Fotografías Miren Josune
Son las 9 de la mañana de un día laborable. Estoy en una cafetería justo a la salida del metro Colonia Jardín. He quedado aquí con José Ángel Mañas para hablar sobre la reedición de un libro que marcó generacionalmente a la generación de la juventud en los noventa. Un libro que fue un hito sociológico, que hablaba de amor, de incomprensión, de las drogas, de sexo, de música, de iniciarse a la vida adulta, de exploración del terreno donde se movía esa juventud. El libro es “Historias del Kronen”, y la editorial Bala Perdida se ha encargado de hacer una nueva edición  por su 25 aniversario. La misma editorial le ha publicado Ciudad Rayada, libro con el que comparte algunas temáticas y el mismo estilo fresco y desenfadado. Estas horas son muy poco bohemias para hacer una entrevista, pero menos aún lo es que hemos pedido para tomar un descafeinado y una manzanilla. No somos nada y eso en los 90 ya lo sabían los personajes de la novela de Mañas. Nos sentamos en una mesa y enciendo la grabadora. José me lo pone fácil, habla de manera fluida y su risa es acaparadora y llena el oxígeno de una alegría que crea buen ambiente.

 

¿Qué se siente al tener éxito con la primera novela que escribiste con poco más de 20 años como fue Historias del Kronen?

Algo parecido les pasó a Antonio Vega con la Chica de Ayer y a Enrique Urquijo con Déjame. La ingenuidad tiene eso, por una parte puedes ser tosco en alguna cosa y por otra  de una absoluta autenticidad, porque no has tenido tiempo de pensar en eso mientras escribía la novela. No concibes nada del mundillo, no sabes cómo son los lectores. Más adelante sí que conoces esa presión, los lectores te conocen y te tienes que posicionar en la escena literaria. La frescura y la autenticidad fueron las dos claves del éxito con mi primera novela.

¿Cuándo terminaste de escribir Historias del Kronen que expectativas tenías, publicarla, enviarla a concursos?

Yo soy licenciado en Historia. Recuerdo aquella época como un turista ante un lugar nuevo. Hice dos años de la carrera como Erasmus en Inglaterra y en Francia, concretamente en Grenoble y los dos últimos volví a Madrid. Fui un estudiante más que se pasó media carrera en la cafetería de la facultad. Me daba palizas la última semana antes de los exámenes y así lograba aprobar. El último año de carrera me lo tomé con más calma y aproveché para escribir la novela y poco tiempo después es cuando supe que había quedado finalista del Premio Nadal.

¿Fue esa tu primera relación con la literatura?

No, con catorce años gané el concurso de relatos Miguel Hernández. Para mí fue importante porque fue la primera palmadita en la espalda y lo que me animó a que quisiera seguir escribiendo. Me dio seguridad en mí mismo. Recuerdo también de aquella época que el futbol no se me daba mal, incluso hice las pruebas con el Real Madrid. Hice el gilipollas porque era el único que le pasaba la pelota a los demás mientras éstos lo único que hacían era intentar lucirse y chupárselas todas. Esa solidaridad en mi juego que no supieron ver los responsables de su cantera sí que lo pudieron ver algunas personas en mi literatura y fue lo que hizo que me decantara por esta última.

¿Cómo fue que te atreviste a mandar tu manuscrito al prestigioso premio Nadal?

Una amiga que me pasaba las revistas literarias de la época, me enseñó un anuncio donde daban las bases para presentarse al concurso, metí la novela en un sobre y se la mandé. Lo siguiente que supe es que había quedado finalista.

 ¿Y cómo fueron esos primeros meses con tu libro en la calle?

Yo seguía haciendo la misma vida de siempre. Para mí no había cambiado nada. Rafael Conte me llamó para dar unas charlas literarias y yo no entendía nada. Pensaba que con el libro en las librerías se acababa toda mi labor, no entendía qué cojones  quería más de mí, pero estaba equivocado. No conocía nada del sector editorial y a mí me gustaba ir a lo mío. Sé que cometí muchas torpezas. Poco a poco fui aprendiendo cómo funcionaba el mundillo aunque nunca me haya sentido parte de él.

