Tras los últimos estertores del inmenso verano y el estruendo de la vuelta al cole nos plantamos súbitamente a finales de octubre, con lo que ello implica. El cambio de hora que acorta nuestros días, la caída inexorable de las hojas y el lienzo que forman en nuestras ciudades, los primeros fríos, remover armarios para buscar esa chaqueta que es necesario ponerse para salir y el vino, tinto a poder ser. Para mí suponer reconciliarme con el tinto tras los meses estivales.

Este verano me propuse cambiar de hábitos y descorchar siempre que se podía una de las variedades vinos más denostados de nuestro consumo: los rosados. La experiencia ha sido totalmente satisfactoria. He disfrutado de grandes rosados como Pasión de Bobal rosado, Flor de Muga, Muga Rosado, Viña Tondonia Rosado pero ahora ya empiezan a apetecer de nuevo los vinos tintos para acompañarnos en el disfrute de la cuchara, de un plato de setas, o de vuestras carnes favoritas.

Tengo muchos vinos en mente que me gustaría recomendaros pero hacer una lista no sería productivo. Las prisas no son buenas y menos en el mundo del vino donde las cosas se maduran con el tiempo.

 

Bai Gorri Crianza (Rioja Alavesa)

Empezamos fuerte, con una denominación de origen que es toda una declaración de intenciones, la rioja alavesa. Desde que descubrí esta zona y la calidad de sus vinos, siempre que puedo me escapo a descubrir sus pueblos, bodegas y restaurantes para disfrutar con mayúsculas.

Ubicada en la localidad de Samaniego y bajo la sierra de Cantabria se enmarca esta enorme caja de cristal que pude visitar este verano in situ, por eso en este caso se trata de una bodega que conozco desde dentro.

Os recomiendo el Bai Gorri Crianza porque es uno de los más fáciles de encontrar y os puede servir como prueba de fuego para adentrarse en los grandes vinos que tiene esta bodega.

Se trata de un vino tinto elaborado con uvas de la variedad Tempranillo, Garnacha y otras pequeñas proporciones de otras uvas autóctonas. Todas han sido seleccionadas a mano, utilizando mesas de selección por vibración y peso. Largas maceraciones y fermentaciones intercelulares en depósitos especiales. Este vino pasa 14 meses de crianza en barricas de roble francés y americano. El resultado final es un vino suave, especiado y especial, con esa finura de la tinta fina en combinación con otras variedades que aportan estructura y potencia.

Un vinazo.

 

Vall de l’Alforí Tinto (Fontanars, D.O. Valencia)

Al sur de la provincia de Valencia entre los viñedos donde arranca la meseta y las tierras costeras de moscatel se ubica la zona Terres dels Alforins, dentro de la Denominación de Origen Valencia. La bodega Vinya Alforí, ubicada en el centro de la finca Cal Peller, ha tenido en los dos últimos siglos una continuidad en la viticultura y enología en esta zona privilegiada para el vino.

Vall de l’Alforí se trata del proyecto personal del ingeniero agrónomo Vicent Penadés que irrumpe en este difícil sector con un proyecto serio y firme para conquistar nuestros paladares. Pero hablemos de vinos, que a eso hemos venido.

En este vino se busca respetar al máximo las características y peculiaridades del terruño y obtener el máximo de la uva autóctona de la zona, la monastrell. Tras la fermentación el vino se deja reposar unos 14 meses en tinas de roble francés y depósitos de hormigón. El resultado es un vino con alto rango de aromas como frutos rojos, compotas y torrefactos. En boca es fresco, con sabores balsámicos y larga persistencia. Un vinazo que tenía ganas de recomendaros para salirnos de lo más conocido. Para mí uno de los mayores placeres de la afición al vino es descubrir bodegas desconocidas que lo hacen francamente bien, y ésta es ejemplo de ello.

Podéis encontrar más info en www.vinyalfori.es

 

Tomas González La Horra crianza 2014 (Ribera del Duero)

El último vino de este trío de ases para el otoño lo compone un caldo de la denominación de origen Ribera del Duero, una de mis favoritas por la intensidad y complejidad de sus vinos.

En este caso la bodega cuenta también con los valores que percibo en Bai Gorri o Vinya Alforí: aprecio por las variedades autóctonas, búsqueda de la máxima expresión de la uva y control de la misma desde la cepa.

Este vino es un homenaje al padre del promotor de este proyecto. Tomás González le enseñó valores tan importante como el esfuerzo, sacrificio y la honestidad. Estos valores se reflejan y están presentes en todos sus vinos. Vinos donde el trabajo y la búsqueda de la excelencia son la clave. Este que os recomiendo es un vino de guarda 100% tinta fina que cuenta con 15 meses de crianza en barrica, seguro que os sorprenderá.

 

Espero que os animéis a probar algunos de estos caldos y estoy abierto a vuestras sugerencias.

 

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