Su larga trayectoria en el sector audiovisual le ha llevado a alcanzar el éxito en numerosos programas televisivos. Con apenas dieciséis años, el maestro de la televisión Chicho Ibáñez Serrador se fijó en ella para darle una oportunidad como azafata en el programa «Un, dos, tres…responda otra vez». Posteriormente, su vinculación a este ámbito profesional la llevaría a desarrollar su faceta como presentadora en programas como «Gente» (TVE), «Escuela de Padres» (La 2), «El Buscador» (Telecinco) o «Rumore, rumore» (Antena 3). Su pasión por la comunicación y una imparable carrera de tres décadas en televisión ha hecho que The Citizen quiera celebrar con la comunicadora madrileña todos estos éxitos televisivos.

 

Su carrera profesional comenzó tan solo cuando tenía dieciséis años, ¿qué siente una joven cuando el director de uno de los grandes programas televisivos, Chicho Ibáñez, se fija en usted?

Cuando Chicho Ibáñez se fija en mí, yo soy menor de edad. Entonces, ¿cómo lo hace? Lo hace llamando a mi casa y hablando con mi madre, es decir, le pide permiso a mi madre y le avisa de que es una profesión dura, es una profesión difícil pero que ha visto cualidades en mí y, realmente, es mi madre quien me da la noticia. Una mañana, cuando viene a mi habitación, se sienta en la cama y me dice: “No lo vas a creer, acabo de estar hablando una hora con Narciso Ibáñez Serrador. Quiere hacerte azafata”. Claro, para mí, imagínate. Yo era como “mamá pellízcame, ¿estoy soñando?”.

“Un, dos, tres…responda otra vez” ha sido uno de los programas más importantes de la televisión en España. Ha marcado una época y, esa época, yo la he vivido. Cuando yo era pequeña, todos los viernes estábamos deseando que llegara el programa por la noche para verlo. La televisión se vivía de una manera tan bonita. Este programa era algo que realmente reunía a familias, emocionaba. Entonces yo he visto, durante muchos años, el paso de muchas azafatas por este programa y cómo luego estas azafatas, además de tener protagonismo, de alguna forma empezaban su carrera en el mundo de la comunicación. Además, es un sueño que yo no tenía porque yo no soñaba con trabajar en el mundo de la comunicación. A mí siempre me ha encantado la moda y, de hecho, mi formación siempre ha sido para moda. He estudiado diseño, he cursado estudios de diseño y, de repente, veo que mi vida cambia y me veo en este programa y es, a raíz de este programa, cuando yo me siento tan feliz, me siento tan especial.

Yo, digamos, soy una periodista que se ha hecho con los años de trabajo. De repente, me he visto en una profesión que no era la mía y me he formado con el trabajo. En mi caso, la profesión llegó a mí de la mano de Chicho. Yo creo que, de no ser por él, nunca me he planteado qué sería de mi vida pero creo que no hubiera pisado ningún plató de televisión porque él también insistió. Si llega a llamar otra persona, seguramente, la respuesta de mis padres habría sido no porque yo tenía dieciséis años pero, claro, era Chicho y todo lo que rodeaba a Chico era seriedad y, de alguna forma, éxito. Quién no conocía a Chicho y quién no conocía todo lo que él había hecho. Entonces, supongo que mi madre decidió venga vamos a confiar y vamos a dar una oportunidad porque, de alguna forma, tenía razón. El decir sí, de alguna forma, era crearme a mí una profesión y un futuro.

Somos conocedores de su amplia trayectoria profesional en el campo televisivo. Tras haber presentado gente en TVE o “El Buscador” en Telecinco de Mediaset. ¿Con qué tipo de cadena has tenido una mejor experiencia, con la pública o la privada?