¿Y ha cambiado tu opinión en este aspecto, te interesa más ahora todo lo que rodea al mundillo literario?

Con la generación anterior a la mía no tenía nada en común de lo que hablar. Incluso con la que decían que era a la que yo pertenecía junto a Ray Loriga y Lucia Etxeberría, tampoco. Es más no me interesan nada. Ellos tenían cinco años más que yo y pertenecían más a los finales de los 80 y yo sí que era puramente de los 90. Tenía y tengo una sensibilidad distinta a ellos. Pero como te he dicho antes ahora me empiezo a encontrar más cómodo y a encontrar otros escritores con los que sí me encuentro a gusto, como por ejemplo Jordi Ledesma, me siento muy identificado con él, aunque escriba cosas con pocos diálogos y a mi sea una de las cosas que más me gusta hacer. Otros autores con los que también me identifico son Juan Aparicio Belmonte o Nicolás Casariego. Lo mejor es que esta buena relación con estos autores se ha dado de forma natural y casi sin darme cuenta.

«Montero Glez tiene un estilo propio que me encanta. Le pasa un poco como a Umbral, son puramente reconocibles. Y hay un autor sevillano, Juan Manuel Márquez, que va a sacar un libro que me ha gustado muchísimo»

¿Hay algún otro autor que quieras reivindicar, que te guste especialmente?

Sí, por supuesto. Por ejemplo, Montero Glez tiene un estilo propio que me encanta. Le pasa un poco como a Umbral, son puramente reconocibles. Me siento identificado con ellos, el estilo y la forma de contar las cosas es fundamental. Los personajes tienen que utilizar la voz que les es propia, la jerga en la que se encuentran cómodos y en eso Montero Glez y yo nos parecemos, aunque yo me encuentro más cómodo y priorizo los diálogos, la construcción de los personajes y las historias. Pero me gustan mucho estos escritores estilosos. A mí me importa que cobren vida los personajes y Montero lo que quiere que cobre vida es la voz.

Además Montero Glez es un escritor que como tú es bastante outsider, que le gusta ir a su aire…

Eso dice él, que le gusta la noche, las putas, las drogas (risas), y a quién no (más risas, hay ironía en su tono, y la verdad es una cosa que solo sabrá él, y muy bien que hará). Volviendo a otros autores que también me gustan están Manuel Jabois, que ahora escribe en El País o David Gistau que lo hace en El Mundo. Son escritores columnistas que están haciendo cosas de mucha calidad y que son literatura envuelta en papel de periódico.

¿Y de las nuevas generaciones hay algún autor que te llame la atención?

Claro que sí. Por ejemplo, hay un autor sevillano que va a publicar en la Editorial Bala Perdida que se llama Juan Manuel Márquez que va a sacar un libro que me ha gustado muchísimo. La historia me pareció muy original. Es un monólogo interior. Es la historia de un hombre que se encuentra a los pies de su cama un calzoncillo y a partir de eso, entra en una divagación donde cuenta la vida de una pareja. Con solo eso crea una historia interesantísima.

¿Dónde crees que se encuentran los libros más interesantes en las editoriales independientes o en las grandes?

Yo he tenido experiencias de todos los tipos. Supongo que depende del editor, del interés que ponga en cada libro. En un momento en que las ventas han bajado tanto y un libro exitoso es uno que venda varios miles de ejemplares, da un poco igual quien lo edite. Puede que las independientes en este caso sean incluso mejores, pues tratan con más cariño cada proceso del libro hasta que este sale a las librerías.

