“¿Y si este año hacemos algo diferente para las vacaciones?”

Con esta frase comienzan muchas de las mejores experiencias vacacionales. Porque es indudable que un buen viaje comienza bastante antes de hacer las maletas. Hay que decantarse por un destino, informarse que visitar, etc. Y por supuesto, decidir qué tipo de viaje se quiere disfrutar… Las opciones son múltiples; un viaje cultural recorriendo diferentes ciudades, unas vacaciones relajadas sin tener que andar haciendo y deshaciendo maletas, seleccionar un buen hotel donde disfrutar de la gastronomía y hacer amigos, conocer parajes naturales inolvidables… o directamente conjugar todas esas opciones en un solo tipo de viaje haciendo un crucero fluvial.

“un buen viaje comienza bastante antes de hacer las maletas”

Porque si hay un tipo de turismo que ofrece todas esas ventajas es sin duda los cruceros fluviales. Al hablar de cruceros lo primero que se viene a la mente de un viajero son enormes barcos de tamaño mastodóntico, donde un enjambre de turistas se apiña en minúsculas piscinas para atiborrarse en masificados bufets, y que para cada escala en las ciudades elegidas se malgasta más tiempo en los tramites de desembarcar que en la visita en sí. Pero el turismo fluvial es diferente, es “otra cosa”.

Imagina un barco moderno, pequeño, con poco más de 100 camarotes, con las ventajas de los grandes barcos como es el tener diferentes bares, restaurante, tienda, lavandería, sala médica, etc. pero sin las aglomeraciones de los cruceros marítimos y con un servicio personalizado y una atención exquisita. Así es el MS Konstantin Fedin, un barco totalmente reformado en el que se lleva a cabo uno de los cruceros fluviales más interesantes que se pueden disfrutar en Europa, un inolvidable viaje que te lleva desde Moscú a San Petersburgo surcando algunos de los principales ríos y lagos de Rusia, en el conocido como Gran Crucero de Rusia.

“Una de las grandes ventajas de los cruceros marítimos es que el atraque se efectúa en el centro de la ciudad”

Este crucero parte de la capital Moscú, en donde se pernocta 3 días para poder conocer a fondo la capital rusa mediante visitas a su centro histórico, a las maravillosas iglesias del viejo barrio “Kitai Gorod” y al resto de centros de centros de interés de esta histórica ciudad, ofreciéndose también la posibilidad de conocer el Kremlin, centro del poder político. Pero si interesante es Moscú nada que envidiar tienen las siguientes escalas, como Uglich, ciudad perteneciente al conocido como anillo de oro de Rusia, Yaroslavl, nombrada como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, o la fascinante Goritsy donde se puede conocer el Monasterio de San Cirilo del Lago Blanco, el más antiguo y grande de toda Rusia. Y es que una de las grandes ventajas de los cruceros marítimos es que el atraque se efectúa en el centro de la ciudad, y tanto el desembarque como el embarque se efectúa con suma rapidez dado la limitada capacidad de los barcos que pueden surcar estos ríos.

Pero el encanto de estos cruceros no solo el cómodo traslado de ciudad en ciudad, sino la travesía en si, surcando el Río Volga y cruzando inolvidables parajes naturales como puede ser El Lago Onega, considerado uno de los lagos mas bellos de toda Rusia, y en la que esta situada la mítica localidad de Kizhi, conocida como la Isla de los Juegos y que actualmente es uno de los destinos turísticos más populares de Rusia. Además, debido a la época del año en el que se realizan estos cruceros la luz crea un ambiente mágico con una gran cantidad de horas de luz solar y con unos atardeceres de colores inolvidables.

“debido a la época del año en el que se realizan estos cruceros la luz crea un ambiente mágico con una gran cantidad de horas de luz solar y con unos atardeceres de colores inolvidables”

Como colofón al viaje se hace una completa visita a la ciudad imperial de San Petersburgo, conocida como la Venecia del norte, con la visita a uno de los museos más importantes del mundo como es el Hermitage, así como al Palacio de Petrodvorets, residencia de verano de Pedro I el Grande (situado a unos 30 km de San Petersburgo) conocido como el Versalles ruso.

Porque una de las grandes ventajas de los cruceros fluviales, es que el viaje es un todo en el más amplio concepto de la palabra, donde no solo las visitas centran el interés, sino que el traslado entre población y población aparte de cómodo es una experiencia para el viajero. “Creo que es la belleza del río, su majestuosidad, su historia, sus ciudades…”, comenta el capitán del crucero. “Todas las ciudades son muy diferentes, cada una con sus particularidades. No encontrará nada parecido en ninguna parte. Creo que esto explica el interés de la gente”.

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