Ayer hablaron los andaluces en las urnas y lo hicieron con una contundencia difícil de eludir por unos y otros. El PSOE volvió a ganar las elecciones con un 28% de los votos (8 puntos menos que en 2015 y solo 33 diputados). El Partido Popular volvió a perder las elecciones con un 21% de los votos (7 puntos menos que en los anteriores comicios y apenas 26 diputados) Podemos, compareciendo en comandita de Izquierda Unida se dejó tres diputados en el intento quedándose con 17. Y hasta aquí los malos resultados.

Ciudadanos, uno de los grandes vencedores de la jornada de ayer consiguió 21 diputados (12 más que en 2015) quedándose relativamente lejos de su añorado sorpaso al PP. Y la gran sorpresa, Vox, irrumpió en el Parlamento andaluz con 12 diputados, arrogándose el papel de llave de la gobernabilidad, si el sentido común y la generosidad del bloque constitucionalista no lo remedian, que no parece que lo vayan a remediar.

Hasta aquí los datos que es lo único objetivo que van a encontrar en esta columna de opinión, el resto será eso, mi opinión de lo que ha pasado y de quién tiene la culpa de lo que ha pasado, en primer lugar y en segundo un arriesgado vaticinio de lo que pude venir a partir de ahora.

Tanto el PSOE como el PP han sufrido un importante castigo electoral y sus votos se han desplazado hacia Ciudadanos y Vox en ambos casos y a la abstención en el caso de los socialistas. Sí, voy a insistir en esta idea que a algunos se nos hace inconcebible: parte del electorado socialista ha optado por votar a Vox, una formación de ultra derecha o derecha radical, con un discurso xenófobo, machista, tremendamente conservador y anti socialista.

“parte del electorado socialista ha optado por votar a Vox, una formación de ultra derecha o derecha radical, con un discurso xenófobo, machista, tremendamente conservador y anti socialista”

¿Por qué muchos socialistas se han quedado en casa? ¿Por qué otros socialistas han optado por Ciudadanos pese a su giro a la derecha desde la llegada de Casado al PP? ¿Por qué otros, no pocos votantes socialistas han decidido votar al populismo xenófobo de Vox? Me atrevería a afirmar que hay un cúmulo de factores, algunos responsabilidad de la propia Susana Díaz, otros, los más, achacables a Pedro Sánchez y algunos compartidos con esta Europa que no responde a lo esperado por sus ciudadanos, que han conducido al desastre, a saber:
  • La lucha interna del PSOE, una organización completamente rota desde las primarias que llevaron a Sánchez a la Secretaría General. No pocos “sanchistas” se han quedado en casa para no votar a la archi enemiga de su idolatrado líder. No pocos de los más radicales seguidores de Pedro han votado nulo, tachando el nombre de Susana Díaz en las listas o han votado por lo más opuesto a ella, Vox, solo para vengarse de lo sucedido en el Comité del 1 de octubre en Ferraz. Esto no es opinión, lo han manifestado los protagonistas en las redes sociales sin ningún rubor.
  • El mal ambiente interno que se traslada fuera. Es noticia si va Sánchez a la campaña de Díaz y si no va también. Se miran con lupa los comentarios y se piensa, si no se fían uno del otro cómo nos vamos a fiar nosotros de ellos. Y al mismo tiempo se culpa a Susana de no pararle los pies a Pedro en su deriva “podemita”, de no defender con claridad los principios y valores del PSOE de toda la vida, de abrazarse (literalmente) con el que quiere romper España.
  • La permanencia en el poder de Sánchez a costa de cesiones a los independentistas catalanes en eso que se ha venido en llamar “desescalar la tensión” y a los nacionalistas vascos a los que se les debe la Moncloa. Es difícil que el votante socialista andaluz, que se siente español, entienda que se le entregue al PNV 500 millones de euros a cambio de su apoyo a Sánchez en la investidura y mucho más difícil comprender que se diga que aquellos que declararon la independencia de una tierra especialmente ligada a Andalucía, como es Cataluña no son golpistas, secesionistas, sino que hay que sacarlos de las cárceles para que sigan usando lo de todos para su propio beneficio.
  • La errática política del Gobierno de Sánchez en materia de inmigración, un día traes un barco lleno de inmigrantes ilegales rescatados en el Mediterráneo, otro te desentiendes de un pesquero español al que no le permiten desembarcar unos inmigrantes rescatados de morir ahogados. Un día dices que hay que quitar las concertinas y al siguiente atacan a nuestros Guardias Civiles con cal y orina y tienes que rectificar.
  • Los escándalos que cada semana han salpicado a distintos ministros del gabinete de Sánchez que acabaron con la dimisión de dos de ellos en tiempo récord pero que podían haber terminado con la carrera política de algunos más tras escuchar infames conversaciones de taberna con las cloacas del Estado o saber que disponen de sociedades instrumentales para no pagar impuestos por sus grandes fortunas y mansiones de lujo.
  • El éxito del mensaje de que tras 40 años de gobierno socialista en Andalucía era necesario un cambio, aunque fuera a peor. La inminencia de la sentencia de los EREs, hecho producidos hace 10 años por unos protagonistas muy lejos de la primera línea política pero que se repite por los adversarios políticos como si se estuviera metiendo la mano en la caja todos los días. La exageración de extrapolar que un golfo se gastara el dinero en coca y putas a que toda la Junta de Andalucía lo hace…
Que hoy, los más destacados anti susanistas en el PSOE anden pidiendo su cabeza por obtener “malos resultados” viene a reafirmar lo alegado al principio de esta enumeración de causas: el PSOE está roto, las facciones que se crearon en las primarias siguen existiendo y, algunos, prefieren perder territorios socialistas con tal de hacer caer a aquellos que no apoyaron a Sánchez en su día. Un despropósito que le ha abierto las puertas de las instituciones a Vox, que engorda el fenómeno Ciudadanos y que puede hacer imposible que vuelva a haber un gobierno socialista, no solo en Andalucía sino en ningún lugar de España durante muchos, muchos años.

 

“el PSOE está roto, las facciones que se crearon en las primarias siguen existiendo y, algunos, prefieren perder territorios socialistas con tal de hacer caer a aquellos que no apoyaron a Sánchez en su día”

Hace unos años vimos la decadencia y muerte del Partido Socialista francés pensando, prepotentetemente, que esto jamás podría pasarnos a los socialistas españoles, porque nosotros teníamos 140 años de historia, porque España es un país progresista y que acoge al inmigrante, porque fuimos padres y valedores de la Constitución, porque gobernamos todas y cada una de las Comunidades Autónomas españolas y las más grandes ciudades, porque el PSOE es mucho PSOE, pero nos equivocamos, el agua pasada no mueve molino, ni en el río, ni en la política.

2 Comentarios

  1. En su día ya te dije que tú eras una buena opción para liderar al PSOE.
    Si te echaron del partido es porque se dieron cuenta de las muchas verdades que ibas diciendo, verdades que están saliendo a la luz del día..
    Desde Menorca, un abrazo..

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