Cada cadena te aporta unas cosas diferentes. Es muy diferente lo que yo hice en la televisión pública a lo que he hecho en la privada. Casi todos los programas que yo he presentado en TVE han sido programas ligados a una información seria como cuando presentaba “Gente”, ligados a una actualidad, pero de un rigor informativo. En las cadenas privadas mi trabajo ha sido un poco más lúdico, más crónica rosa. Los contenidos de los programas en Telecinco están basados en otros programas de la cadena. Telecinco se retroalimenta de sus propios programas. Como presentadora, es verdad que mi trabajo es el mismo, pero quizás me siento más identificada con el trabajo en una televisión pública.

Perteneces a la agencia Ralph Talents dirigida por Rafael Abad. ¿Por qué decides apostar por esta agencia de representación?

Para mí, Rafa fue todo un descubrimiento y  la conexión y la admiración fue mutua desde el primer momento. Ser de la misma generación y haber vivido en primera persona la evolución del mercado audiovisual nos aporta mucha complicidad. Yo siempre digo que ojalá le  hubiera conocido antes porque, al final, esto es una carrera de fondo, treinta años en la profesión no es nada, quiero treinta  más en este medio apasionante. Esta profesión es muy complicada y llega un momento en el que tú no te puedes vender y llegar a todo. Necesitas a alguien que vaya de la mano contigo y que apueste por ti y domine profesionalemnte todas las áreas y detalles de tu trabajo. Al final, los representantes son nuestros  comerciales y nosotros somos los “productos” y, además, en un escenario cada vez más competitivo y complejo.
Desde que conocí a Rafa Abad , conectamos desde el primer momento.  Recuerdo que fue en   Enero del 2017 tras una entrevista me llamó para  empezar a trabajar juntos y  ofrecerme un capitular en la serie “Entre Olivos”  y dos  sesiones  de fotos de las que guardo especial cariño  con Luis Malibran y Victor Cucart . Y así fue como arrancamos una nueva etapa  profesional cumplidos mis 40 años  y tras mi  maternidad . Dichas  fotos me abrieron numerosas puertas que yo pensé que ya se habían cerrado para una comunicadora de mi generación, como ser imagen de Playtex en España  y  Francia o imagen internacional de Nívea. Muy pronto llegaron otras ofertas de ficción como El Pueblo, La que se avecina…etc
Lo más importante es tener una persona a tu lado que sigue creyendo en ti cada día. No nos engañemos, esta profesión es muy complicada y no siempre estás arriba. En esos momentos en los que el teléfono no suena tanto  tienes que tener una personalidad muy estable emocionalmente para no venirte abajo. Contar con el apoyo de Ralph talents que además de representarme es  mi mejor asesor y compañero capaz de motivarme y crecer profesionalmente es importantísimo…Para mí, Rafa es mi talismán, yo siempre lo defino así y me hubiera encantado conocerle mucho antes aunque estoy segura que las cosas llegan  cuando tienen que llegar.

«¿Por qué sigo apostando por el medio televisivo? Porque es lo que mejor sé hacer, es lo que siempre he hecho y es el formato con el que más cómoda me siento, soy yo»

Muchas de tus compañeras de profesión que se iniciaron en televisión como Lidia Bosh, Miriam Díaz Aroca o Belén Rueda han ido dejando este formato para desarrollarse en ficción, ¿qué te hace seguir amando y apostando por el medio televisivo por encima de otros campos?

Al final, en esta profesión, los comunicadores, periodistas y presentadores hacemos ficción. Los actores presentan programas. Ha llegado un momento en el que todos hacemos de todo. Al final, somos supervivientes y creo que nadie puede permitirse el lujo de rechazar un trabajo, es decir, si mañana me llaman y me ofrecen un papel en una serie seguramente no diga que no. Pero, ¿por qué sigo apostando por el medio televisivo? Porque es lo que mejor sé hacer, es lo que siempre he hecho y es el formato con el que más cómoda me siento, soy yo. Yo creo que todos los comunicadores llevamos un actor dentro pero, es verdad, que me siento más yo en un plató de televisión comunicando, más que interpretando.