 ¿Has visto la fotografía, para mi pornográfica, donde sale Fernando Aramburu en una mesa rodeado de cientos de ejemplares de su libro “Patria”, firmándolos? se supone que esa foto es un reclamo para los lectores, para que éstos quieran comprar el libro, el éxito como llamamiento, las ventas, aunque a mí la imagen me recuerda más a un esclavo obligado a hacer algo de lo que creo que no es necesario que quede un recuerdo gráfico.

No he visto la fotografía de la que me hablas. El negocio es así. Lo bueno que puede tener es que el éxito a Aramburu le ha llegado ya con una edad, y creo que su novela es la que más impacto social ha tenido en España desde mi “Historias del Kronen”. La suerte que él ha tenido es que le ha tocado en una editorial mejor que la que yo tenía en ese momento, una que cuida más a los autores. Destino en aquel momento no lo hacía. Supongo que Aramburu lo ha hecho para ayudar al negocio y porque cree que es bueno para todos. Tampoco puedes estar controlando todo el rato tú imagen. Al final es una cosa de cansancio, de aceptar que es parte del trabajo aunque no te guste.

 ¿Crees que sí que hay autores que controlan en todo momento su imagen?

Claro que los hay. Por ejemplo, Belén Gopegui, su carrera es muy admirable, pero luego hay otras cosas. Por un lado ha tenido un coaching cojonudo. Ha sabido darle la importancia a su obra puramente literaria y también la manera de hacerla que tenga la mayor repercusión posible. Tener una relación con un editor de la influencia de Bértolo ayuda muchísimo. Juegas el juego de otra manera. Mi relación con los libros me la enseña mi padre y voy con él a sacar los libros a la biblioteca. Si tu padre es político, como hay algún caso, eso también ayuda a la hora de la difusión de tu obra. Javier Bardem conoce el mundo del cine desde que nació en una familia que pertenece al gremio y eso ayuda, y por el contrario Penélope Cruz es una chica de Alcobendas que no conoce a nadie en el mundo del cine, que nadie la ayuda para entrar. Belén Gopegui ha optado por una radicalidad purista y Aramburu ha preferido ser complaciente. Belén Gopegui ha sido muy coherente en su carrera, quiero que eso quede claro, y lo digo con envidia, pero su carrera ha tenido la ayuda de ser muy dirigida, “coacheada” por su pareja, uno de los editores más influyentes como es el de Random House en España. Yo no tuve nadie que me ayudase a moverme por estos lares y esa es la diferencia que veo entre nosotros.

«Belén Gopegui ha tenido la ayuda de ser muy dirigida por su pareja, uno de los editores más influyentes en España. Yo no tuve nadie que me ayudase a moverme y esa es la diferencia que veo entre nosotros»

¿Cómo ha sido tu relación con los otros dos autores más representativos de tu generación como son Ray Loriga y Lucia Etxebarría?

Ray Loriga era la pareja de Christina Rosenvinge y eso quieras que no es importante. Estéticamente eran una pareja que vendía un rol muy determinado que a él le vino muy bien para entrar en esa escena literaria. Y yo creo que eso es relevante a la hora de analizar las carreras de los escritores. Y esa es otra diferencia entre Gopegui y yo, que yo lo he hecho todo por las bravas y ella ha tenido mucha ayuda.

 ¿Te notas muy distinto como escritor entre esos años 90 de la época Kronen con el de los últimos años?

Aunque pueda parecer mentira, estoy muy orgulloso de esa primera época, cuando era muy bárbaro, muy salvaje, creo que esa libertad de la que no era consciente en ese momento, la disfruté mucho y su resultado sigue siendo muy fresco y auténtico,

con los años aparecieron más dudas y dejaba que otras personas me ayudasen a mejorar mis libros, les escuchaba y a veces les hacía caso. Con la profesionalización de la escritura perdí algo de libertad, pero supongo que es algo normal.

¿Y qué  proyectos tienes para el futuro?

