En el Village me gusta caminar Bleecker St. por las calles arboladas, de casas bajas, con ventanas a pie de calle, con escaleras de subida hasta la puerta de entrada. Calles donde el ruido eterno de NY se amortigua y llega a desaparecer; calles llenas de corredores, de bicis, de gente que pasea, que no va a ningún sitio concreto; calles llenas de pequeñas tiendas, de restaurantes especiales, de librerías de barrio. Mi NY favorito comienza paseando Bleecker desde la esquina con Downing St, donde está la Winston Churchill Square, un pequeño jardín vallado haciendo esquina, donde sentarse a leer al sol.

 
Bleecker St. - NY

Un poco más adelante, en Perry St. vivía Carrie, la protagonista de Sex&the City, y también allí, en la paralela Charles St., vive su intérprete Sarah Jessica Parker.

En Bleecker St. puedes comprar los mejores quesos en Murray´s cheese (en el 254), tomar buena comida mejicana en Tacombi (esquina con Cornelia St.), muy buena pizza en John´s pizza (en el 278), o un cupcake o bar lemon en Magnolia Bakery (esquina con la 11 st.).

“Es una calle para recorrer disfrutando y sin prisa, hasta la paralela Hudson St. donde, en la esquina de la 11 St., está el restaurante Spotted Pig, la hamburguesa con queso azul y patatas paja probablemente mejor de todo NY.”

Un poco más adelante, en la esquina de la 11 Ave con la calle 14, llegamos al Chelsea Market: un antiguo matadero, una fábrica de carne reconvertida en mercado respetando la antigua estructura, suelo, tuberías… un edificio de ladrillo y acero con mil sitios donde tomar algo, comer, o comprar un libro. Merecen la pena los brownies de The Fat Witch (no hay régimen que resista el caramel brownie), el local de pescado y marisco donde comer las ostras frescas y sushi hecho en el momento, o la librería pequeñita del fondo con libros especiales de portadas preciosas. Y desde ahí, a ser posible en primavera o verano, subir al High Line, la línea férrea que, a partir de los años 90, fue reconvertida en jardín urbano, abierto al público en 2009 y completada en 2014, respetando las vías y plantando entre ellas cientos de flores y plantas. Me gusta ir al atardecer, sentarme o tumbarme en uno de sus bancos de hormigón, y ver la puesta de sol. Recorre 1.5 millas paralela al río Hudson y tiene entradas entre las calles 13 y 34. Una charla relajada en los bancos del High Line mientras se pone el sol, es también mi NY favorito.

Chealsy Market NY

Pero volvemos al Soho, a Washington Square, para retomar por otro camino el ascenso hacia Midtown, primero por Broadway Ave para llegar a Strand Book Store, una librería preciosa, con suelos y estanterías de madera, y libros, muchos, miles de libros antiguos, nuevos, con ediciones especiales. Un poco más adelante, a la altura de la calle 14, la grande pero a la vez íntima Union Square.

Union Square tiene tanto que merece un capítulo especial, sobre todo para las frikis de supermercados y librerías como yo. En el sur de la plaza está el Whole Foods, supermercado en el que yo me quedaría a vivir. Al norte, la librería Barnes&Nobles, de varios pisos y donde raro es que no encuentres lo que buscas; hacen presentaciones de libros, y allí encontré a Jonathan Franzen presentando “Libertad” en una tarde de sorpresas y alegrías. Al oeste, chuches: Dylan´s Candybar, con todas las chuches imaginables, packaging irresistible, chocolatinas… el paraíso. En Union Square se monta los sábados un mercado de productos orgánicos que merece la pena. No sólo es bonito, venden desde fruta y verdura llenas de sabor, bagels caseros, auténticas patatas fritas hechas con patatas recién recogidas, miel…

Flatiron NY

Seguimos hacia el norte hasta llegar al Flatiron building, uno de los edificios imprescindibles; hay que darle una vuelta por todos sus ángulos, es curioso ver cómo es tan igual y a la vez tan diferente según desde dónde se mire. En Madison Square Park se puede comer o cenar al aire libre en cualquier día del año en el Shake Shack, una hamburguesería muy popular con mucho ambiente si hace buen tiempo, y donde la hamburguesa sabe mejor si es bajo los farolillos que la iluminan en una noche de verano.

“Un poco más adelante, seguimos en Broadway, las dos tiendas de cosas de casa más especiales: Fish Eddie, en la esquina con la 19 St y enfrente el ABC Carpet&Home. Para deportes, Paragon Sports, y los cines Loews, con sus palomitas y coca cola XXL.”

Yo tengo debilidad por los restaurantes japoneses, y escondido en la calle 26, cerca de Broadway Ave. , está mi favorito, Izakaya, donde no se puede dejar de pedir los rolls Godzilla, un poco picantes y espectaculares.

Si desde allí seguimos subiendo por la Quinta, hay una sucesión de tiendas de ropa, zapatos y deporte, hasta llegar al Empire State, desde cuyo alto se ve todo Manhattan y que ha salido en muchas películas como Tú y Yo, King Kong o Sleepless in Seattle. Es ahí donde eres más consciente del ruido y la altura de NY, donde a veces no entra el sol y sientes que la ciudad se te cae encima, donde los coches y las sirenas son más tangibles. A mí no me importa, es la señal de que la ciudad está viva.