Estamos acostumbrados a ver en televisión un canon de belleza establecido que deben cumplir las presentadoras para poder triunfar, ¿crees que esto es un error que debemos modificar como sociedad?

Totalmente pero, además, yo creo que en ese sentido sí hemos evolucionado. Piensa que yo empecé en 1993. Digamos que he sido testigo, un poco, de la evolución de la televisión. Cuando yo empecé comenzaba Telecinco, no había tantas opciones televisivas como ahora. Es verdad que quién hacía imagen, quien se ponía delante de una cámara, de alguna forma tenía que tener unos cánones establecidos de belleza. Esto yo creo que siempre ha sido un error porque el talento puede estar en cualquier físico. Yo creo que, en treinta años, he sido testigo de cómo ha cambiado eso, afortunadamente. No todo el mundo puede tener un físico envidiable y, de hecho, conocemos ahora mismo a grandes presentadores que no son grandes bellezas. Entonces, ¿al final de qué hablamos? Comunicar es otra cosa y el espectador se ha acostumbrado a ver o a dejar entrar en sus hogares a los comunicadores que son amigos, no a personas guapas. Gente con carisma, gente con naturalidad. Todo ha cambiado muchísimo, incluso la forma de comunicar. Hace treinta años tenías que tener una dicción perfecta, tenías que saber entonar perfectamente incluso había presentadores que impostaban la voz.

¿Cuáles creen que han sido las facultades que te han hecho triunfar en el mundo televisivo?

La naturalidad, sobre todo. A mí siempre me han dicho que yo era una presentadora con ángel. ¿Tú que entiendes como ángel? Yo entiendo que el ángel es ese brillo que tienes en los ojos. Cuando tú ves a alguien, le miras a los ojos y es como que te transmite algo con la mirada es como “ay, tienes ángel”. Pero yo no lo llamaría ángel, yo lo llamaría brillo por la pasión que me produce mi profesión y que siempre me ha producido. Entonces, respondiendo a tu pregunta, la naturalidad, la pasión y el comunicar sonriendo. El ser una persona amable y, de alguna forma, ganarme al espectador con la naturalidad y la sencillez.

¿Qué programa recuerdas con mayor cariño?

 “Un, dos, tres…responda otra vez”, ya hemos dejado claro que fue lo que marcó mi profesión. Es curioso, quizás, el mejor programa de mi vida no ha sido en grandes cadenas. El mejor programa de mi vida fue en un canal que se emitía a través de ONO. Estuve seis años con ese programa en directo y que se llamaba “Sola en la ciudad”. Era un programa que se emitía de noche, eran dos horas en directo y digamos que era un programa en el que las personas que tenían un problema, las personas que se sentían solas, podían llamarte y contarte lo que les ocurría. Este programa se ha hecho durante muchos años en radio y lo presentaba Mara Torres. Se llevó a la televisión. En Madrid lo presentó Cristina Tárrega y las siguientes ediciones, durante seis años, lo presenté yo. Lo que a mí me produjo ese programa no me lo ha producido ningún otro porque yo me iba a casa con esas historias. Era un programa que te llegaba, emocionaba. Para mí, ese ha sido el programa más bonito de mi vida, el más bonito con diferencia.

¿Cómo fue tu experiencia en Centro Médico de TVE junto a Octavi Pujades?

 Fue divertida y curiosa. Yo en esta serie tenía un papel que era la coordinadora del hospital y, en un primer momento, mi personaje es un personaje duro que se tiene que enfrentar con otros personajes de la serie que llevaban muchísimo tiempo y que son grandes actores. Al final, mi personaje, se va desdoblando y acabo teniendo una aventura con Octavi. Esto lo recuerdo con muchos nervios, me imponía bastante tener un acercamiento con él porque era la primera vez que yo en ficción iba a tener un acercamiento con un actor y encima tenerlo con él que era tan guapo, me ponía muy nerviosa. La verdad que él es un amor, es un encanto y me ayudó muchísimo. Fue una experiencia estupenda trabajar en Centro Médico.

