En estos días, el Partido Popular está inmerso en su particular Juego de Tronos. Por primera vez en su historia van a elegir a su líder mediante un sistema de primarias, que ellos subtitulan “a doble vuelta” y venden como algo revolucionario, pero ni es realmente una segunda vuelta, ni tiene nada de novedoso. Paso a explicaros los por qués.

En un sistema de segunda vuelta o doble vuelta, que es como se elige, por ejemplo, al presidente francés, el cuerpo electoral, los que votan, son los mismos, es decir, todo ciudadano de la República de Francia que estuviera en el censo participa en ambas votaciones, en la primera a la que se presenta todo el que quiere y cumple los requisitos  (en el PP, Soraya, Cospedal, Casado, Margallo y Josera) y en la segunda, donde solo pasan los dos primeros (en el caso del PP Soraya y Casado).

“Por primera vez van a elegir a su líder mediante un sistema de primarias, que ellos subtitulan “a doble vuelta” y venden como algo revolucionario, pero ni es realmente una segunda vuelta, ni tiene nada de novedoso”

En el sistema del Partido Popular, a la segunda vuelta solo concurren los compromisarios (que en el PSOE se llaman delegados y llevan siendo los que eligen al Secretario General en un Congreso, desde tiempo inmemorial, de ahí que os diga que no tiene nada de novedoso tampoco). Parte de estos compromisarios (insisto, en el PSOE delegados) son elegidos por los afiliados, en listas cerradas, en las distintas sedes territoriales de los partidos pero una gran parte son miembros natos por ser cargos orgánicos: Secretarios Generales, miembros de gobiernos autonómicos… EL APARATO.

Por tanto, en el PP, como en el PSOE, lo que las bases digan puede ser enmendado por “el aparato” si éste controla a los compromisarios/delegados. Los socialistas jamás se han planteado semejante aberración, lo que las bases decidieron en las dos ocasiones que han votado, fue refrendado por los delegados en los Congresos posteriores pero, parece que en el PP, no son de la misma opinión.

Con el rollo de que es a doble vuelta, pretenden justificar un “pacto de perdedores” (Casado, Cospedal y Margallo) contra la clara ganadora (Soraya), que no solo ha conseguido el mayor apoyo de sus bases sino que ha ganado en 30 de las 51 provincias españolas. A mí realmente me da un poco igual quién lidere el PP porque soy socialista, socialdemócrata, progresista, o como queráis encuadrarme y no entra en mis planes votar al PP bajo ningún concepto pero, si fuera militante y/o votante del Partido Popular, me molestaría que me tomen por idiota y que hagan aquello que tanto critican a otros “ganar en los despachos lo que no se ha ganado en las urnas”.

“En el PP como en el PSOE, lo que las bases digan puede ser enmendado por “el aparato” si éste controla a los compromisarios/delegados”

Se puede considerar que la elección del Presidente de España también es a dos vueltas, como en el PP, en la primera vuelta votamos todos los españoles que elegimos a unos compromisarios/delegados, que en este caso se llaman DIPUTADOS y son ellos, en segunda vuelta quienes eligen al Presidente, por tanto, lo más importante es reunir el apoyo mayoritario de los compromisarios/delegados/diputados y no de los militantes/votantes.

Lo cierto y verdad es que el PP incorporó las primarias a su sistema de elección de líderes, antes había sido el dedazo de Aznar y su libreta azul y las tutelas o tutías de Fraga, sin fe, impelido por las circunstancias y esta corriente populista de deslegitimar la democracia representativa y fiarlo todo a las bases/la gente/el pueblo… que tanto daño está haciendo a la democracia en general y al PSOE y Podemos en particular, al eliminar los mecanismos intermedios de control al líder, las estructuras orgánicas de poder que servían de contrapeso a los caprichos del elegido, pero esa es otra historia y ya ha sido contada antes.

Como el PP incorporó este sistema de primarias sin fe en él, diseño un procedimiento en el que la élite, el aparato, las estructuras internas de poder, pudieran moldear, modular, cambiar, la voluntad de las bases expresada en las urnas. De ahí que en la segunda vuelta voten solo los elegidos, los compromisarios, la élite, el aparato y no nuevamente toda la militancia inscrita como sería si realmente se hubiera apostado por un sistema de doble vuelta en el que todos son iguales y todos los votos valen lo mismo.

Nada nuevo bajo el sol político de España desde tiempos inmemoriales. Eso sí, que disfruten de estos 15 días que les quedan de intrigas palaciegas, reuniones en reservados, ofertas de cargos… y que no se confíen los que están montando un frente anti Soraya porque lo anti suele salir mal y a los compromisarios/delegados, los carga el diablo.

 

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