El próximo año voy a sacar una novela histórica. Después voy a sacar con fondo de cultura económica un texto sobre el año 1936, es un texto largo, de unas 1800 páginas que creo que saldrá en el otoño del año que viene. Estoy en un buen momento creativo. He pasado también momentos malos, cuando alguno de mis editores no han aceptado algunos de mis trabajos, pero como te digo, trabajo muy solo y eso luego se nota en el resultado. Ahora agradezco a esas personas que me dijeran que no a publicarme según qué  cosas. Eran cosas realmente muy malas, que en su momento me jodió mucho que fueran rechazadas, pero ahora suspiro aliviado porque no vieran la luz. Mi problema es que trabajo muy solo. Que no suelo pedir ayuda hasta que llevo el texto a la editorial. Me meto demasiado en lo que escribo y a veces no le doy la distancia necesaria para volver a encontrarme con mi texto de una manera menos obsesiva. Con mi novela “El oráculo” tuve ayuda editorial y no me arrepiento de ello ni pienso que por ello sea menos mía, es más, estoy muy agradecido.

Volviendo al objetivo principal de esta entrevista, que es la re-edición de historias del Kronen por su 25 aniversario, como se pone en contacto contigo una editorial que está empezando como bala perdida con su editora Lorena Carbajo a la cabeza, teniendo en cuenta que es un material muy jugoso que podría haber interesado a una editorial grande, porque confías en ellos y como te convencen? el mundo Kronen es muy generacional y marcó mucho a mucha gente.

Lorena, su editora, me convenció porque está loca. Lo importante de un libro es hacerle vivir. Se iban a acabar los derechos que tenía sobre la novela Planeta en bolsillo. Le pregunté a Lorena si sabía dónde se metía y me dijo que si, y como es tan cabezota me cayó bien. Me gustó mucho su ímpetu y tenemos muchas cosas en común. Después está todo lo que se ha movido con todo tipo de actos para hacer una semana Kronen, con actos de poesía, proyección de la película Mensaka, que por cierto lo vamos a publicar juntos el próximo año, un concierto donde actuó el gran Chimo Bayo y Sobrinus, una charla sobre la música de los 90 con Fran Nixon de Australian Blonde y su “chup chup” de bso de la peli, una ruta por los bares y lugares por donde pasan los personajes de la novela, etc. si esto lo hubiera hecho planeta le hubiera dedicado un par de semanas al libro y no se lo hubiera currado tanto, ni mucho menos. Con Lorena estuve varios meses trabajando preparándolo todo y en fin que a mí me gustan las aventuras, y esta era una muy interesante. Además me gustó mucho el nombre de la editorial, bala perdida, en todas sus connotaciones posibles. Además creo que era una forma de ayudar a la editorial en sus principios, que siempre son difíciles, y más ahora. Además el resto de autores, la verdad es que están muy bien y me siento muy bien representado en ellos. Me gusta el punto curioso que tiene la editorial y el clima que crea Lorena, la editora, que se desvive por la editorial y trabaja al cien por cien. Es su proyecto y al que le dedica todo su tiempo.

«Mi problema es que trabajo muy solo. Que no suelo pedir ayuda hasta que llevo el texto a la editorial. Me meto demasiado en lo que escribo y a veces no le doy la distancia necesaria para volver a encontrarme con mi texto de una manera menos obsesiva»

 ¿Hay que ser rico para poder dedicarse a la literatura en exclusiva?

La literatura ha sido siempre territorio de rentistas. Gente estupenda como Schopenhauer, fue rentista. Flaubert, rentista. Tolstoi, también lo fue en parte. Pero luego hay otros que no, como por ejemplo Galdós. La pena en España es esa, que con un Galdós que lo fue todo, un público como el español que es tan pequeño y lo era también en aquella época, que un tipo de su nivel acabó en la miseria. Galdós que tenía todas las cualidades del gran escritor, es un Dickens, está a la altura de los más grandes, con Tolstoi y alguno más.