Tu personaje Arantxa Lema, coordinadora del hospital, tuvo una aceptación muy buena entre la audiencia que enseguida se hizo notar sobre el elenco de actores. ¿A qué crees que se debe tal acogida del público?

Porque yo era un personaje nuevo, para empezar, y siempre gustan las incorporaciones nuevas. Quizás, porque también era un personaje que, de alguna forma, me conocían en otra faceta que era la de comunicadora y eso también gusta. Un poco también por el personaje que me dieron. Al final, era un poco la chica que de repente tiene una aventura con Octavi. De alguna forma, eso se desdobla y sabe ser dura y, por otra parte, se ve me súper débil cuando me enamoro. Supongo que fue el personaje también lo que hizo que el papel tuviera tanta aceptación.

Qué hace que en vuestra generación de profesionales muchas empezasteis como azafatas en programas de éxito, algunas hayáis hecho carrera y sigáis trabajando 30 años después cosechando muchos éxitos y reconocimiento en la profesión y otras ni siquiera las recordemos…

Esta profesión es muy bonita pero, a la vez, es complicada entonces mantenerte no es fácil. ¿Qué tienes que tener para mantenerte? Pues no perder la ilusión, no tirar la toalla. Saber reinventarte en los momentos en los que quizás no trabajas. Hablas con cualquier actor o con cualquier comunicador y te lo va a decir. En nuestra profesión hay etapas en las que no trabajas, tú no siempre tienes un programa, no siempre tienes un papel en una serie. Entonces, ¿qué pasa con esos tiempos? En esos tiempos en los que uno puede decidir dejar de creer en uno mismo, tirar la toalla y trabajar en otra cosa o seguir luchando por sus sueños. Hay gente que no se puede permitir el seguir luchando por sus sueños por ciertas circunstancias y otras, como yo, porque he tenido a mi lado una familia que me ha apoyado siempre y que me ha ayudado en los momentos malos y, por supuesto, una pareja que me apoya por seguir luchando por lo que siempre he sabido hacer. Al final, creo que tener un entorno que te apoye es fundamental y, sobre todo, no perder la ilusión y seguir creyendo en ti mismo. También ser una persona estable emocionalmente, es decir, no irte a extremos. Estoy convencida de que la seguridad en uno mismo hace mucho. Hay momentos en los que no te llaman o haces pruebas y no te cogen, ese tipo de cosas que pueden hacer a una persona más insegura venirse abajo. La vida es así y, si este programa no era para ti, vamos a seguir. Yo creo que esto es lo que a mí siempre me ha funcionado, fíjate, empecé con dieciséis y tengo cuarenta y seis y sigo trabajando.

«La sociedad no te pide que seas perfecta. La sociedad te pide que seas una persona agradable pero no perfecta»

Ser embajadora de diversas marcas y haber ocupado portada en revistas como Mía, ser imagen de Nivea Internacional y de una prestigiosa firma de lencería internacional te ha convertido en una modelo publicitaria de gran calibre, ¿cuáles son los trucos para estar en forma como Gema Balbás? 

Yo creo que es más genética que otra cosa. Es verdad que soy deportista y que todos los días hago deporte. Es cierto que he sido una esclava de la alimentación. A mí me engorda hasta el agua, así que tengo que tener mucho cuidado pero no por ser una persona delgada porque yo soy una persona normal, quiero ser una persona normal. Los trucos son que mi madre me haya tenido a mí, que me haya trasladado esta genética. Mi madre es una persona que no se le nota la edad y yo igual. Importantísimo no sucumbir a los tratamientos de belleza estéticos de una forma exagerada porque dejas de ser tú y se nota. Yo, en mi caso, me hago lo justo. Hay que aceptarse y, por supuesto, hay un montón de tratamientos de belleza que pueden mejorarte pero hay que saber dónde está el límite. Esto es muy importante porque, para las mujeres de mi generación, yo veo muchas bellezas que han perdido un poco el norte y, al final, se han pasado con los tratamientos de estética y dejas de ser tú.

