No sirve a España porque los que ayer querían romper España, ser independientes, hoy lo siguen queriendo, si me apuras con más ganas. Y los que creen que España es una y no cincuenta y una, hoy lo creen aún más firmemente. No sirve a España porque unos y otros encuentran en esa manifestación razones para auto afirmarse en su verdad, como única e indiscutible. No sirve a España porque para ello alguien tendría que estar pensando en los españoles, en los que necesitan de pactos de Estado para el Empleo, por la Educación, por las pensiones, por una financiación justa de las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, para detener la despoblación de gran parte del territorio, para ayudar a incrementar la natalidad, para poner freno al drama de la inmigración ilegal…

“No sirve a España porque los que ayer querían romper España, ser independientes, hoy lo siguen queriendo, si me apuras con más ganas. Y los que creen que España es una y no cincuenta y una, hoy lo creen aún más firmemente”

No sirve al Gobierno porque aunque a priori, el relativo éxito de asistencia podría venderse como una debilidad de la oposición, o un apoyo tácito a las políticas de apaciguamiento con el secesionismo catalán del Gobierno, lo cierto es que no ha sido ni tan multitudinaria, ni tan radical, como para asustar realmente a ERC o PDCat y que retiren las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales, como paso previo para su aprobación por lo que mañana tendremos a los “aliados” de moción de censura de Sánchez con las mismas exigencias que ayer.

No sirve a la Oposición porque lejos de ser una demostración de fuerza contra el Gobierno, ha sido una de tantas concentraciones que se han venido realizando en nuestro país desde hace años. No ha habido un clamor en las calles que hiciera zozobrar al Gobierno, sin despreciar al importante número de personas reunidas en Colón, no pasará a la historia de España.

No sirve a la izquierda huérfana porque hoy no había ningún partido progresista defendiendo la unidad de España sin complejos, dejando claro que no hay hechos diferenciales o derechos históricos que justifiquen privilegios de unos pocos sobre todos.Una izquierda que comprenda que sin Estado no hay Estado social, que la solidaridad interterritorial es la base de la cohesión social imprescindible para creer todos juntos y luchar contra las desigualdades de cuna. Una izquierda que no le regale España y sus símbolos (la bandera y la Constitución) a la derecha que poco creyó en ella.

No sirve a la derecha constitucional porque hoy concurrían en absurda competición la derecha clásica del PP, el renacido centro derecha de Ciudadanos y la nueva derecha más radical de Abascal, en plano de igualdad. Un error descomunal de quienes han obtenido de las urnas representación parlamentaria, darle protagonismo a quien viene a arrebatarles sus votantes con un discurso populista y reaccionario que busca menos Estado y más poder para unos pocos.

No sirve al independentismo porque no se ha dado una imagen de una España oscura, en blanco y negro, de fascistas anti catalanes sino la de un importante número de españoles hartos de las continuas provocaciones de los independentistas y las constantes cesiones de los distintos gobiernos de España. Años de comprar el apoyo de los catalanistas a cambio de ceder soberanía de todos los españoles que, Pedro Sánchez, en su extrema debilidad, va a llevar hasta sus últimas consecuencias.

“No sirve a la derecha constitucional porque hoy concurrían en absurda competición la derecha clásica del PP, el renacido centro derecha de Ciudadanos y la nueva derecha más radical de Abascal, en plano de igualdad”

No sirve a Sánchez porque él necesitaba que en la manifestación hubiera insultos, banderas franquistas, carteles contra el PSOE y toda la bilis que la derecha de entonces vertió contra Zapatero. Lo necesitaba para que el miedo a la derecha, al “trifachito”, a los nostálgicos del franquismo y a todo eso que tanto rechaza la gente progresista de España, cerrara filas en torno a él como un mal menor. De entre lo malo, lo menos malo.

No sirve a Casado porque en su errada estrategia de competir con Vox, está llevando al PP a posiciones tan a la derecha que espanta a parte de su electorado, el menos ideologizado, el que votaba a la derecha porque eran buenos gestores pero no comparte su ideario conservador. El retorno del aznarismo se ve impostado en Casado, solo por ser muy español y mucho español, más que Abascal. Su desaforada respuesta de los últimos días, profiriendo retahílas de insultos contra el presidente del Gobierno ha resultado más tragicómica que heroica.

No sirve a Rivera porque aunque ha intentado separarse lo más posible de Abascal, hasta en la foto, ha quedado retratado como una pata más de esa derecha que no duda en pactar con los ultras, como en Andalucía, con tal de alzarse con el poder y eso lo separa de la ansiada centralidad, por más que luzca símbolos de la lucha LGTBI o lance consignas progresistas. Ante la irresponsabilidad y falta de principios y valores de la izquierda de Sánchez, Ciudadanos tenía la gran oportunidad de ser una verdadera fuerza de centro reformista, pero para ello necesitaba sacudirse el abrazo del “trifachito”, hoy no lo ha conseguido.

No sirve a Abascal porque como demostración de fuerza de la españolidad a la que se cree representar, la concentración de hoy en Colón ha sido bastante floja. Se han traído autobuses de toda España y ni aún así se ha visto un pleno en Madrid como el que en otros momentos históricos si se ha producido. No ha sido un fracaso, pero contará como una vitoria amarga para quienes esperaban que España entera se levantara a su llamada contra el traidor.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here