¿En España se publican más de ochenta mil libros al año, y es imposible enterarse de todas las novedades que salen, las librerías no tienen hueco para todas, deben seleccionar, por otro lado estamos saturados de muchas cosas, nos dicen las series que hay que ver, los discos que escuchar, no hay tiempo para todo, no crees que esa saturación al final hace que no fijemos la atención en nada, que nos bloquee y nos paralice, pasamos por encima de lo que vemos y leemos?

Ahora lo que marca la diferencia es la capacidad de concentración. Aunque es muy difícil luchar contra esos estímulos exteriores con los que tratan de bombardearnos. Estamos todos hiperactivos. Mantenerte diez minutos haciendo lo mismo se ha convertido en una heroicidad. La concentración va a marcar las diferencias.

¿En uno de los actos por el 25 aniversario Kronen, Fran Nixon dijo que a la juventud en los 90 no le interesaba nada la política y en cambio la de ahora sí que lo estaba, por culpa de esta crisis que parece que no va a terminar de irse nunca, piensas igual?

Yo creo que hay varias fases desde que vivimos en democracia, la primera del 75 al 82 es una juventud muy politizada que se moviliza, es un momento de gran tensión política, pero de repente a partir de ese año parece que todo está hecho y la juventud es más pasota, y pasa a ser más hedonista y así hasta el 15M que todo cambia otra vez y la juventud vuelve a sentir que necesita movilizarse. En los 90 todo es un poco más oscuro, negativo, ya no todo es tan feliz como en los 80, aparece la corrupción política y poco a poco cambian las cosas. El Kronen está escrito en el año 92 , el gran año de España con la Expo y las Olimpiadas, pero yo en la segunda página ya hablo de que hay tensiones en Cataluña, por ejemplo. Pero ya hay como una pequeña amargura general que se va ir haciendo evidente con los años hasta hoy. En los 80 todavía todo estaba guay, que si nos tomamos una rayita con Almodóvar, el sexo era inocuo. Pero volviendo a ahora, la crisis del 2008 fue algo salvaje que sigue marcando nuestros días. Ahora casi todos somos mileuristas y hay que sentirse privilegiado por serlo. Cuando se instaló el euro sentíamos pena por quien lo era. En menos de diez nos hemos empobrecido de manera definitiva. Fíjate lo que está pasando en Francia con los chalecos amarillos, tu puedes aplastar al pueblo pero hasta cierto punto. El Estado de bienestar es una cosa que existió, te sientes desamparado y eso hace que la sociedad se cabree. Vamos a quemar lo que sea, y por eso cada vez hay más gente que no tiene nada que perder. El problema de España es que hay una resignación cristiana que es acojonante. Y al final no somos más que una tribu. ¿Quién te ayuda en los momentos importantes, el Estado? no, te ayuda la familia, el abuelo con su pensión, tu pareja si sigue trabajando o algún otro familiar.

Por fin en la política parece que si hay un cambio generacional, los cuatro líderes principales son treintañeros y solo el presidente del gobierno tiene alguno más de cuarenta, notas en algo ese cambio?

La pareja que en los 80 formaron Felipe González y Alfonso guerra tenían que haber sido ahora Pablo Iglesias y Errejón, y lo han tenído, lo han acariciado, han estado a punto, pero al final…..era la pareja que nos interesaba generacionalmente. Montero Glez tiene un libro bonito donde sigue a esta gente, y es un libro muy recomendable. Yo creo que la ha cagado Pablo Iglesias, pensando en sus cálculos, yo con estos sumo, pero no supo calcular que a la vieja izquierda no le gustaba nada la nueva y el abrazo de Pablo con Anguita lo jodió todo, y Errejón tendría que haber estado atento a todos estos movimientos. Pablo Iglesias ha sido demasiado personalista y lo ha destrozado todo. Tuvieron su momento y no supieron aprovecharlo.

Todo el mundo está hablando del auge de la extrema derecha en España, crees que es algo nuevo o que siempre ha estado ahí?

