Insultar a Villacís en la manifestación del 8M no es feminismo. Si hay algo que caracteriza al feminismo es la libertad, sin ella, es imposible la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. Esta libertad personal, implica respetar la libertad de otras mujeres a sentirse como tales de manera distinta a la nuestra. Para ser feminista no hay que ser anticapitalista, hay que buscar embridar eses capitalismo con normas reguladoras que les obliguen a respetar los derechos de las mujeres en igualdad con los hombres. Atacar a otras mujeres no es feminismo, compañeras, es sectarismo.

Atacar a Ana Rosa Quintana tras haber suspendido la emisión de El Programa de Ana Rosa con motivo de la huelga del 8M no es feminismo. Tratar de minar su decisión achacándola a que fueron sus trabajadoras la que la obligaron a parar, como si no hubiera en Telecinco técnicos varones suficientes para sostener una emisión, es, además de falaz, harto absurdo. Si no se acepta como compañeras de lucha a aquellas que no nos gustan, que no piensan como nosotras o que defienden la igualdad de forma distinta a la nuestra, perdemos aliadas y perdemos razones a los ojos de otros.

Llevar el lazo morado como hizo Rajoy el 8M y tener 200 millones del Pacto contra la Violencia de Género de 2018 bloqueados en el Congreso, no es feminismo. Una de las reivindicaciones de todos los implicados en acabar con esta lacra de los asesinatos machistas es la necesidad de financiación, para implementar programas de formación a los agentes que atienden a las víctimas, para medidas de protección como pulseras o escoltas, para pisos seguros… No es feminista ponerse un lazo sino evitar que nos sigan asesinando, señor Rajoy.

Despreciar la lucha feminista de décadas pensando que uno ha inventado el feminismo como hizo Irene Montero al ser preguntada por el éxito de las movilizaciones del 8M, no es feminismo, es adanismo, uno de los males más acusados por Podemos. Intentan convencernos de antes de ellos no había lucha en la calle, no había mujeres feministas, no había jubilados activistas, en fin, nada había antes de Podemos y gracias a ellos todos hemos despertado bajo el yugo del Estado opresor. Sus cosas.

No es feminismo decir que se hará huelga a la japonesa para reivindicar el día de la mujer como hicieron algunas políticas del PP, por ejemplo, Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid. Además de poner de manifiesto el claro desconocimiento de la cultura nipona (no existe una huelga de celo en la que se trabaje más en Japón, allí las huelgas son como aquí, parando la producción), es demostrar que se está muy alejada de la mayoría de las mujeres que, además de trabajar fuera de casa, hacen gran parte de las tareas domésticas, cuidan de los hijos, de los mayores, de los dependientes y que difícilmente pueden trabajar más horas en un día

No es feminismo avergonzarse o renegar de la palabra FEMINISMO afirmando que se es una ministra sin etiquetas como hizo Montserrat, demuestra un absurdo complejo para defender los derechos de las mujeres o un claro desconocimiento de lo que significa el feminismo, simplemente querer que haya una igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres. Es comparable a escuchar que uno respeta los derechos de los negros pero que no es antirracista porque eso es una etiqueta, o que se está en contra del nazismo, pero no se es antifascista porque es una etiqueta.

No es feminismo ir a las manifestaciones y colgar carteles en Twitter a favor de la igualdad entre hombres y mujeres y vetar a una compañera, mujer, socialista, feminista y reconocida internacionalmente por su labor en defensa de los derechos de los que más sufren en el mundo (mayoritariamente mujeres) como hizo Sánchez con Elena Valenciano. Preferir a un hombre, alemán, antes que, a una mujer, española, demuestra que solo se apuesta por las mujeres cuando son de las nuestras, que el feminismo de Pedro es solo para sus amigas, que no es feminismo, sino sectarismo.

Enseñar las tetas en la puerta de una iglesia no es feminismo, por mucho que declaraciones como la del obispo Munilla sean merecedoras de reproche social y quizás penal, al afirmar que las feministas tienen el demonio dentro: “Es curioso cómo el demonio puede meter un gol desde las propias filas (…) El feminismo, al asumir el feminismo de género, se ha hecho el harakiri”. Personalmente prefiero las declaraciones de monseñor Osoro que apoyó la huelga feminista porque hay que defender los derechos de las mujeres, incluso afirmó que hoy, la Virgen, también haría huelga.

Utilizar mucho la palabra COÑO, en carteles, a gritos, ser maleducada, o pretendidamente transgresora usando palabras malsonantes, no es feminismo. Se puede ser feminista, defender la igualdad entre hombres y mujeres sin pretender parecernos a los hombres, precisamente, en lo más desagradable, zafio y violento del género masculino. Quiero tener los mismos derechos, las mismas oportunidades que un hombre, pero no quiero parecerme a un hombre, ni mucho menos ser un hombre. El feminismo no está en contra de lo femenino, el feminismo no está en contra de lo masculino, el feminismo está en contra de la desigualdad legal, laboral, económica, profesional… entre hombres y mujeres.

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Martu Garrote
Martu Garrote, 45 años, abogada en ejercicio, analista político en tertulias de televisión y radio y ha sido Directora Adjunta de EL OBRERO y subdirectora de El Socialista Digital. Aficionada a la lectura, el buceo, la fotografía y la cocina.

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