La sociedad no te pide que seas perfecta. La sociedad te pide que seas una persona agradable pero no perfecta. Yo creo que la perfección no le gusta a nadie. Cuando tú ves una persona que tiene la cara perfecta, los pómulos en su sitio, las cejas perfectas, las pestañas largas, los labios gorditos…a nadie le gusta eso, te produce rechazo. Al final, quieres ser alguien que no eres entonces ahí viene el peligro de todo esto. En mi época no había tantos tratamientos de belleza y ya te garantizo que, aunque los hubiera habido, yo no hubiera sucumbido a ellos porque ahora podría y sigo sin hacerlo. Hay que saber dónde está el límite, es decir, sí puede hacerte cosas pero ten cuidado que no cambien tu expresión y, sobre todo, para los que estamos delante de una cámara tanto para comunicar como para interpretar. Un actor necesita, cuando se ríe, que su ojo ría y que salgan las arrugas naturales cuando tú sonríes. Este es el error de someterte a tantos tratamientos de belleza.

A determinada edad suelen de contactar edad suele ser un factor que influye, por desgracia, en el mundo de las artes escénicas y en la televisión principalmente a las mujeres. ¿Alguna vez has sido rechazada en algún programa televisivo por este u otro motivo?

La verdad es que no, en mi caso, la experiencia es un grado. Quizás, ahora, pueda sentirme mucho más segura que hace veinte años. No soy la misma, lógicamente. Ahora tengo treinta años a mis espaldas de profesión. Y sí, es verdad, no tengo la misma cara que cuando tenía dieciséis pero es que yo cuando tenía dieciséis y cuando estaba en el programa “Un, dos, tres…responda otra vez”, seguramente, hubiera sido incapaz de presentar un programa. Ahora tengo una seguridad y una experiencia. Cambiamos experiencia por arrugas.

Su estilismo es uno de los rasgos definitorios de su identidad, ¿por qué se caracteriza el mismo? ¿A qué marcas de moda suele recurrir para su vestimenta diaria?

No soy de colores vivos. Cualquiera diría que soy aburrida porque no utilizo, a lo mejor, rojos o amarillos. Pero, quizás, me siento más cómoda utilizando colores discretos porque, de alguna forma, yo soy una persona discreta. Prefiero ser una persona discreta y elegante que una persona que llama la atención. Esto es curioso porque trabajando en esta profesión, al final, las personas que nos ponemos delante de la cámara muchos piensan que somos egocéntricos y nada que ver o, por lo menos, la gente de mi generación y los que llevamos tantos años en esta profesión. Al final, lo que tú quieres es pasar desapercibido y ser una persona discreta, sencilla y elegante.

No soy una persona que se gaste grandes fortunas en la moda. Sí es verdad que, para mí, los bolsos son un complemento a los que le doy mucha importancia y quizás en lo que más he invertido en mi armario son en bolsos de grandes diseñadores. En cuanto a la ropa, me siento muy cómoda con unos vaqueros y algo sencillo de arriba y, al final, acabas comprándolo en tiendas a las que vamos todo el mundo. Zara y este tipo de tiendas que tienen ropa de calidad y que hay gran variedad.

¿En qué programa televisivo te gustaría presentar y con quién compartirías espacio en plató?

Hay muchos presentadores con los que trabajaría. Es verdad que hay compañeros a los que tengo mucho cariño como, por ejemplo, a Patricia Pardo. Patricia y yo hemos trabajado durante muchísimo años juntas y he sido testigo de cómo, cuando acabó la carrera, ella comenzaba las prácticas y cuando escucho esa voz, yo sabía que Patricia llegaría alto. Hay muchos compañeros con los que me sentiría encantada de presentar un programa. El programa en sí pues que fuera un programa amable, un programa entretenido con un carácter de actualidad. Me encantaría porque me siento muy ligada a la actualidad informativa.