Hace 2000 años un hombre caminaba arrastrando una pesada cruz en dirección a un lugar conocido como el Gólgota. Aquel Vía Crucis de cruento Calvario tiene ahora otro penitente recorriéndolo. Un ente abstracto que tristemente carga con la cruz de la discordia. Algo que unos y otros poseen pero, los menos, se empeñan en enterrarlo de manera que nadie pueda verlo y todos puedan sufrirlo. Hablamos del sentido común. Ese que te impide hacer el ridículo, que te muestra el camino correcto en función de los criterios que antes le hayas indicado, ese que permite la convivencia y sobre todo el que impide infligir daños en el resto de tus congéneres.

“Hay quien dice que ha visto al sentido común caer varias veces mientras sufre el calvario y otras tantas detenerse en los diferentes misterios del sendero recorrido”

Hay quien dice que ha visto al sentido común caer varias veces mientras sufre el calvario y otras tantas detenerse en los diferentes misterios del sendero recorrido. Son aquellos devotos de la fe que predica y que tristemente le acompañan en sus penurias sin poder hacer nada por él.

Comentan que una caída muy dura ha sido causada por un vendaval procedente del fanático e irresponsable feminismo radical que, como un huracán pretende acabar con nuestro querido sentido común cuanto antes.

Parece ser que sopla en varias direcciones. Una de ellas ha envuelto a quien acusa a Ángel Hernández de violencia de género en el caso de su mujer, Mª José Carrasco. Seguramente este responsable de la justicia, cegado por la polvareda desatada, no ha podido ver el acto de amor originado por las súplicas de ella para descansar al fin y llevado a cabo por un marido harto e impotente ante el dolor de su esposa.

Después de hacer añicos la vida de Ángel, las ráfagas de aire se han encaminado hacia los más pequeños, seguras de que la educación comienza en la más tierna infancia. Quieren arrancar las páginas de los cuentos con los que nos criamos.  Viendo a Caperucita Roja en peligro, el pobre sentido común a gritos les decía que tan solo es un cuento. Que muchas mujeres de hoy en día, como quien escribe estas líneas, desprecia profundamente el machismo, aun habiendo leído dicho cuento y otros muchos más de características similares. Ha gritado hasta quedarse afónico intentando salvar los libros. Evitando otra Inquisición. Maldiciendo el aquelarre conducido por falsarias feministas. De entre el público que ha presenciado el espectáculo, han surgido algunas piedras que, por si fuera poco, han derribado al penitente. Las lanzaban quienes le acusaban de utilizar un lenguaje inadecuado, obligándole a expresarse dentro del nuevo dogma inclusivo, paradigma libertario, según ellos, de la libertad de la mujer.

“Viendo a Caperucita Roja en peligro, el pobre sentido común a gritos les decía que tan solo es un cuento. Que muchas mujeres de hoy en día desprecia profundamente el machismo, aun habiendo leído dicho cuento”

Sorprendentemente más tarde y viendo ya que el sacrificado quedaba lo suficientemente dañado le han pasado el testigo a algunos adeptos políticos a la caída de nuestro protagonista. El objetivo una mujer. Parece mentira pero sí, han ido a por una mujer. Cayetana. Allí con un buen cargamento han arremetido contra ella y contra los que piensan de manera diferente a los lanzadores de insultos, golpes, patadas y violencia en general.

Ante el Vía Crucis del sentido común no he podido evitar derramar una lágrima por el infinito calvario que, el Dios al que deberíamos idolatrar, sufre en nuestros días. Espero que entre aquellos dispuestos a echarle una mano, como Simón de Cirene hiciera en su día con Cristo, impidan que los fanáticos soldados continúen empujando y apaleando al dolorido caminante.

1 Comentario

  1. Hola, Olga.
    Yo no interpreté la retirada de los libros como una cuestión de feminismo radical, sino como un exceso de celo sobre la crianza. No solo se ha buscado eliminar el sexismo sino también la violencia, etc. De todas formas siempre he tenido la sensación de que esta noticia estaba manipulada. Me puedo creer que algún flipado diga que Caperucita es problemática, pero no que todo un colegio se ponga de acuerdo. Yo creo que lo que han hecho es renovar la biblioteca, sin más, y que a partir de ahí se han sacado cosas de contexto. Por otro lado, lo que dicen es que esos libros no se han eliminado, sino que se han pasado de la biblioteca de infantil a la de primaria.
    En cuanto al caso de Ángel Hernández, escuché en un programa que era cuestión de protocolo: tenían que enviar el caso al juzgado de violencia de género y que este lo devolviera, previsiblemente (como así ha ocurrido).

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