Inteligencia artificial, realidad aumentada y Blockchain, Big Data. La tecnología crea nuevos puestos de trabajo cada día, y al mismo tiempo, está haciendo que trabajos, e incluso industrias enteras queden reducidas a cenizas. ¿Alguien recuerda las agencias de viajes? Dicen algunos que sus abuelos aún utilizan “Viajes El Corte Inglés”. Pero no puedo evitar preguntarme como en la época de más rápido cambio de la historia, la innovación nace siempre en la pequeña empresa.

Hace tiempo que vienen derrumbándose los pilares fundadores de las grandes empresas. Más allá del mar poco calmo de fusiones y adquisiciones, casi siempre caracterizadas por operar en sectores que generan poco valor real para la sociedad, llegó la tormenta Trump; y con él, sus promesas desregulación de industrias industrias a diestro y siniestro. Concepto también conocido con el nombre de anarcocapitalismo. O “todo vale”.

“Si la tecnología digital es la última revolución industrial, Silicon Valley es el carbón Inglés que alimenta las máquinas. Y si hay algo que nos ha demostrado “el valle” es que las grandes empresas son ya grandes mulas estériles de la innovación”

Si la tecnología digital es la última revolución industrial, Silicon Valley es el carbón Inglés que alimenta las máquinas. Y si hay algo que nos ha demostrado “el valle” es que las grandes empresas son ya grandes mulas estériles de la innovación. 

Pero ésto no parece ser un problema cuando cabalgas el último unicornio y “levantaste” 150 millones en tu última ronda de financiación. Porque es más sencillo comprar innovación que hacerla. Y así vemos como decenas de las empresas más grandes del mundo compran cientos de empresas cada año.

En el momento de escribir este artículo, Microsoft lleva adquiridas once empresas en lo que va de año, Apple ocho y Google y Amazon han comprado cada uno más de veinte empresas en los últimos treinta días. Tantas billeteras llenas. Y ésto son sólo adquisiciones completas, que no incluyen lo que estas empresas invierten en infinitas rondas de inversión, financiando el crecimiento o la desaparición de jóvenes innovadores, con el objetivo de una futura adquisición.

Tanto es así que hemos acuñado un nuevo término, eso sí, en Inglés. Y es que del término “adquirir” (acquire)  y “contratar” (hire) nace el híbrido “Acquihire”  que hace más referencia a la segunda que a la primera, adquiriendo con estas empresas grandes talentos e ideas y no tanto propiedad intelectual o tecnologías, como otrora era costumbre. Pero, ¿por qué hay tan poca innovación en las grandes empresas?

Pero, ¿por qué hay tan poca innovación en las grandes empresas?”

Por supuesto, mucho se ha hablado al respecto. Yo soy de la opinión de que no hay retención de talento y falta motivación en el trabajo. La prueba de ello la tiene Gallup, una de las empresas más importantes a nivel mundial en análisis de productividad. Cada año realizan encuestas a miles de empleados en todo el mundo en temas como motivación, cultura de empresa, retención de talento etc. Puedes ver un informe del lugar de trabajo en Estados Unidos aquí. Al parecer, el 70% de la fuerza de trabajo de Estados Unidos está desmotivada, y dentro de ese porcentaje, existe un sector que trabaja activamente contra los intereses de la empresa. 

Pero esto no debería sorprendernos, dado que las empresas tradicionales y sus modelos organizativos piramidales no han cambiado desde la primera revolución industrial. Y el mundo es un lugar completamente diferente hoy. Adaptarse o morir.

“El modelo de empresa actual fue creado para optimizar las empresas de producción y factorías de la revolución industrial. Hoy en día, los empleados al pie de la pirámide saben que no estarán en la empresa lo suficiente para ejercer influencia alguna, y los directivos intermedios están demasiado ocupados en la prensa hidráulica que supone controlar a los de abajo, y aguantar a los de arriba”

El modelo de empresa actual fue creado para optimizar las empresas de producción y factorías de la revolución industrial. Hoy en día, los empleados al pie de la pirámide saben que no estarán en la empresa lo suficiente para ejercer influencia alguna, y los directivos intermedios están demasiado ocupados en la prensa hidráulica que supone controlar a los de abajo, y aguantar a los de arriba.

A esto tenemos que añadir una nueva variable: los nuevos trabajadores a la que nos dirigimos hoy. Esos “Millennials” tan estigmatizados en en según que círculos. Esta generación de jóvenes trabajadores ya supone la mayor fuerza de trabajo y reemplaza a los Baby Boomers, sus fotocopiadoras y faxes. Los Millennials son aquellos nacidos en los noventa, o incluso mediados de los ochenta, según a quien se pregunte, y Gallup establece que esta nueva generación de trabajadores:

Quiere que su trabajo tenga sentido y propósito.

– Quiere un trabajo que “encaje” en su forma de vida. 

– Está dispuesta a buscar hasta encontrar una empresa cuyos valores, misión, visión y cultura estén alineados con los suyos propios.

Los jóvenes son el futuro. Y este futuro no solo se niega a adquirir bienes como casa o coche, sino que aprecia el tiempo y la calidad de vida por encima del valor de su nómina. Esta generación valora experiencias vividas por encima de pasivos y cadenas. La época en la que vivimos es la era del rechazo a la propiedad y la adquisición del acceso a bienes compartidos. Pasado y futuro. CDs y Spotify. DVDs y Netflix, Coche y Uber, BlaBlaCar, Cabify. 

“Los jóvenes son el futuro. Y este futuro no solo se niega a adquirir bienes como casa o coche, sino que aprecia el tiempo y la calidad de vida por encima del valor de su nómina”

Podremos discutir si es bueno o malo, pero no que el mundo, las empresas y la propiedad como concepto han cambiado para siempre. ¿Para cuándo las empresas?

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