Sin duda el 15-M ha sido un hecho que cambió de alguna manera la política española y por ende toda nuestra estructura social. Ahora, a los 10 años de su estallido, el prestigioso escritor Gastón Segura presenta su novela «Los invertebrados», donde rememora la España del 2011, y hemos querido charlar con él sobre esta interesante propuesta literaria.

 

Tu desempeño en el mundo literario ya presenta una trayectoria… ¿Pero cuándo te diste cuenta que querías ser escritor?

Con todas las consecuencias, tras resultar finalista absoluto del premio Azorín, en 1999, con Las calicatas por la Santa Librada. Era mi primera novela, no tenía recomendación alguna, era una obra inadecuada por su extensión para un premio (creo que el original sumaba 540 páginas), y estaba escrita con un lenguaje añejado a propósito; y con todo eso en contra, había sido elegida la segunda, sobre doscientos y pico relatos llegados desde todo el mundo; pues el Azorín era entonces el tercer premio de novela más importante de la lengua española. Luego, ya no tenía dudas: escribir era mi camino.

 

¿Te consideras escritor o editor?

Soy un escritor; mejor, un novelista… Si me he visto y me veo enfrascado en tareas de editor es por necesidad, pero carezco de esa sagacidad que tienen los buenos editores para entrever las ocasiones comerciales, y también de su temperamento pausado y distante para abordar un texto y para tratar con los autores. La verdad, no me resulta fácil ser editor, pese a la satisfacción que me produce poder ofrecer a los demás textos que verdaderamente me emocionaron…

«Sin duda es más dificil editar que escribir. Escribir es mi oficio y, a estas alturas de mi vida, no me concibo sin él»

¿Es más difícil editar o escribir?

Sin duda, editar. Escribir es mi oficio y, a estas alturas de mi vida, no me concibo sin él.

 

Si tuvieras que definirte con una palabra como escritor…

Novelista, sin más.

 

¿Has tenido algún referente de escritores al abordar la creación de Los invertebrados?

Los de siempre; o sea, los clásicos de la lengua española, de aquí y de América. Aunque para mí, la clave de cualquier novela siempre consiste en encontrar al personaje: él me dirá cómo quiere que la escriba y, además, solo siguiendo sus andanzas, obtendré el relato. Verás, para mí, el novelista es solo un medium entre el personaje y el lector; y su trabajo es dominar el idioma tanto como para que los personajes se le puedan manifestar y mover dónde y cómo quieran. No hay más; lo otro es leer, escuchar atentamente la calle y meter las narices en tantos lugares como uno pueda…

¿En cuál género englobarías Los invertebrados?

Es una novela que algunos buenos lectores han calificado de “costumbrista”; yo creo que no, creo que es, como casi todas mis novelas, heredera de la “picaresca”, y la picaresca actual más peculiar y jugosa es la corrupción política; y claro, de eso trata Los invertebrados.

 

Y tenemos que leer Los Invertebrados por…

Para divertirnos, en primer lugar. Y, luego, para recordar cómo era España en 2011, cuando imperaba el Gürtel y el estrago de la crisis financiera del 2008, y finalmente, para percibir la desilusión en la que hemos caído, pues Los invertebrados es un homenaje al 15-M, hoy tan traicionado.

 

¿Cómo surgió la idea de escribir Los Invertebrados?

Cuando me encontré ante el 15-M, en la Puerta del Sol. Solo que para poder relatar algo tan deslumbrante necesitaba, como he dicho antes, al protagonista, y hasta que no di con Moisesín, no pude escribir esta novela

 

¿Está basada en hecho reales?

Hombre; la trama, no. La trama me la dictó Moisesín, el protagonista novelesco. En cambio, todos sus personajes, sí. Al punto que algunos intervienen tal cuales son y con sus nombres reales como Esperanza Aguírre y algunos amigos míos, como Javier Krahe, o Moncho Alpuente, o Carlos Tena… El resto de los personajes sustanciales del relato, en cambio, aparecen bajo nombres ficticios… Y, en efecto, todos son reales; es más, creo que es la primera novela que he escrito donde había conocido previamente a todos sus personajes y que no me los fue descubriendo, como me ha sucedido en todas las anteriores, su protagonista a medida que avanzaba en su peripecia. Aquí, Moisesín, más bien, eligió cómo y cuándo encontrarse con todos esos conocidos míos.

«Moisés existe y es incluso más chirriante. Si lo hubiese retratado tal cual, el lector hubiese desconfiado de la verosimilitud del personaje»

¿Moisés existió?

Existe, claro, y es incluso más chirriante; tanto que si lo hubiese retratado tal cual, el lector hubiese desconfiado de la verosimilitud del personaje y se hubiese distanciado de la trama.

 

¿Qué pensabas del 15 M cuando estaba sucediendo?

Ah, pues estaba entusiasmado… Verás, durante años estuve renegando de los jóvenes, porque el “Estado del bienestar” estaba siendo mermado seriamente por la Globalización, y ellos, los jóvenes —quienes iban a heredar lo que quedase—, permanecían impasibles. De modo que cuando armaron aquella jubilosa protesta, me di cuenta de que estaba equivocado, muy equivocado, y me reconfortó y lo viví con una enorme alegría. Luego, ya ves, menuda desilusión; todas aquellas esperanzas enterradas en un chalet de Galapagar. Por cierto, que allí arranca la trama, digamos de intriga, de Los invertebrados con un torpe homicidio. ¡Quién me iba a decir entonces, en el 2012, cuando escribí esos primeros capítulos, que todo el movimiento de los indignados quedaría sepultado también en un chalet de Galapagar!

 

Tu opinión del 15M actualmente…

Es esa; solo añadiría que Podemos, al apropiarse del movimiento, y acabar siendo una asociación —dudo que ahora ni siquiera sea un partido político— cuya tarea principal es proveer el bienestar de la familia del jefe, no solo ha estafado aquellas ilusiones, sino que ha emborronado de tal manera el recuerdo de aquellos días que cuesta mucho evocarlos con la emoción y la esperanza que tuvieron.

 

  • «Los invertebrados»
  • Gastón Segura
  • Editorial Drácena
  • ISBN: 978-84-122734-4-1
  • 302 páginas
  • PVP:19,95 €

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