Budapest se ha convertido para mí, inesperadamente, en un lugar evocador e imprescindible. Estuve cinco días aunque parecieron cinco horas. Budapest te atrapa, te arrastra cada vez más dentro de su historia, de su idiosincrasia. Budapest tiene la luz de las ciudades reconstruidas tras el horror de la guerra y el exterminio: puede presumir de contar con una exultante luz llena de vida y esperanza.

«Budapest tiene la luz de las ciudades reconstruidas tras el horror de la guerra y el exterminio: puede presumir de contar con una exultante luz llena de vida y esperanza»

Budapest es una combinación perfecta, como pocas ciudades, de cultura, historia, ocio, belleza, gastronomía y todo esto con una calidad-precio asombrosa. Me alojé en la zona de Pest, a unos 10 minutos a pie del Parlamento, y la primera noche, paseando por sus calles, por la Ópera de Budapest, por sus bares, te das cuenta enseguida de la belleza de la ciudad. El omnipresente Liszt te habla por todas partes, te sugiere por todas partes que te dejes llevar por la rotunda belleza de esta ciudad.

El Parlamento de Budapest es una de esas cosas imprescindibles de ver por fuera y por dentro. En el precio de la entrada va incluido un tour guiado en castellano por el interior del edificio, en el que se pueden contemplar salas espectaculares, salones y vistas como en pocos sitios podréis ver (recordemos que el Parlamento está a orillas del Danubio). Además te explican a la perfección la historia del Parlamento y de cada una de sus salas, y puedes comprobar fácilmente que la historia de Hungría es complicada, intrincada, y a la vez, bella y rotunda. No os podéis perder esta visita.

«Otra cosa que no podéis dejar de ver es el “Terror Haza” o “La casa del terror”. Una casa-museo dedicada al horror que han tenido que vivir los húngaros por parte de los fascistas y de los comunistas. Es una visita tremendamente dura»

Otra cosa que no podéis dejar de ver es el “Terror Haza” o “La casa del terror”. Una casa-museo dedicada al horror que han tenido que vivir los húngaros por parte de los fascistas y de los comunistas. Es una visita tremendamente dura: los videos, las recreaciones, los documentos, la reconstrucción de los sótanos en los que torturaban a “sospechosos” de traicionar al régimen… Recomiendo que adquiráis la audio-guía (no va incluida en la entrada normal) para así poder entender mejor esta parte de la –omnipresente- historia de Budapest. Es difícil comprender Hungría, entenderla, si no sois conscientes de lo que significó el horror de la Segunda Guerra Mundial, de la persecución a los judíos, del horror del fascismo y del comunismo…

Para los que estamos concienciados con la historia del pueblo judío, es siempre emocionante poder entrar en una sinagoga. Y la Gran Sinagoga de Budapest no es cualquier sinagoga: es la segunda más grande del mundo, después de la de Nueva York, y, desgraciadamente, también tiene un cementerio dentro del recinto. Para los que conozcáis un poco el judaísmo, sabéis que dentro de una sinagoga no se pueden tener cadáveres, ni tampoco en sus alrededores. ¿Por qué en la de Budapest sí? En el cementerio anexo se encontraron más de 2000 cuerpos apilados de judíos, fruto del frío, el horror y la persecución. Cuerpos a los que, en ese momento, era la única forma de darles sepultura. Este es un momento especialmente duro: no hace ni 100 años de este auténtico horror. Horas más tarde, paseando por otra plaza, podréis ver un polémico monumento recordando la “invasión” de Alemania sobre Hungría, a los pies de ese monumento hay fotos de judíos asesinados por el fascismo, fotos que aún hoy son pintadas de rojo pidiendo la muerte, de nuevo, de los judíos. Reconozco que salí de la sinagoga bastante afectado, se hace duro asimilar que el ser humano pueda llegar a ser tan terrible con otros, solo por su raza, ideología, color o religión. Fracasan las sociedades que no condenan o que no se reconcilian con su pasado.

«Reconozco que salí de la sinagoga bastante afectado, se hace duro asimilar que el ser humano pueda llegar a ser tan terrible con otros, solo por su raza, ideología, color o religión»

Otra experiencia que no podéis dejar de vivir es la del crucero en barco por el Danubio (os recomiendo que la hagáis al caer la tarde). Desde el trayecto en barco, que dura 1 hora, podéis ver el Parlamento, el Castillo de Buda, y la ciudad entera desde una perspectiva que es difícil de superar. Además en los barcos puedes tomar un vino o cualquier otra bebida, con lo que el paseo en barco se hace del todo delicioso.

La Iglesia de San Esteban también es espectacular por dentro y por fuera; eso sí, si ya os habéis subido a la cúpula de San Pedro del Vaticano o similar, ésta os dejará un poco fríos. Al menos eso me pasó a mí. La Plaza de los Héroes también es un lugar digno de visitar, una plaza gigante con los fundadores de Hungría: os recomiendo ir a visitarla recorriendo el camino de las embajadas, merece la pena.

Para el penúltimo día de viaje, dejamos la parte de Buda. Comenzamos yendo al Hospital en La Roca, un búnker-hospital de la Segunda Guerra Mundial; no dejéis de visitarlo, no está entre lo súper turístico, pero para mí fue de lo mejor del viaje. La reconstrucción es espectacular, y la guía también.  Para ver la parte de Buda, contratamos un tour para esto, y no me arrepiento. El Castillo de Buda es sencillamente espectacular, la Iglesia de Matías, qué decir, y, por supuesto no podéis dejar de tomaros un café y una tarta en la pastelería de la gran Sisí Emperatriz, Ruszwurm Confectionery; toda una experiencia. En Buda también podréis ver la casa del Presidente de la República y la del Presidente del Gobierno húngaros, están al lado, una tiene la bandera de Europa, la otra no, ¿adivináis cuál no la tiene?

Visitad los ruin bars de Budapest, es lo mejor para tomar una copa o una cerveza. Diseños imposibles, figuras sin sentido, colores peculiares… Sobre todo, id a Szimpla Bars, es una experiencia que no podréis olvidar nunca, además es uno de los mejores pubs de todo el mundo según Loonely Planet.

En cuestión de comida, Budapest es una ciudad económica y, encima, se come genial. En cualquier sitio tendréis buena comida, pero probad a ir a Frici Papa, comida casera, a buen precio y de calidad (eso sí, solo podréis pagar aquí en efectivo, tenedlo en cuenta). No pensaba hacer publicidad de los tours, pero fueron tan buenos que creo que merece la pena que lo haga: contratad el free tour de Budapest y el del Castillo de Buda de White Umbrella  (whiteumbrellatours.com), Rafa y Carlos fueron majísimos. Me hubiera quedado con las ganas del tour del barrio judío y del Danubio, pero tendrá que ser para la próxima.

No dejéis de ir a Budapest. Llorad ante los zapatos del Danubio, recordad a los perseguidos por el fascismo y por el comunismo, no quedéis indolentes ante las marcas de pintura en las fotos de los judíos, rebelaos; divertíos en sus ruins bars, enmudeced ante la belleza de la ciudad de Buda, id a las termas, tomad conciencia de lo dolorosa que es la guerra y de cómo los espacios de paz tienen que ser defendidos cueste lo que cueste. Dad testimonio de la historia, para que no se repita y emocionaos ante todo lo que os puede ofrecer Budapest. Eso hice yo. Y repetiré.

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