La extrema derecha siempre ha estado ahí. Durante mucho tiempo el PP aglutinó todo el voto desde el centro hasta la extrema derecha. Pero en España siempre la ha habido. En Cataluña y en el País Vasco llevamos viéndola toda la vida. Lo de Cataluña para los catalanes, que otra cosa es sino extrema derecha. Convergencia es un partido de ultraderecha. Los nacionalismos por definición son de ultraderecha. También se supone que el comunismo es estatalista y con Podemos eso se pone en duda. Todo es muy complicado ahora. La derecha es libertaria pero solo en lo económico, en lo social, sálvese quien pueda.

El día del concierto por los actos del 25 aniversario Kronen, comiste con Chimo Bayo, podríamos hablar de las dos Españas noventeras culturales por antonomasia, hubiese dado un brazo por estar allí, que tal fue el encuentro?

En aquella época había dos grandes movimientos musicales, el inicio del indie, con su variedad pop y rock, era la música guitarrera contra la música electrónica, de discotecas, cuyo mayor representante era Chimo Bayo con la ruta del bakalao en la comunidad valenciana. Yo pertenecía a la de guitarras, pero todo me cambió cuando vi que David Bowie o U2 utilizaban la electrónica en sus canciones y me abrió la mente. Era un poco radical al principio, pero por eso me moló tanto conocerlo. Al final puede que esos años 90 fueran más Chimo Bayo que Dover, por ejemplo. Al final el indie murió por mantenerse en querer cantar en inglés. Eso explica porque han quedado Los Planetas, porque la gente podía identificarse con las letras de sus canciones. Porque funciona ahora el trap, pues por lo mismo, porque hablan el lenguaje que hay en la calle ahora. El trap es el indie de los 90. Además han conseguido la misma reacción de siempre, que se diga: ”que mierda de música”, cada generación lo piensa de la posterior y al final acaban aceptando lo nuevo porque es ley de vida. Yung Beef me gusta. Me mola como habla. C.Tangana es un gran profesional también, le respeto mucho, tiene claro lo que quiere, aunque me guste menos musicalmente. Y Rosalía es otra cosa, es la más musical. Yung Beef me gusta porque me recuerda a mi cuando empezaba en la literatura, comete errores, hace gilipolleces, va a su bola, se va y vuelve a la música cuando le apetece. De los tres eso sí, el que tiene la cabeza mejor amueblada es C.Tangana, sin duda.

En el concierto de Chimo Bayo vi que fue el youtuber “un hombre blanco hetero” famoso por su lucha contra las feministas, sabes a que fue?

No sé si vino a tocar un poco los cojones, pero bueno, estuvo gracioso. Solo puedo decir que argumenta lo que dice. Otro personaje más en este mundo tan loco.

Y por último, para mi J de Los Planetas es el gran referente en la escena indie que surgió en los 90,¿ lo conoces?, ¿que piensas de su música?, se dice que es una persona de trato difícil.

Tiene una sensibilidad extrema. Y ha sabido adaptarse siendo siempre auténtico a sí mismo. Me gusta mucho esa canción donde colabora precisamente Yung Beef, que se titula “Islamabad”. Me gusta lo que hace, es uno de los tipos de mi edad que aguanta bien en lo suyo. Lo conocí una vez que estuve cuatro días en Granada y hubo buen rollo entre nosotros.

 

Mañas se tiene que ir, su amabilidad ha sido extrema, me ha dedicado una hora y media de su tiempo. Sale pitando y yo pago gustosamente ese descafeinado y esa manzanilla. Espero que no nos siente mal tanta salud.
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Manuel Gálvez
Mi nombre es Manuel Galvez Giral. Soy de Zaragoza y vivo en Madrid. Me gusta leer y escribir. Necesito leer y escribir. Me gusta aprender de quienes escriben mejor que yo, que por suerte es mucha gente, la mayoría. Sé que pronto publicaré mi primera novela. Lo que no sé es cuando. Quedé finalista del concurso de relatos del barrio de la Guindalera en Madrid hace un par de años. No podía ganar ya que no me había apuntado a los cursos de escritura creativa que organizaba la asociación cultural del barrio. Eran y son de pago. A mí no me gusta pagar para ser timado. He participado en un libro de relatos de autores aragoneses donde cada uno daba su punto de vista sobre cómo ve la tierra donde hemos nacido (Enjambre, editorial Comuniter). Soy zaragocista, y sobre todo me gusta ser merecedor de la confianza que se tiene en mí. No hay santa como la que te lo da todo y no te lo quita.