Un poco más arriba llegamos a otro de mis rincones favoritos, la Public Library, un edificio que merece la pena ver por dentro y que, además de una preciosa biblioteca , es un lugar en el que se celebran bodas, galas de moda y benéficas. A su espalda está Bryant Park, donde es un placer tumbarse al sol en verano y patinar sobre hielo en invierno. Y también en la 42, esquina con Lexington, el edificio Chrysler, el edificio de ladrillo estilo art decó más alto del mundo.

Biblioteca NY

Al lado, en la 42 con Park Ave, está Central Station, edificio Beaux-Arts con un altísimo techo estrellado, que es mucho más que una estación de tren: tiendas, mercado, restaurantes donde tomar la deliciosa clam chowder y, sobre todo, la bóveda estrellada, construida por el español Guastavino, que exportó a USA el método por el patentado de construir bóvedas de ladrillo inífugas.

Desde Central Station, en Park Ave. recorremos la calle 42 hacia el oeste hasta llegar a la 6ª y 7ª Ave. y Times Square, la gran locura de luces, colores, ruidos, neones, mimos, personajes de Disney, restaurantes, gente y tiendas. Es la locura atacando a todos los sentidos. Sentarse en las escaleras rojas de la plaza con una bolsa de M&Ms en las manos; sacar unas entradas con descuento para un teatro o musical de Broadway de ese mismo día; ver peticiones de matrimonio en la gran pantalla de la plaza, o incluso una pareja vestida de novios pasear; comer gambas en Bubba Gump.

Si desde ahí volvemos a la 5ª Ave, llegamos al Rockefeller Center, desde cuyo alto se ven los mejores atardeceres que he visto jamás. El sol al ponerse reflejado en el Empire State y demás edificios de alrededor es un espectáculo. Primero es el rojo, y poco a poco los rascacielos cogen el arco iris en sus cristales, lo reflejan, lo multiplican y es todo color. Hay que reservar para subir, y sin duda la hora es cuando se pone el sol. A sus pies, la famosísima pista de patinaje sobre hielo, delante de la cual se monta el árbol de Navidad más famoso del mundo. Una vez en el Rockefeller es obligatorio ir a los bajos del metro, donde están el local más cutre con las mejores cookies que he probado: Mrs. Fields. A la vuelta, a pie de calle en la 6º Ave, están los estudios de la NBC, donde se graba el show de Jimmy Fallon, para el que se pueden sacar entradas gratuítas e ir como público en tonightshow.com.

“A partir de ahí, las tiendas de la Quinta son dignas de ver; las mejores marcas compitiendo por el escaparate más llamativo, por muchas veces que la recorras no deja de sorprender.”

Pero es necesario desviarse de la 5ª Ave hacia el este, porque entre Madison y Park Ave con la 54 St. está el mítico Monkey Bar, inicialmente era sólo el bar del hotel Elysée, actualmente su bien ganada fama supera a la del hotel. La zona del bar, con luz tenue y mesas de manteles de cuadros, asientos de piel roja y el famoso mural, fue centro de reunión de la “gente guapa” de NY en los 70. Actualmente el propiedad del antiguo editor del Vanity Fair. Recomiendo no perderse de postre su pavé de chocolate con helado de caramelo.

5a avenida NY

Seguimos hacia el este hasta la 3ª Ave , porque en la esquina con la calle 53 está el Lipstick building, llamado así por su forma de pintalabios ovalado; y una vez allí, subir hasta la 55 St. hasta JP Clarke: austero ladrillo rojo en el exterior y una barra de madera oscura donde comer ostras frescas, una jukebox con música de Elvis y Sinatra y, al fondo, un comedor ruidoso de manteles de cuadros rojos y blancos donde comer la Cadillac burguer y unos aros de cebolla que son puro placer.

hotel plaza NY

Y un poco más al este, en la 2ª Ave, está la entrada al teleférico que te lleva volando entre cables y estructuras de acero sobre el East river hasta Roosvelt Island; y ello, por el precio de un ticket de metro. Es justo a la altura de la calle 60, donde si volvemos a la 5ª Ave. está la Grand Army Plaza. En una esquina, el antiguo, pequeño y lleno de encanto Cine París, y enfrente el hotel Plaza, imponente. Hay que entrar a admirar su hall, sobre todo si es Navidad y ya tiene su inmenso árbol decorado. A la vuelta de la esquina, el Oak Room, donde se rodaron algunas escenas de Con la muerte en los talones (Cary Grant sentado en el bar), Esencia de Mujer, o la reciente Papeles del Pentágono.

Estamos a las puertas de Central Park.

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Lourdes Robles
Estudié Derecho, en lo que trabajé muchos años, me “reconvertí” al montar una marca de ropa de niños con una amiga, “Tarantela” y ahora me dedico a eso. Me encanta viajar; sola, con amigos, con mi familia; me fascina NY, donde viajo mucho por trabajo pero también por placer; soy fan del Real Madrid; cuando no estoy con mi marido y mis 2 hijas, ni trabajando, o con mis amigos de siempre, mi otro hobbie es leer.

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