ocurriendo en el Parque de las Tres Chimeneas. Preguntaron por el autor del muro que había pintado aquello de “Aquí también la policía mata”, sin obtener respuesta alguna de los artistas presentes, que se negaron a borrar su obra, como les pedían los mossos. “Entonces los policías dijeron que tenían que llamar a la brigada de la limpieza para que la limpiaran. Vivimos una muestra de la censura en primera persona”, indica El Xupet Negre.

A la mañana apareció borrada del mural la alusión directa a la Policía. Ya sólo se podían leer los nombres de las personas asesinadas. El organizador y la agencia gestora de los permisos de los espacios públicos que les había obtenido la vía libre para realizar The Black Wall Movement llamaron al Ayuntamiento, que no dudó en responderles que lo que habían hecho los agentes era completamente ilegal y que necesitarían el número identificador de los policías o la matrícula del coche para proceder a sancionarlos. Desgraciadamente, nadie había tomado nota de esto. Quedará en una simple anécdota. Sin embargo, es mucho más grave en un país donde la libertad de expresión está contemplada como derecho constitucional. Esta libertad únicamente podría limitarse cuando se estuviese vulnerando el derecho al honor. Pero llegado a este punto me cuestiono qué honor puede atribuírsele a un cuerpo de seguridad del Estado que mata a personas únicamente por su color de piel.

Me queda el consuelo de que The Black Wall Movement ha surgido como un movimiento de protesta y reivindicación al que se seguirán uniendo artistas de muchas otras ciudades, que continuarán visibilizando abusos, xenofobia, censura y otras injusticias sociales que sufre el pueblo en todo mundo.

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