7 Comentarios

  1. Mañas, escritor que copió la estructura del «Jarama» de Sánchez Ferlosio y el argumento de «Menos que cero» de Breast Easton Ellis. Está más pasado que las chaquetas de pana de Felipe Gonzalez, normal que ahora esté publicando con un sello editorial de chichinabo. ¿Quién quiere volver a leer esa novelita de «Historias del Kronen»?. Me recuerda a las novelas cutres que vendían en tapa blanda por veinte duros en los 80, que al final te las acababas terminando de leer porque ya que la habías comprado, la única diferencia es que hizo un poco de ruido porque se publicitó en los medios como finalista del premio Nadal, que por lo que se ve, ese año los manuscritos que se enviaron estuvieron bastante flojos y a alguien había que poner como finalista. Siento si esta crítica sienta un poco mal, pero me sentí un poco estafada cuando la compré después del bombo que le dieron y al final la acabe tirando al contenedor de papel reciclado.

  2. Y de la película mejor no hablar…otro bodrio más de la época que quizá pase a la historia del cine gracias al marketing, pero mala es con avaricia.

  3. Mañas, escritor que copió la estructura del “Jarama” de Sánchez Ferlosio y el argumento de “Menos que cero” de Breast Easton Ellis. Está más pasado que las chaquetas de pana de Felipe González, normal que ahora esté publicando con un sello editorial de chichinabo. ¿Quién quiere volver a leer esa novelita de “Historias del Kronen”?. Me recuerda a las novelas cutres que vendían en tapa blanda por veinte duros en los noventa, que al final te las acababas terminando de leer porque ya que la habías comprado, la única diferencia es que hizo un poco de ruido porque se publicitó en los medios como finalista del premio Nadal, que por lo que se ve, ese año los manuscritos que se enviaron estuvieron bastante flojos y a alguien había que poner como finalista. Siento si esta crítica sienta un poco mal, pero me sentí un poco estafada cuando la compré en su momento después del bombo que le dieron y al final la acabé tirando al contenedor de papel reciclado.

  4. La entrevista está llena de respuestas absurdas, pero hay una que me preocupa especialmente «Yung Beef me gusta. Me mola como habla. C.Tangana es un gran profesional también, le respeto mucho». Todo esto dicho por un tipo canoso que al parecer es una eminencia de las letras españolas (menudo nivelazo tenemos).

    Señor Jose Ángel Mañas, le invito a que vaya a algún conservatorio y le pregunte a cualquier compañero docente como yo su opinión sobre la «música» de esos dos esperpentos producto de las reproducciones, comentarios y me gusta comprados en internet. Para gustos, los colores, pero luego pasa lo que pasa, que va a dar un concierto otro insulto a la música como Chimo Bayo a la sala sol (como homenaje a su obra, señor Mañas), y no va a verlo nadie. Como diría Groucho Marx, perdonen que no me levante (pero de la risa que me ha hecho leer tanta estupidez junta).

  5. A este tipo ya lo leí en su momento, no entiendo como le dieron bombo a estos escritores en los 90, con lo malos que eran. De lo que se publicaba en aquella época en España había (y siguen estando ahí), escritores realmente interesantes como Antonio Muñoz Molina o Benjamín Prado, pero Jose Ángel Mañas o Lucía Etxebarría era Literatura para adolescentes malotes, y en eso se quedó. Mira la Extebarría, haciendo el ridículo en la telebasura y escribiendo basura cada dos por tres…

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